«Toda la política exterior de Milei va en contra de que Argentina aumente sus capacidades nacionales»
- Caballero de Día
- 10 de marzo de 2026
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El analista internacional Federico Montero dialogó con Caballero de Día acerca del alineamiento internacional del gobierno de Javier Milei, el impacto de los conflictos globales y las consecuencias que puede tener la elección de está política exterior.
Montero cuestionó el tono del discurso presidencial sobre los conflictos internacionales y advirtió que la Argentina se expone innecesariamente al involucrarse en disputas que no le son propias. “Desde el punto de vista del presidente pareciera que estamos en una guerra y que además la estamos ganando. Esa frase remite a momentos muy oscuros de la historia argentina”, señaló.
En ese sentido, consideró que existe “un grado de imprudencia importante” en la forma en que el gobierno expresa su alineamiento con determinadas posiciones geopolíticas. Según explicó, el problema no radica solo en las preferencias ideológicas del mandatario sino en que esas definiciones se trasladan a la política exterior del país. “Hay una identificación muy fuerte entre las preferencias político-ideológicas del presidente y la política exterior argentina, casi como si actuara más como un fan que como jefe de Estado”, sostuvo.
El analista también cuestionó la utilización política de hechos traumáticos de la historia reciente. A su entender, el recuerdo de los atentados terroristas ocurridos en el país aparece cada vez que se reactivan tensiones en Medio Oriente. “No es casual que se vuelva a hablar del caso AMIA o de las investigaciones de Nisman cuando el conflicto regional se intensifica. Son elementos que en el debate político interno suelen utilizarse para justificar alineamientos internacionales”, indicó.
Montero se refirió además a la reciente gira del presidente por Estados Unidos y a su participación en iniciativas de cooperación hemisférica impulsadas por Washington. En particular mencionó la conformación de un bloque de países denominado “Escudo de las Américas”, al que describió como un espacio por fuera de las instituciones multilaterales tradicionales.
“Se están armando mecanismos ad hoc que escapan a los ámbitos consolidados de cooperación internacional. Son estructuras pensadas para intervenciones específicas de Estados Unidos y no para fortalecer un multilateralismo real”, afirmó.
De acuerdo con su análisis, estas iniciativas terminan reforzando un esquema en el que la estrategia de defensa regional queda subordinada a Washington, mientras que los países latinoamericanos asumen tareas vinculadas principalmente con la seguridad interna. “Eso incluso entra en tensión con las propias leyes argentinas, que limitan la participación de las Fuerzas Armadas en cuestiones como el narcotráfico”, agregó.
Para Montero, esta orientación contradice una tendencia global marcada por el fortalecimiento de las capacidades estatales frente a un escenario internacional cada vez más inestable. “En el mundo actual, con la crisis de la globalización y el aumento de las tensiones geopolíticas, los países buscan reforzar sus capacidades nacionales. Todo lo que viene haciendo Milei va exactamente en sentido contrario”, planteó.
En ese marco, contrastó la posición argentina con la postura expresada recientemente por el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, quien defendió la idea de América del Sur como “zona de paz”, pero al mismo tiempo planteó la necesidad de fortalecer las capacidades de defensa regional.
“Lula parte de otra visión ideológica, pero no es ingenuo. Dice que la región debe seguir siendo una zona de paz, aunque también reconoce que el mundo atraviesa un proceso de rearme y que los países tienen que prepararse ante eventuales amenazas externas”, explicó.
Montero recordó que durante la década pasada se impulsaron mecanismos regionales de cooperación en defensa, como el Consejo de Defensa de la UNASUR, que reunía a autoridades civiles y militares de los países sudamericanos sin la presencia de Estados Unidos. Según indicó, ese tipo de instancias buscaba reducir las hipótesis de conflicto entre los países de la región y promover una agenda común vinculada al desarrollo.
Al referirse al escenario global, el analista sostuvo que la escalada de tensiones en Medio Oriente refleja una estrategia de intervención unilateral por parte de Estados Unidos, apoyada en alianzas circunstanciales. A su juicio, detrás de esas acciones se encuentra la disputa por el control político y económico de regiones estratégicas.
En ese contexto, mencionó los casos de Venezuela e Irán como ejemplos de países donde Washington intenta revertir procesos políticos que alteraron esquemas históricos de influencia. “Estados Unidos busca que Venezuela vuelva a ser lo que era antes del chavismo, cuando el petróleo estaba bajo control de intereses externos. Con Irán ocurre algo similar en términos geopolíticos”, afirmó.
Montero también advirtió que la evolución del conflicto tendrá consecuencias en el tablero internacional, donde intervienen otras potencias como Rusia y China, además de impactar en los mercados energéticos. “Lo que ocurra en las próximas horas o días va a definir si se trata de un episodio de resolución rápida o si deriva en un conflicto regional más prolongado”, indicó.
Finalmente, insistió en que el principal problema para la Argentina radica en la falta de una estrategia orientada a fortalecer su autonomía en un contexto internacional cada vez más incierto.
“Hoy lo que está en juego en el mundo son las capacidades nacionales de los Estados: su posibilidad de sostener el desarrollo, de enfrentar crisis económicas y de defender sus intereses. Toda la política exterior de Milei va en contra de que Argentina aumente esas capacidades”, concluyó.