Los túneles del odio y las extremas derechas

Los túneles del odio y las extremas derechas

El politólogo, docente y escritor Alejandro Campos dialogó con Caballero de día acerca de su libro “Los túneles del odio”, una investigación sobre las extremas derechas en el poder en Argentina, Brasil y Estados Unidos, y analizó la articulación entre neoliberalismo económico, disputas culturales, redes sociales y los procesos de radicalización política.

Campos explicó que el libro continúa la investigación iniciada en “El huevo de la serpiente” y que su objetivo fue estudiar cómo se incubaron los extremismos de derecha y cómo esas corrientes construyeron nuevas sensibilidades políticas. En ese marco, señaló el papel que ocupan la religión y la familia tradicional en estos proyectos y sostuvo que, mientras las extremas derechas del primer mundo pueden articular determinadas políticas económicas con sus discursos culturales, en América Latina existe una contradicción entre la copia de esas batallas culturales y políticas económicas que, según afirmó, no protegen la industria nacional. Para el autor, desde la región el principal problema en disputa es la soberanía y la defensa de una perspectiva anticolonial.

Otro de los ejes de su investigación es el papel de las redes sociales y las tecnologías de afectación emocional. Campos sostuvo que el humor y la ironía fueron utilizados como herramientas políticas para normalizar discursos racistas, misóginos, homofóbicos y clasistas, y describió un proceso de radicalización compuesto por etapas de “normalización”, “aclimatación” y “deshumanización”. Según explicó, los algoritmos contribuyen a generar entornos cada vez más homogéneos, mientras que el aislamiento —incluso entre personas rodeadas por quienes piensan de manera similar— facilita esos procesos de radicalización.

Finalmente, Campos sostuvo que uno de los principales desafíos consiste en recuperar la conversación y la pluralidad frente a la lógica de confrontación de las redes. También analizó la confluencia entre el antiperonismo histórico y el rechazo a la política que se expresó en el discurso contra “la casta”, y consideró que este último componente perdió fuerza, según su interpretación. Frente a los discursos de odio, planteó recuperar una idea de alegría vinculada con la diversidad, el encuentro y las convicciones colectivas, y diferenció esa concepción de una alegría asociada, a su juicio, a la frivolidad.

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