No nos han vencido
- ALERTA!
- 16 de junio de 2026
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En una emotiva y profunda editorial al cumplirse un nuevo aniversario del bombardeo a la Plaza de Mayo, Roberto Caballero invitó a reflexionar sobre el verdadero significado de las consignas que atraviesan a la militancia popular. Con el reciente fallecimiento de Tati Almeida —Madre de Plaza de Mayo Línea Fundadora— como marco de profunda sensibilidad, el periodista rescató su histórico grito de guerra y memoria: «No nos han vencido». Caballero interpeló a los oyentes a realizar el ejercicio de no «rutinizar» ni cosificar los cantos políticos, instando a desmenuzar la historia trágica y de resistencia que se esconde detrás de cada estrofa que reivindica la lucha contra las bombas, los fusilamientos y las desapariciones forzadas en la Argentina.
El conductor de Caballero de Día conectó de forma directa ese grito con los trágicos sucesos del 16 de junio de 1955, cuando aviones de la Marina de Guerra descargaron más de 40 toneladas de bombas sobre su propio pueblo con el objetivo de asesinar a Juan Domingo Perón y derrocar a un gobierno constitucional. Al recordar las más de 350 víctimas fatales de aquella jornada inédita de crueldad, Caballero trazó un paralelismo histórico entre los métodos de disciplinamiento de la oligarquía. Explicó que lo que en el pasado se ejecutaba a través del «Partido Militar» —mediante bombardeos, proscripciones y los fusilamientos de José León Suárez descritos por Rodolfo Walsh en Operación Masacre—, hoy se instrumenta de manera más sofisticada a través del «Partido Judicial» y el lawfare, cuya máxima expresión actual es la infame detención de la presidenta del Partido Justicialista siendo completamente inocente.
Asimismo, la editorial funcionó como una reivindicación explícita del carácter revolucionario de la historia argentina y del legado de las Madres de Plaza de Mayo. Caballero rechazó de cuajo la retórica negacionista del actual gobierno y la teoría de los dos demonios, la cual intenta demonizar a la generación diezmada para justificar su supresión. «Hablar de las madres y reivindicarlas es reivindicar a sus hijos e hijas revolucionarios», afirmó, ligando esa vocación transformadora con la matriz originaria de la patria conducida por figuras como José de San Martín y Manuel Belgrano, quienes no concebían la independencia separada de la idea de la revolución.
Para finalizar, Caballero advirtió sobre el peligro de la alienación y la repetición mecánica de los símbolos populares, señalando que «la peor traición es el olvido». En una jornada donde se cruzan el recuerdo de la masacre de 1955 y el duelo por la partida de Tati Almeida, el periodista concluyó que el peronismo debe levantar la bandera de la felicidad como un derecho humano inalienable frente a un orden oligárquico que solo propone el saqueo y el beneficio de unos pocos. Cantar «no nos han vencido» no es un acto de nostalgia, sino la asunción de un compromiso político e histórico inclaudicable con el pueblo organizado en la calle para que el país vuelva a ser un hogar vivible para todos y todas.