Horacio Verbitsky: De la unidad ciudadana a la unión nacional – El Cohete a la Luna

Horacio Verbitsky: De la unidad ciudadana a la unión nacional – El Cohete a la Luna

Mañana por la tarde, el Ministro de Economía Sergio Tomás Massa anunciará el proyecto de ley por el cual sólo pagarán impuesto a las ganancias los 50.000 trabajadores de más altos ingresos, en lugar de los dos millones obligados por el expresidente Maurizio Macrì o del millón actual. Sólo pagarán quienes ganen más de dos millones de pesos al mes. Lo hará conocer en una reunión con los sindicalistas de distintas tendencias que apoyan la medida y que se movilizarán en su respaldo. Por primera vez en mucho tiempo estarán juntos los dirigentes de la CGT, de la CTA, de la Corriente Federal y del Fresimona. La idea es volver al esquema que rigió durante el gobierno de Juan D.Perón. El oficialismo, más sus aliados de Misiones y Río Negro, está empatado con la oposición en la Comisión de Presupuesto y Hacienda de la Cámara de Diputados, pero tiene el voto doble de su presidente, Carlos Heller, lo cual le aseguraría un dictamen favorable para llevar el proyecto al recinto, por 24 a 23. Después, sumando los propios y los del Frente de Izquierda, sólo le faltan siete para llegar al número mágico de 129. El vicepresidente 1° de la comisión es el bullrichonista Luciano Laspina, y el 2° el sindicalista bancario Sergio Palazzo. Allí se verá qué tal funciona el reclamo de unidad nacional que formuló Massa y qué trecho media entre el dicho de Patio Bullrich, que desafió al ministro a enviar ya mismo el proyecto, y su conducta legislativa, y cuántos pelos encuentra la oposición en la leche para no apurar el trago que le sirve un gobierno apurado por enmendar todo lo que no hizo o hizo mal hasta ahora. La clave está en las medidas que anuncie Massa para compensar lo que dejarán de aportar los trabajadores formales en relación de dependencia, que ronda el 1% del PIB, cuando la obligación del FMI es que el déficit no supere el 1,9% del Producto este año y el 0,9% el año próximo. Si se alivia abajo, es probable que se cargue arriba.

Un poco de historia

Al terminar su presidencia, CFK alquiló un edificio a dos cuadras del Congreso, como sede de lo que llamó Instituto Patria. En abril de 2016, convocó desde Comodoro Py a la unidad ciudadana frente al incremento de las tarifas de los servicios públicos, que no hacía diferencia por la ideología de los consumidores. Y el 20 de junio de 2017 eligió la misma denominación para su nueva representación electoral, con la que ganó las primarias pero perdió las generales ante JxC. Aun así, emergió como el único liderazgo del peronismo, dada la irrelevancia de la opción formada por Florencio Randazzo y el Movimiento Eguita, en la que participaba Alberto Fernández, que apenas arañaron el 5% del padrón bonaerense.

Algo similar hizo Perón en 1966. La elección mendocina la ganaron los conservadores, pero el candidato de Perón,  Ernesto Corvalán Nanclares, casi duplicó los votos de Alberto Serú García, quien, con el respaldo de Augusto Vandor alentaba el sueño de las clases dominantes de un peronismo sin Perón. Del mismo modo, ahora postulan un peronismo sin Cristina y una Argentina sin peronismo, según la definición del ex jefe de campaña patiobullrichonista Gerardo Milman. La conducción de Perón no fue menos resistida que la de Cristina ahora.

Las condiciones que no existen

La penosa experiencia del Frente de Todos, durante la cual no se recuperó el poder adquisitivo del salario, hundido por Maurizio Macrì, tuvo en la renegociación del acuerdo con el FMI su punto más oscuro. El presidente Alberto Fernández explicó un acuerdo que a su juicio no imponía condiciones.

Nada de lo que el presidente dijo entonces se cumplió. Un año y medio después, la inflación sigue en ascenso. En agosto pasó del 12% en Córdoba y se acercó al 11% en la Capital Federal. Es improbable que el dato nacional sea de un solo dígito. Ahora, Cristina escogió la denominación de Unión por la Patria para el nuevo frente, que postula como candidato a la presidencia a Massa.

