Horacio Verbitsky: Siguen los éxitos – El Cohete a la Luna

Horacio Verbitsky: Siguen los éxitos – El Cohete a la Luna

Las discrepancias entre el gobierno de los Hermanos Milei y la Vicepresidenta Victoria Villarruel acaparan los titulares de medios y redes antisociales. Por contraste, allí no se encontrarán referencias al duro encontronazo del Presidente gritón y su obsecuente ministro de Economía, Luis Caputo.

La nueva erupción entre Presidente y Vice se desató por la convocatoria de Villarruel a la sesión especial del Senado el jueves 14, aunque no contaba con los votos para impedir que el cuerpo rechazara el DNU 70/23.

El decreto y la ley Ómnibus son los dos pilares normativos sobre los que se asienta la administración libertaria. Diputados ya había bochado la ley. El Senado fulminó el decreto: solo 25 senadores lo defendieron contra 42 que se inclinaron por su derogación, y cuatro que pidieron autorización para abstenerse. Las abstenciones también contribuyen al rechazo del instrumento, aunque con más remilgos. Hace dos semanas, el gobernador de Formosa Gildo Insfrán hizo una apuesta con un compañero: dijo que el decreto de Milei sería repudiado por 42 senadores. Precisión absoluta del viejo comunista revolucionario que hoy preside el Congreso Nacional Justicialista.

El choque Milei-Caputo

Cuatro temas lo explican:

  • La declaración de la calificadora de riesgo Standard & Poor de “default selectivo” de la deuda en pesos, a raíz de la operación de canje lanzada por Caputo. Luego de la protesta del gobierno, la calificadora repuso la anterior nota argentina, porque el canje se realizó, pero el daño ya estaba hecho.
  • La insustentabilidad del superávit primario. Según la Oficina de Presupuesto del Congreso en febrero volvió el déficit, que se incrementaría a partir de marzo, pese al incumplimiento de las obligaciones de transferencias de fondos a las provincias y los subsidios al transporte, entre otros. Según la OPC, “el resultado financiero fue deficitario (-$186.635 millones), aunque en el acumulado del primer bimestre del año se conservó el superávit ($1.020.296 millones)”. Pero Caputo anunció que el superávit se mantuvo en febrero, y Milei lo acusa de haberlo engañado con los números. La suspicacia se agranda por el adelanto en una semana a lo previsto del resultado fiscal, en coincidencia con el voto negativo del Senado sobre el DNU.
  • La aceleración de precios de artículos de primera necesidad, que interrumpirá la línea de descenso de la inflación, de la que se vanaglorió Milei. No es persuasivo el invento de Caputo de que las promociones 2×1 o x% de descuento en la segunda unidad impiden que el INDEC mida que los precios están bajando. Esas ofertas ocurren desde hace años y son la regla en todos los países. Además, se confunde nivel de precios con inflación, que son dos fenómenos distintos. El anuncio de las facilidades cambiarias y fiscales para la importación de una vasta gama de productos, incluyendo alimentos, contradice los objetivos oficiales de eliminar el déficit y acumular reservas. Además, su eficacia es dudosa: por un lado, pasará un buen tiempo hasta que los productos aparezcan en las góndolas; por otro, las experiencias de Martínez de Hoz y Cavallo indican que, dada la altísima concentración en la producción y la comercialización, es previsible que los actores principales acuerden mantener los niveles de precios bien altos. El fenómeno nuevo respecto de las décadas de 1970 y 1990 es la aparición de las marcas propias de los supermercados, que implica alguna competencia con los productores habituales. Esa es la ley de góndolas realmente existente.
  • El arribo de una nueva misión del Fondo Monetario (el chileno Rodrigo Valdez y el venezolano Luis Cubbedu, director y subdirector del área a cargo de Subamérica). Ambos se suman al mensaje ya transmitido por Kristalina Georgieva, Gita Gopinath, Janet Yellen y Julie Kosack: no habrá más fondos frescos para la Gran Deudora del Sur, por decirlo con la precisa definición de Domingo Faustino Sarmiento, El Prócer, cuya imagen en la casa de gobierno desplazó a la de Victoria Ocampo. El FMI ha hecho conocer que le preocupa la reacción social ante la obstinación en enseñarle al burro a trabajar sin comer y la precariedad jurídica de decisiones que no están respaldadas por leyes, y que pueden ser revocadas en cualquier momento.

