La Noche de las Corbatas
- Caballero de Día
- 7 de julio de 2026
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Al cumplirse 49 años de «La noche de las corbatas», la abogada Natalia Salvo analizó en Caballero de Día el hilo conductor histórico que une el secuestro, tortura y asesinato de abogados laboralistas en Mar del Plata entre el 6 y el 8 de julio de 1977 con las actuales reformas de flexibilización laboral en Argentina. Salvo expuso que todo proyecto político de revalorización financiera y de corte neoliberal necesita imperativamente desmantelar el estado social de derecho, la protección de la industria y el amparo legal de los trabajadores. Recordó que a tan solo un mes del golpe militar de 1976 se destrozó la Ley de Contrato de Trabajo, se prohibieron las huelgas y se instauró la ley de entidades financieras para implantar un modelo rentístico, un esquema de desprotección que luego se vio reforzado por las leyes de modernización y reforma del Estado durante el menemismo, y posteriormente por la gestión de Mauricio Macri, quien acuñó el concepto de «la industria del juicio» señalando al doctor Héctor Recalde como jefe de una supuesta mafia entre los abogados y la justicia del trabajo.
La columnista trazó un paralelismo directo entre las narrativas represivas del pasado y las descalificaciones del presente, señalando que la reciente sanción de la ley de modernización laboral 27.802 consolida la destrucción de la justicia del trabajo como órgano de resguardo obrero. Denunció que mientras la prensa oficial de la dictadura militar celebraba la muerte de «sediciosos», el poder político actual mutó esos epítetos calificando a los defensores de los trabajadores de «mafiosos», «zurdos» o «narcomenudeadores» para justificar el avasallamiento institucional. Salvo remarcó la falsedad de los argumentos corporativos y de las aseguradoras que culpan a los juicios laborales por la quiebra del país, cuando en realidad son estas corporaciones las que se enriquecen a costa de la salud de los trabajadores; para ejemplificarlo, trajo a la memoria la lucha histórica del abogado Carlos Moreno, asesinado por ganar juicios a la cementera Loma Negra tras demostrar la causalidad directa entre el cáncer de los obreros y la falta de elementos de protección personal.
Durante la columna se rindió un profundo y crudo homenaje a los profesionales mártires que padecieron tormentos en el centro clandestino de detención conocido como «La Cueva». Entre ellos se recordó a Norberto Centeno, creador de la Ley de Contrato de Trabajo, cuyo cuerpo de 50 años apareció tirado en la ruta a Miramar tras no soportar las torturas; a Jorge Candeloro, muerto a palos por los represores mientras su esposa era víctima de reiteradas violaciones; a los letrados Salvador Manuel Arestín y Raúl Hugo Alais; y a Tomás José Fresneda, desaparecido junto a su esposa embarazada. La abogada advirtió sobre la vigencia de la célebre frase que los militares les propinaban a las víctimas en las sesiones de tortura: «Ahora la ley somos nosotros», señalando que en la actualidad ya no se necesitan botas ni centros clandestinos para ejercer esa violencia, dado que el Poder Judicial opera como la terminal de impunidad de los endeudadores seriales en la causa Libra y como la herramienta de persecución política contra dirigentes populares como Cristina Fernández de Kirchner.
Para concluir el espacio, Salvo compartió un testimonio analítico de Héctor Recalde que sepulta con datos económicos los mitos de la flexibilización laboral, demostrando que este método solo sirve para consolidar la concentración de la riqueza. El histórico abogado laboralista detalló el rotundo fracaso de las recetas regulatorias implementadas desde 1991, exponiendo que la desocupación escaló del 6% original hasta un pico del 18.4% en mayo de 1995 bajo la falsa promesa de generar empleo. Asimismo, los indicadores provistos por Recalde grafican la degradación del tejido laboral argentino: el trabajo informal o en negro trepó del 25% al 40%, el 45% de quienes realizan horas extras no las perciben en sus salarios y existe una grave sobreocupación donde el 43% de la fuerza laboral trabaja más de 45 horas semanales —llegando la mitad de ellos a superar las 62 horas—. El bloque cerró reafirmando que abaratar y facilitar los despidos atenta de forma directa contra los tratados internacionales y la Constitución Nacional, impidiendo el desarrollo de una vida civilizada.