Ayer, en el encuentro en Tucumán con gobernadores, intendentes y sindicalistas peronistas, que intentarán recuperar los votos perdidos en las PASO, Massa reiteró la convocatoria a la Unidad Nacional y a un Pacto Federal, aunque no fue específico ni en su composición ni su cronograma. También denunció las imposiciones del FMI que, según Alberto, no existían y dijo que no pondría la bandera de Estados Unidos en el Banco Central. Hasta estuvo presente la ministra Derrota Dolosa, para recordar que hasta diciembre todavía gobernará Alberto Fernández. Además, a la reunión de Massa con representantes de la Unión Industrial de diez provincias asistieron 400 empresarios. El supuesto tácito es que Massa y Javier Milei serán los dos candidatos más votados el 22 de octubre. A partir de entonces, cobraría vigencia el llamado del candidato, que actualiza las consignas de CFK: de la unidad ciudadana a la Unión por la Patria y a la unidad nacional. “Aunque les duela y les moleste a muchos, Cristina es la que hoy conduce al peronismo”, dijo Axel Kicillof durante la inauguración de un jardín de infantes en Lomas de Zamora. Hay que acabar con el doble comando, dijo Alberto Rodríguez Saá en Tucumán. En su provincia ya ocurrió. Ahora gobernará sólo Claudio Poggi.

La educación presidencial

Ni la convocatoria a fuerzas políticas competidoras, ni la existencia de dirigentes propios que abominan de la propia conducción, son novedosos. El jueves 15, a las 18, vamos a debatir en el Centro Cultural Kirchner sobre mi libro de 1990 “La Educación Presidencial. De la derrota del 70 al desguace del Estado”, de próxima reedición. Jorge Fontevecchia será el moderador, Eduardo Rinesi hará su lectura del libro, sobre el que luego debatiremos con el ex ministro Carlos Corach. Lo releí luego de tantos años, y me sorprendieron las coincidencias con sucesos actuales.

Entre otras, las propuestas de Raúl Alfonsín al presidente del justicialismo, Antonio Cafiero, y a Carlos Menem, luego de los comicios del 14 de mayo de 1989. A Cafiero, le propuso un acuerdo de recomposición de fórmulas en el Colegio Electoral, de modo que los electores de ambos partidos se unieran para designar a un presidente distinto al más votado. El gobernador de Buenos Aires lo rechazó, porque había acordado con Menem que el vencedor de la interna designaría a todos los electores. Tal vez en ese momento surgió su interés por la traición como motor de la historia política, que le confesaría décadas después a Pino Solanas.

Cuando Menem ya estaba ejecutando su plan antiinflacionario y de privatizaciones, Alfonsín aprobó la eventual incorporación al gabinete como ministro coordinador, de Eduardo César Angeloz. Tenía cierta lógica, porque Menem aplicaba el programa del derrotado candidato radical. (Entre paréntesis, los ministerios y organismos que Milei arrancó de una pantalla, al grito de afuera, Angeloz los tachaba con un lápiz rojo. El proselitismo electoral se ha modernizado en estos 34 años). Hay muchas más coincidencias, pero las desarrollaré el jueves.

El enemigo principal

Un problema que enfrenta la propuesta de Cristina y Massa es que las fuerzas que deberían sumarse a esa Unión Nacional han definido al kirchnerismo como el enemigo. Hoy se elegirá al nuevo gobernador de Santa Fe. El precandidato que se impuso en las PASO es el radical cambiante Maximiliano Pullaro, quien ya dijo que si Bullrich no pasara a la segunda vuelta y Massa estuviera en uno de los platillos, él se subiría al de Milei.  Pullaro derrotó en la interna a la senadora radical Carolina Losada, quien lo acusó de vinculaciones con los narcos. Sea cual fuere la veracidad de ese cargo, un dato irrefutable lo provee el propio gobierno provincial. Su informe anual de homicidios de 2022, elaborado por organismos de los poderes ejecutivo y judicial, indica que el año pasado hubo 406 homicidios, de los cuales 7 fueron cometidos por personal de las fuerzas de seguridad. Pero en las 80 fojas del minucioso estudio, que incluye cortes por edad y género de las víctimas, en cada departamento de la provincia, no figura ni una baja padecida por la fuerza policial. Ni en las guerras ni en los deportes se registran resultados de 406 a 0. Algo quiere decir.

Sergio y Gerardo

Massa ha mantenido una relación cooperativa con el gobernador de Jujuy, Gerardo Morales, cuyo vice, Carlos Hakim, proviene del Frente Renovador. En la Convención radical de 2015, Morales propugnó que su partido se aliara con Massa, no con Macrì. Quedó en minoría pero mantuvo ese acuerdo en su provincia. El 13 de agosto de este año, el contador Morales fue uno de los derrotados en las primarias, como precandidato a vicepresidente de Horacio Rodríguez Larreta.