Milei había confirmado en una entrevista que podría dolarizar si el Fondo le prestara otros 15.000 millones. Su desapego por la veracidad de lo que afirma (el 17.000% de inflación del que salvó al país, la vigencia de los vouchers educativos que no pasaron de un enunciado, la caída en el precio de los alquileres) cubre sus propias mentiras, pero se ofusca cuando otro lo hace confundir deseos con realidades. Caputo es un maestro en ese ilusionismo.

Luego de la discusión, Milei estuvo a punto de aplicarle la misma terapia de la patada en el culo que ya experimentaron entre otros Emilio Ocampo, Carlos Rodríguez, Ramiro Marra, Carlos Kikuchi, Carolina Píparo, Guillermo Ferraro, Osvaldo Giordano u Omar Yasin. El microcentro se cubrió con carteles del sindicato APOPS, que tenía buena información:

Incluso se insiste en que hubo un sondeo con el candidato a reemplazarlo: José Luis Espert, el Milei sin peluca, quien acaba de enmendar su catecismo de Cárcel o Bala para quienes se resistan a las políticas oficiales. Ahora es Bala o Bala. Es posible imaginar cómo sería su gestión: acaba de incitar a la evasión fiscal en la provincia de Buenos Aires, y Milei le dio su público respaldo.

Colgarla en la plaza

Abonado habitual de La Nación+, Espert pareció confirmar la ruptura entre Presidente y Vice y le atribuyó a ella una decisión política que reglamentariamente podría haber evitado. Cuando Luis Bovaresio le preguntó si Villarruel quería desestabilizar al gobierno, contestó que no sabía, y ante una repregunta agregó que le producía dudas.

Suavizador como Mimosín, el ministro de Interior Guilllermo Francos descartó como ridículo que Villarruel conspirara para desestabilizar a Milei. Sólo se equivocó al convocar a la sesión especial, dijo. A esta operación de apaciguamiento se sumaron el inefable comentarista del Grupo Clarín en la televisión, Jonathan Goldfarb, quien dedicó su programa del jueves a explicar que el enemigo no es Villarruel sino el kirchnerismo, y el urticante vocero Manuel Adorni, que negó todo. Fin.

A este empeñoso trío se le hace difícil explicar el comunicado presidencial que aludió con dureza a Villarruel. Sin nombrarla, fustigó “la decisión unilateral de algunos sectores de la clase política que pretenden avanzar con una agenda propia e inconsulta”; consideró “apresurado el tratamiento” del decreto 70/23. Y hasta sembró pistas sobre su blanco al confiar en que se trataría de “victorias de corto plazo”. Y fingen demencia cuando se les menciona la catarata de voceros oficiosos en las redes antisociales que invitaron a colgar a la Vicepresidenta, nada menos. Los llaman trolls, aunque tienen sede conocida en la Casa Rosada y cuentas plenamente identificadas. Peor aún, el propio Milei le dio un Me gusta. También llamó a quienes votaron en contra “traidores a la Patria, delincuentes y casta contra el pueblo”, al reproducir una publicación en las redes antisociales de uno de esos apenas disimulados colaboradores. Ni siquiera se privó de publicar los nombres, las fotos y los teléfonos y correos electrónicos de esos senadores. Esos avatares virtuales cumplen para el actual Presidente la función que Luis Barrionuevo representaba para Menem y, en algún momento, Hebe Bonafini para Kirchner. La diferencia es que luego Milei estampa sus dedos de aprobación sobre aquello que quería pero no quería decir.

De todos modos, Milei procura no olvidar a su imaginario enemigo principal, la mítica casta, a la que ahora ha sumado al Grupo Clarín. Es llamativo, porque tiene allí defensores absolutos, como Goldfarb, quien hasta muestra el teléfono para jactarse de que el Presidente está mirando su programa y le envía mensajes. Ya lo ha entrevistado varias veces, siempre sin contradecirlo.

Inclaudicable

Más sutil, Villarruel difundió un video en el que califica de “inclaudicable” su “compromiso con la Argentina y con Javier Milei”. Están “espalda con espalda” a pesar de los intentos por dividirlos. Pero reivindicó la separación de poderes y la independencia del Senado. Lo remató afirmando que no se convertiría en CFK, porque “no hay gobierno sin institucionalidad”. Es dudoso que esa proclama haya tranquilizado a Milei, porque vaticina más derrotas. Espert, en cambio, había dicho que lo que se debe hacer es tomar la decisión política y luego buscar el taparrabos jurídico.

