Hugo Díaz, el genio de la armónica
- La tarde con Carlos Polimeni
- 21 de octubre de 2026
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Este viernes 23 de octubre se inicia el camino que desemboca en el medio siglo de la partida de Hugo Díaz, un prodigio absoluto y un músico asombroso que tocaba completamente de oído. Aunque su nombre quedó grabado en la historia grande de la cultura popular por su virtuosismo con la armónica, Díaz fue un multiinstrumentista brillante que también ejecutaba el violín, el piano y el contrabajo, deslumbrando por su capacidad de improvisación y una sensibilidad estética única que transformó la música popular argentina.
Sus primeros pasos en el ámbito profesional comenzaron en su Santiago del Estero natal, trabajando en la radio radial santiagueña hacia 1936, donde interpretaba fundamentalmente repertorio folklórico. Años más tarde, impulsado por el deseo de expandir sus horizontes artísticos, emprendió el viaje hacia la Capital Federal: colado en un tren junto a su cuñado, el emblemático percusionista Domingo Cura, llegó a Buenos Aires en 1941 para probar suerte y comenzar a forjar una carrera memorable que marcaría un antes y un después en la interpretación instrumental.
A lo largo de su trayectoria, alrededor de su figura se constituyó un verdadero seleccionado de músicos de excelencia que acompañaban de manera perfecta el despliegue técnico y la expresividad del armonicista. Entre ellos se destacaban el propio Domingo Cura en percusión, Kelo Palacios en guitarra, Osvaldo Berlingieri en piano, Oscar Alem en bajo, Mariano Tito en vibráfono y Eduardo Ávila en quena, conformando una trama sonora de altísimo nivel que sirvió de marco ideal para las inolvidables improvisaciones de Díaz.
A casi cincuenta años de su fallecimiento, el legado de Hugo Díaz se mantiene intacto como una de las cumbres creativas de la música argentina. Su capacidad para transitar con igual maestría y profundidad el folklore, el tango e incluso la música internacional demostró que el talento no sabe de límites formales, consolidándolo como una referencia ineludible para las futuras generaciones de artistas y un símbolo eterno de la riqueza cultural de nuestro país.