La agonía del proyecto Milei
- Columnas
- 22 de octubre de 2025
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Este miércoles, Daniel Tognetti llevó adelante el conversatorio de Siempre es Hoy (AM 530, Somos Radio, lunes a viernes de 10 a 12 horas), también conocido como Galaxia Milei, junto a Juan González y Diego Sztulwark. A cinco años del acto en Plaza Holanda que marcó el nacimiento político de Javier Milei, los analistas propusieron mirar ese punto de partida para comprender su presente: el paso del economista mediático al presidente en crisis, y el contraste entre aquel surgimiento y la actual agonía del proyecto libertario.
Desde ese eje, el trío planteó una pregunta central: ¿siguen vigentes las condiciones que permitieron su ascenso o se agravaron? Para Sztulwark, el contexto social, económico y político que dio origen al fenómeno Milei no desapareció, pero se volvió más áspero. González coincidió y añadió que el resultado electoral del 7 de septiembre —donde el peronismo tomó distancia del oficialismo— reveló algo nuevo: una comunidad rota, pero en defensa propia, que empieza a responder colectivamente frente a la agresión del modelo libertario. Ese movimiento, señalaron, es lo que explica la sorpresa y marca un punto de inflexión.
En ese marco, analizaron la renuncia del canciller Gerardo Werthein como síntoma de descomposición del gobierno. Tognetti sostuvo que la dimisión a pocos días de las elecciones no fue un hecho menor, sino una muestra del deterioro político del mileísmo. “Un canciller no se va cuatro días antes de votar si no hay una crisis interna grave”, apuntó. A la falta de conducción política, se suman el descontrol cambiario, la presión del FMI y la intervención directa del Tesoro estadounidense en los mercados. “Milei se quedó sin herramientas”, resumió Tognetti, al describir una gestión que, según él, “agotó su caja de recursos”.
Finalmente, el conversatorio abordó la dimensión simbólica de esa agonía. González recordó que Milei irrumpió con una novedad inédita en la historia política argentina: ganar votos prometiendo ajuste. Hoy, ese emblema —la motosierra— parece vaciarse de sentido. El presidente, dijeron, “perdió el voto del trabajador que alguna vez lo creyó propio” y quedó reducido a un macrismo lumpenizado, sin base social ni relato. Entre la crisis económica, la fuga de aliados y el desgaste discursivo, Siempre es Hoy concluyó que el proyecto Milei, aquel que nació en Plaza Holanda como una provocación televisiva, hoy se consume en su propia lógica: la del caos que prometía destruir.