Mientras el Senado terminaba el debate sobre el DNU, la policía brava de la Capital, que Patio Bullrich maneja como si fuera propia, reprimía a actores, actrices y público, que protestaban frente al cine Gaumont por el anuncio de su cierre y por el drástico recorte de fondos al Instituto Nacional del Cine y Artes Audiovisuales (INCAA). La disminución del gasto público de estas medidas empieza con 0, y le siguen varios ceros más antes de encontrar un número positivo. Es obvio que este ataque al arte y la cultura es un acto simbólico, para marcar el desprecio hacia esas manifestaciones de la creatividad humana. Algo similar ocurre con las universidades, a las que se ha congelado el presupuesto. Un ejemplo que circuló en la semana, refiere que la Universidad de Villa María recibió una factura de electricidad de 20 millones de pesos en un mes, cuando su presupuesto anual es de 35. Quienes manejan ese dato, creen que el estallido social comenzará en las universidades, a la chilena.

La actitud despectiva se sinceró en forma aún más cruel cuando la banquera cordobesa Diana Mondino, inexplicablemente a cargo de las relaciones exteriores, dijo que no tenía sentido contratar seguros para los jubilados que se endeudan con la ANSES, porque es seguro que se van a morir. Mirtha Legrand, que a los 97 años no ha perdido la chispa ni la elegancia, la ubicó con una sonrisa:

—Yo píenso vivir muchos años más, si Dios quiere.

Mondino y su gobierno obtuvieron otro resonante éxito con la decisión de la empresa china Gezhuba de abandonar las obras de las represas Kirchner y Cepernic en Santa Cruz y despedir a todos los trabajadores. Esto es consecuencia de la parálisis de las obras públicas, a las  que el Estado Nacional no aporta la parte que le corresponde, y de las reiteradas agresiones oficiales a la potencia asiática. El tonto desaire a los BRICS, las frases ofensivas de Milei contra los comunistas que gobiernan en Beijing, e incluso el coqueteo con representantes en la Argentina de Taiwan.

Para medir el disparate, basta cotejar los 4.700 millones de dólares de inversión de Gezhuba en las represas (ya integró cerca de 2.000), que constituyen la mayor inversión china en el mundo, contra los 300 pan dulces donados para Navidad por la isla de Formosa. Por los convenios entre ambas naciones, la caída de esta obra podría implicar también el retiro chino del Belgrano cargas y la exigencia de devolución del dinero usado por la Argentina del swap de monedas, todo lo cual implicaría un reclamo por 30.000 millones de dólares. También están en juego las ventas de soja y carne argentina a China, que es el segundo socio comercial del país, casi a la par con Brasil, que también padeció la lengua filosa de Milei.

El jueves, mientras el Senado disecaba el DNU, cerca de mil trabajadores de la construcción se manifestaron frente a la Casa de Gobierno en Rio Gallegos y terminaron de definir el voto negativo de Natalia Gadano y José María Carambia, los dos senadores que responden al gobernador y sindicalista petrolero Claudio Vidal. Al día siguiente, el diputado Sergio Acevedo, anunció en un reportaje con Sietecase que también estaba en contra del decreto. El episodio ilustra sobre las consecuencias institucionales de la política económica.

Con 33 votos, el kirchnerismo fue la roca sobre la que se apoyaron los radicales

  • Martín Lousteau (“ser despreciable que casi nos llevó a la guerra civil”, lo insultó Milei),
  • Pablo Blanco (quien reveló que lo llamó Nicky Caputo, quien a su vez había recibido un mensaje de Milei, para que apoyara el decreto que no afectó la situación impositiva de las maquilas fueguinas), y
  • la chubutense Edith Terenzi,
  • los santacruceños Gadano y Carambia.
  • los federales Carlos Espínola y Jorge Kueider
  • la rionegrina Mónica Silva, ex ministra de Educación de Weretilnek, y
  • la populista neuquina Lucila Crexell.

También son importantes las abstenciones, porque brindan pistas sobre lo que podrá ocurrir en Diputados, donde el kirchnerismo, pese a ser cómoda primera minoría, está a 30 votos de distancia del quórum. Se abstuvieron:

  • La cordobesista Alejandra Vigo, esposa del ex gobernador Juan Schiaretti. Ya había seguido ese valiente camino cuando se discutió el aborto.
  • El radical Maximiliano Abad.
  • Los renovadores de la Concordia de Misiones, Carlos Arce y Sonia Rojas Decut.