¿Es imaginable que el carcelero de Milagro Sala, y jefe de la policía brava que dispara balas de caucho al rostro de los manifestantes que critican sus políticas, se vuelque en contra de Milei?  El discurso de Morales en temas sociales, y sobre todo su práctica en ocho años de gobierno, está a la derecha de Milei y roza el neofascismo. La semana pasada se difundió el video de una visita del gobernador a una escuela. Una alumna señala el estado deplorable del aula y le exige una respuesta. “Sos muy chica para discutir”, la ningunea Morales, antes de darle la espalda. Sin embargo, esta semana, Massa reveló que Morales lo llamó para felicitarlo por la supresión de las retenciones a las economías regionales. Todo es posible.

Las ideas de Milei no son antagónicas con las de una parte significativa del radicalismo, que participó de cuerpo y alma en el golpe de 1955 y coparticipó con ministros en los de 1966 y 1976, pero más difícil les resulta su temperamento, siempre proclive al insulto y la palabrota. En esto, se parece más a Jorge Lanata o Mario Pergolini que a Hitler, como alucinan algunos de quienes le temen. De hecho, antes de aspirar a la presidencia hacía stand up en un teatro, producido por Nito Artaza. Pero tampoco puede descartarse que den por sentado que una presidencia de Massa dejaría definitivamente atrás las dos décadas de kirchnerismo. Quien lo intentó fue Alberto, y así termina su peripecia.

La derecha revolucionaria

La democracia argentina que en diciembre cumplirá 40 años fue asediada más de una vez por fuerzas que podrían caracterizarse como revolucionarias de derecha. El caso más notable, pero no el único, fue el del militar Aldo Rico, quien en 1987 comandó la sublevación contra Alfonsín y que luego intentó consolidar un poder surgido de las urnas con el Movimiento por la Dignidad (Modin).

Rico debió crear su propia organización política porque no había un partido condescendiente con las premisas que en Alemania e Italia adoptaron nazis y fascistas. Ese fue el gran fracaso de quienes intentaron producir un trasvasamiento ideológico desde el nacionalismo y el justicialismo, hacia un fabulado nacional-justicialismo. El segundo de Rico en la compañía de comandos 602 que combatió en las islas Malvinas era el capitán Eduardo Marcelo Villarruel, padre de la candidata a vicepresidenta de LLA, a quien sus camaradas apodaban El Cachucha. El 20 de junio de 1987 fue sancionado por negarse a jurar la defensa de la Constitución. Su hermano, el capitán Ernesto Guillermo Villarruel, revistó en el Regimiento III de La Tablada, del que dependía el centro clandestino de detención “El Vesubio”. En 2015 fue detenido por la comisión de Crímenes de Lesa Humanidad, pero fue declarado incapaz antes del juicio.

En el centenario del pueblo cordobés de Las Perdices, Alfonsín dijo que los militares que conspiraban contra su gobierno eran nazis. Y al producirse el alzamiento declaró ante una masiva movilización popular que la democracia no se negociaba. Pero pocas horas después visitó a los rebeldes en su base, pasó a llamarlos Héroes de las Malvinas,  y remitió una segunda ley de obediencia debida al Congreso. La primera había sido rechazada al comenzar su gobierno.

La actividad de Rico dentro de un partido político, que debía cumplir con las formalidades de la democracia, evaporó su aura virginal, sobre todo cuando varios de sus principales colaboradores declararon que el Modin había votado la reforma constitucional que permitió la reelección del gobernador Eduardo Duhalde en 1995 a cambio de varios millones de dólares. Rico había advertido que si alguien se vendía lo fusilaría, pero no cumplió la amenaza. Apenas confió en la dificultad de probar el pago.

