Como nunca antes, Argentina en manos de Estados Unidos

Como nunca antes, Argentina en manos de Estados Unidos

¿Por qué y a qué vino al país la jefa del Comando Sur del Pentágono, la generala Laura Richardson?

Por Santiago Masetti/ El mismo día que se conmemoró el 42 aniversario de la Guerra de Malvinas, la número uno del Comando Sur de Estados Unidos arribó al país para iniciar una potente agenda con el gobierno libertario de Javier Milei, la cual consiste en eliminar la presencia de China en la región; el seguimiento constante de los recursos naturales; el acompañamiento a la política exterior de Washington y el fortalecimiento de la denominada “alianza estratégica” entre ambas naciones.

Cabe recordar, que luego de la visita a Buenos Aires del jefe de la Agencia Central de Inteligencia (CIA, por sus siglas en inglés),William Burnsel, el Presidente se embarcó en un grotesco ataque a los mandatarios progresistas de la región, lo que costó la expulsión del cuerpo diplomático argentinos en Colombia y un cruce de declaraciones con el jefe de Estado mexicano, Andrés Manuel López Obrador.

Las palabras de Milei fueron inmediatamente amplificadas por CNN en el programa del argentino Andrés Oppenheimer, vocero habitual de la ultraderecha continental. En ese mismo programa el ocupante de la Casa Rosada reiteró su apoyo a la ofensiva de Israel contra la franja de Gaza, que ha dejado más de 32 mil muertos entre los palestinos, y dijo que Tel Aviv no está cometiendo ningún exceso.

Desde que Milei asumió la presidencia, el 10 de diciembre pasado, el desfile de funcionarios estadounidenses de primera línea es incesante y constante. Desembarcaron el secretario de Estado Antony Blinken, la subdirectora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Gita Gopinath, el subsecretario de Finanzas Internacionales del Departamento del Tesoro Brent Neiman, y el subsecretario de Estado, Brian Nichols, entre otros.

Es por ello que cobra relevancia lo publicado esta semana por el director fundador de la señal Telesur, Aram Aharonian, en el portal del Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico, quien aseguró que el jefe de la CIA observa con mucha atención cómo amplía su influencia china en Argentina y América Latina, preocupación compartida por la jefa del Comando Sur, la generala Laura Richardson, quien sumó los reparos de EE.UU por la base científica que China instaló en la sureña provincia de Neuquén.

En un desesperante escenario de cipayismo, este jueves, sobre la media noche y en Ushuaia sucedió lo esperable. Sin los habituales exabruptos discursivos que hablan de su inestabilidad emocional ,el primer mandatario abrazó con entusiasmo a la generala Laura Richardson y dijo lo que este viernes destacan casi todos los medios: El mejor recurso para defender nuestra soberanía es la alianza con Estados Unidos, dando luz verde a la instalación de una base de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) en la provincia más austral del país.

Ni las relaciones carnales (con Estados Unidos) que proponía su admirado ex presidente Carlos Menem llegaron a tanto, y como este texto no pretende extenderse más allá de lo necesario, podemos sintetizar el trágico escenario que propone Milei con dos frases plasmadas hace muy poco por el historiador y doctor en Comunicación de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP), Carlos Ciappina.

Escribió en sus cuentas de redes sociales: “¿Cuál es la fuerza que impulsa el progreso argentino? Es, señores, el capital inglés”. (Bartolomé Mitre, 1871). “Me siento identificado con Margaret Thatcher” (Javier Milei, 2023). ¡Hemos retrocedido 153 años!…Y: Celebrar la ignorancia, gozar con la crueldad, ejercitar la mentira. ¡Todo en un solo trimestre!

Quizá lo aportado por Ciappina baste entonces para entender el alborozo de Milei ante el proyecto inminente de una base militar y logística conjunta de Estados Unidos y nuestro país en Tierra del Fuego, iniciativa que llevó a la generala Richardson hasta los confines mismos del continente.

Ella, claro está, representa al brazo armado de una estrategia integral del sistema de poder estatal y privado de Estados Unidos, aún el núcleo duro del diseño capitalista-imperialista global, para la Argentina, la región y el orbe: el control de sus riquezas.

Y aquí sus socios de siempre, la gran burguesía oligárquica – los Paolo Rocca y los Alejandro Bulgheroni entre otros – ahí están de festejo permanente porque cuentan, con un sirviente infalible (por ahora), que se llama Javier Milei.

El gobierno de Milei cuenta con legalidad y legitimidad de origen pero en poco más de tres meses se ha convertido en un régimen viciado en su ilegalidad – su proyecto de DNU matriz es profundamente inconstitucional – y en su legitimidad, toda vez que atenta contra los salarios, la seguridad, la salud y la dignidad de las grandes mayoría populares y contra la independencia y la soberanía nacional.

Mientras podemos temer por un desenlace de desintegración de la República (algunos hablan de libanización, otros de balcanización), los próximos meses serán decisivos y de máxima tensión en nuestro país.

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