La historia del café
- ALERTA!
- 1 de octubre de 2026
- 0
En su habitual columna de historia dentro del programa Caballero de Día de AM530, el historiador Sergio Wischñevsky analizó los orígenes, las controversias y el impacto socioeconómico del café a propósito del Día Internacional del Café. Al ubicar su irrupción en el continente europeo durante la Modernidad, el docente remarcó la transformación cultural del consumo urbano: «La historia de los estimulantes de Wolfgang Schivelbusch cuenta que el café en el siglo XV reemplazó a la cerveza como la principal bebida europea… El bar café reemplazó a la taberna. Estamos reemplazando el café por el alcohol, un momento clave de ruptura con todo lo que implica culturalmente este cambio… Es la bebida del nuevo espíritu capitalista».
Durante el recorrido histórico, Wischñevsky repasó la expansión territorial del cultivo, la transición desde la esfera pública hacia la vida hogareña y la faceta oscura ligada a la producción mercantil de la infusión. Al abordar el rol de los imperios coloniales y la explotación del trabajo no libre, el especialista explicó: «El café empezó como bebida pública y sólo más tarde se hizo casero y se impuso en los desayunos y meriendas… La mayoría del café que llegaba a Europa venía de Arabia, pero cuando quedó claro que no era una moda pasajera, los holandeses crearon plantaciones en las Indias Orientales. De la mano del café vienen las plantaciones de café con trabajo esclavo».
Asimismo, el historiador reconstruyó las primeras prohibiciones religiosas y estatales que intentaron frenar la circulación de la infusión, tanto en el mundo islámico como en el ámbito de las monarquías e iglesias europeas. Sobre las resistencias culturales e institucionales frente a sus efectos, Wischñevsky detalló: «En la Meca en 1511 el Emir observó a un grupo bebiendo café y cuestionó si se ajustaba al Corán porque generaba una ‘intoxicación’… En 1600 el Papa Clemente VI amagó con prohibirlo por ser un ‘producto infiel’ e ‘invención de Satanás’, pero no lo hizo. Y en Alemania trataron de resaltar la cerveza sobre el café porque decían que mataba la industria nacional».
Por último, el docente contextualizó la adopción del café en el Río de la Plata y su rápida articulación como espacio de debate ideológico durante las disputas coloniales y del siglo XX. Al referirse al establecimiento de los primeros locales en la Ciudad de Buenos Aires y su impronta política, Wischñevsky concluyó: «El primer bar registrado en Buenos Aires se abrió en 1769 bajo el nombre ‘Almacén del Rey’. En 1799 abrió el Café de los Catalanes, que tuvo un enorme papel entre los primeros grupos revolucionarios que cuestionaban al virrey… El café era y sigue siendo la bebida de la rosca y un enorme lugar de encuentro social».