En lo que va del siglo, primero Macrì y ahora Milei consiguieron generar estructuras partidarias capaces de batir en las urnas al peronismo. Pero mientras Macrì se alió con los radicales, Milei los desprecia tanto o más que a los peronistas. La duda es si podría llegar a la presidencia por elecciones aslguien de la especie de Trump, Bolsonaro,  Giorgia Meloni en Italia, Viktor Orbán en Hungría, Mateusz Morawiecki en Polonia, Sebastian Kurz en Austria y Rodrigo Duterte en Filipinas. Es decir, un fenómeno mundial. Quien intenta dar cohesión a esta nueva internacional autoritaria es Steve Bannon, ex oficial de la marina, ex banquero y uno de los creadores de Cambridge Analytica, que asesoró a Trump, Orban y Bolsonaro en sus respectivas campañas, basadas en la segmentación de públicos que permite el big data y la difusión de noticias falsas al gusto de cada uno. En un reportaje al diario pinochetista de Chile El Mercurio, Bannon dice que la suya es la cruzada revolucionaria de un capitalismo popular. “El mundo se verá obligado a elegir entre dos formas de populismo: el de derecha o el de izquierda. El centro está desapareciendo, eso es un hecho. Entonces, si vas a tener que acomodar tu filosofía de inversiones al hecho de que hay que preocuparse de las personas comunes y corrientes, parece evidente qué camino se debe seguir”. Bannon rechaza las acusaciones de fascismo, “pues este último supone la adoración del Estado y su fusión con los intereses económicos. Nosotros somos los antifascistas que buscan deconstruir el Estado administrativo. Además somos individualistas”, y vaticina que “cuando se sumen los milenials, será la fuerza política más poderosa del mundo”. En octubre del año pasado, Bannon fue condenado a cuatro meses de prisión por negarse a declarar ante la comisión bicameral investigadora de la toma del Congreso el 6 de enero de 2021.

La excepción francesa

Francia pudo resistir esa oleada apelando a una tradición nacional. Cada vez que un candidato antisistema o de ultraderecha se acercó al poder, los demás se aliaron para cerrarle el paso, como explica Zeev Sternhell en su libro La droite revolutionnaire, les origines françaises du fascisme. Ocurrió por primera vez en 1888, cuando el ministro de Guerra, general Georges Boulanger, avanzaba con estentóreas denuncias contra la corrupción. Los socialistas franceses se dividieron entre posibilistas que se aliaron con el centro liberal para defender las libertades burguesas, y revolucionarios, que vieron en la adhesión a Boulanger “el malestar contra una República que era sólo la República de los capitalistas” y decidieron circunscribirse a la lucha de clases. Algo similar ocurrió en 2002 contra la amenaza del paracaidista de la guerra de Argelia Jean Marie Le-Pen, vencido en el balotaje por el gaullista Jacques Chirac con los votos de liberales e izquierdistas, y en 2017 y 2022 su hija Marine, fue derrotada por el liberal Emmanuel Macron, con apoyo de la izquierda.  Ni Boulanger ni los Le-Pen llegaron al gobierno. Hay allí una lección a descifrar. La única vez que Francia tuvo un gobierno de extrema derecha fue bajo la ocupación alemana, con el mariscal Philippe Petain, el héroe de la Primera Guerra Mundial que presidió un régimen títere en Vichy.

Milei y la ley

Varias notas de esta edición del Cohete, revisan del derecho y del revés la propuesta de Milei de dolarización de la economía y las consecuencias nefastas que tendría, de modo que no voy a profundizar en ese punto. Sólo diré que el candidato no se entiende sin pensar en la desinformación de su electorado.

En su último informe mensual, Rosendo Fraga señaló las semejanzas que ve entre Perón y Milei, pese a las diferencias ideológicas:

  • En 1946 Perón tenía en contra el 100% de los partidos,
  • la casi totalidad de los medios de comunicación, el sector agropecuario y la industria,
  • el mundo universitario e intelectual, y
  • las dos potencias globales del momento, Estados Unidos y la URSS.

Por eso, su triunfo fue una gran sorpresa.

Yo prefiero la comparación con Carlos Menem, lo cual además de sus funcionarios que hoy acompañan a Milei,  incluye un pronóstico: que de acceder al gobierno, cosa que no es inexorable, se cortará el pelo, las patillas y el programa maximalista. Entre otras cosas, porque en la mejor hipótesis, tendrá una representación muy acotada en ambas cámaras del Congreso, y su idea del plebiscito sólo es fruto del desconocimiento: para que sea vinculante y con voto obligatorio, debe ser el Congreso el que lo convoque, con lo cual vuelve a la casilla anterior. Si el Poder Ejecutivo lo convoca, el voto es voluntario y el resultado no obliga al gobierno. La vocinglería que sirve para atraer votos, no es la mejor herramienta a la hora de gobernar.

A Milei no le falta audacia. Esta semana se animó a salir de caravana por La Matanza, con este resultado:

Una sofisticada provocación

Su candidata a la vicepresidencia consumó la última semana una sofisticada provocación, con la convocatoria a un homenaje en la Legislatura Porteña a varias personas asesinadas por el ERP o Montoneros durante la presidencia de Isabel Perón. Motejarla de negacionista es una imprecisión conceptual que la favorece. Villarruel no niega los crímenes de la dictadura: sin nombrarlos, los justifica, por los atentados guerrilleros previos al golpe de 1976. Esa es la línea que marcó en 2005 el diario La Nación, desde que la Corte Suprema de Justicia confirmó que los Crímenes de Lesa Humanidad de la dictadura no podrían ser perdonados y su persecución no caducaría por el paso del tiempo. A partir de entonces, la línea dejó de ser el reclamo de una amnistía y comenzó la demanda de juicio y castigo a los partisanos. De inmediato se abrieron causas por hechos ocurridos tres décadas antes, por las que nunca se había acusado a quienes ahora se intentaba perseguir, sobre la base de notas periodísticas y versiones infundadas, que incluso mencionaban a personas que ya habían sido secuestradas y asesinadas. Ninguno de esos intentos prosperó, pero la perspectiva de un gobierno vicrepresidido por Villarruel los ha revestido de nuevos bríos e intenta devolver legitimidad a las Fuerzas Armadas en el nuevo contexto político. Fue el semanario británico The Economist, el que definió con exactitud a esa “ex abogada de militares acusados de atrocidades durante la dictadura, que resalta los delitos de las guerrillas de izquierda que pelearon contra la Junta por sobre los actos de la propia Junta, que fueron más sangrientos”.

Uno de los directivos de La Nación, cuya propiedad es una incógnita, envuelta en un misterio y dentro de un secreto (la frase es de Churchill para la URSS)  escribió esta semana que a “la extorsión permanente de quienes han llevado veinte años apoderándose sin contradictores mayores de los derechos humanos, se opone ahora otra narrativa, dispuesta a proclamar, como se decía en tiempos de Alfonsín, que hubo efectivamente dos demonios en la colisión entre las bandas terroristas y la represión del Estado”. Lo firma Claudio Escribano, quien desde el radicalismo fue comprensivo con la represión ilegal y hasta se sumó al antisemitismo contra Timerman.

Cuando faltan seis semanas para las elecciones generales, todos los mecanismos locales e internacionales se activan, contra la posibilidad de un balotaje entre Massa y Milei, los dos candidatos que menos simpatías reúnen en Comodoro Py y en Wall Street. Con pocas horas de diferencia los cuatro miembros de la Corte Suprema de Justicia jubilaron por una acordada de superintendencia a la jueza de Casación Ana María Figueroa, porque hace un mes cumplió 75 años y el Senado hasta ahora no trató el pedido de nuevo acuerdo por cinco años que envió el Poder Ejecutivo. Pero son varios los jueces y juezas que siguieron en funciones hasta que el Senado aprobó sus pliegos, mucho después de la edad límite. Entre otros, Silvia Estela Mora, quien ya tenía 76 años y era la esposa del articulador radical de la magistratura, Ricardo Recondo. La Corte actuó combinada con la oposición parlamentaria, que se niega a sesionar para impedir no sólo la confirmación de una jueza, sino el nombramiento de otros 75, que pasaron por el procedimiento de selección del Consejo de la Magistratura y fueron enviados por el Poder Ejecutivo. Si se atiende a los fundamentos que se difunden en los medios de la oposición, varios de ellos suscribieron declaraciones de Justicia Legítima y otros apoyan a la Lista Celeste de la Asociación de Magistrados, dos delitos de opinión que los paladines de la república no dejarán sin sanción.

Al mismo tiempo, la jueza federal de Wall Street, Loretta Preska, condenó a la Argentina a pagar 16.000 millones de dólares al fondo buitre que compró las acciones del grupo Eskenazi en YPF. Esto es tres veces más que el valor actual de YPF en el mercado accionario, pero veinte veces menos que las reservas de gas y petróleo no convencional en Vaca Muerta, que el Estado adquirió al recuperar YPF.  “Vamos a extrañar a Thomas Griesa”, que fue el predecesor de Preska en el mismo tribunal, ironizó una funcionaria de la presidencia. En ese caso, durante el proceso electoral anterior, en junio de 2014, el Banco de Nueva York congeló los fondos girados por la Argentina para pagar a quienes habían ingresado al canje de 2005 y 2010, para forzar al país a cumplir el fallo de Griesa que los puso en un pie de igualdad con los especuladores que había comprado por monedas bonos argentinos después del default. Entonces eran títulos emitidos bajo la ley de Nueva York. Ahora se trata de la ley de expropiación de 2012. La jueza Preska reconoció que debía aplicar la ley argentina, pero lo hizo a su manera: pretendiendo que el estatuto de YPF tenía prioridad sobre la ley votada por el Congreso. El fallo incluye opiniones despectivas contra quien fue interventor en YPF y luego ministro de Economía. Eso es lo que Kicillof llamó un absurdo jurídico.

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