Cuatro gobernadores radicales y los presidentes de sus dos bloques legislativos declararon que desean una Argentina y una UCR modernas, lo cual requiere de acuerdos y consensos para sacar al país del “estancamiento y la decadencia del kirchnerismo”. Si bien Alfredo Cornejo, Gustavo Valdés, Carlos Sadir y Leandro Zdero no nombraron a Lousteau, es claro que a él le están respondiendo, ya que Milei reiteró que la condición para participar en el Pacto de Mayo es aprobar el DNU y la ley Ómnibus. Con su usual sofisticación, Bullrich interpretó el voto de Lousteau porque “le tocaron la caja de las universidades”. Dentro de su blableterío de 200 palabras, también acusó a la oposición de negarle los instrumentos para combatir el crimen organizado. Parece ignorar que la fallida ley Ómnibus no incluía la emergencia en seguridad. Ahora pretende la sanción de una denominada ley antimafia, calcada de la ley RICO de Estados Unidos. Es muy parecida a la figura argentina de la Asociación Ilícita, aplicada hace un siglo contra los sindicatos y hace medio contra las organizaciones político-militares. Son normas de dudosa constitucionalidad concebidas para suplir  la precaria inteligencia estatal y condenar sin pruebas.

Hacer bandera

La crisis de seguridad en Rosario excitó la veta exhibicionista del Presidente, de sus ministros Bullrich y Luis Petri y del gobernador santafesino Maximilano Pullaro. En su discurso al parlamento detrás del Atril Elevantor, Milei afirmó que el operativo Bandera, con el despliegue de fuerzas federales en Rosario, permitió reducir en dos meses “casi un 60% el homicidio doloso en la vía pública”. También “creamos un sistema de gestión especial para presos de alto riesgo de nuestro sistema penitenciario. De ahora en más estarán controlados por un grupo de élite para evitar que sigan cometiendo delitos desde el encierro”.

Gustavo Cochet, La Inundación, de 1933, intervenida por el artista Navaja.

Los cuatro asesinatos “de inocentes”, cometidos en un par de días, recalentaron la disputa entre el gobernador Pullaro y la ministra Bullrich. Pullaro los atribuyó a la jactancia del gobierno federal sobre la reducción de homicidios, una medida que no puede tomarse considerando apenas dos meses, pero que responde a la urgencia oficial por mostrar algún éxito. La ministra, por su parte, señaló la publicación de la foto de los presos semidesnudos, con las manos atadas a la espalda y la cabeza gacha a lo Bukele. Según el Grupo Clarín, hasta el ministro de Seguridad de El Salvador, Gustavo Villatoro, consideró esa foto como “un error muy grave; eso solo lo podés hacer cuando las bandas ya están neutralizadas y tenés el control total de la calle”. Además, El Salvador tiene la tasa más alta de homicidios de América, la Argentina la más baja. Esa foto no cumple otra función que humillar a los detenidos y simular dureza.

Pullaro fue ministro de Seguridad de la alianza socialista-radical durante cuatro años. El gobernador peronista Omar Perotti ordenó investigarlo, y quien fuera su ministro de Seguridad, Marcelo Sain, arguye que cuando se puso a hacerlo, el gobernador lo dejó caer. Por cierto, Saín omite las bravatas que emitió y la jactancia sobre procedimientos ilegales que forman parte de su comportamiento habitual y que lo han hecho terminar mal en cada cargo que ocupó, con portazos y denuncias contra quienes lo designaron.

En su descargo, Perotti afirma que cuando el gobierno nacional estaba preparando el decreto que asignó a la provincia de Buenos Aires 1,18% de la coparticipación que recibía la Capital Federal, Perotti solicitó que un 0,3% de ese monto fuera para su provincia. “De otro modo, perdemos las elecciones en Santa Fe. La situación de seguridad es calamitosa”, dijo. Volvió complacido a su provincia, porque el Doctor Fernández asintió al pedido. Asintió verbalmente, con el método de decirle a cada uno lo que quería escuchar, pero nunca lo llevó a la práctica. Santa Fe sólo tenía 200 patrulleros; la provincia de Buenos Aires le envió 80 de refuerzo.

En las elecciones primarias de Juntos por el Cambio, compitieron por la gobernación dos radicales: Pullaro y la senadora Carolina Losada, quien contó con el apoyo explícito de Bullrich. Losada rompió todos los moldes, al acusar de relación con los narcos al correligionario Pullaro, quien se había pronunciado por Horacio Rodríguez Larreta. Cuando las encuestas indicaban paridad entre ambos candidatos provinciales, Losada llegó a comunicar que, si Pullaro triunfaba en la interna, ella no lo acompañaría en la campaña general. En julio de 2023 Pullaro batió a Losada por 32,55% a 21,56% y en septiembre aplastó al peronista deportivo Marcelo Lewandowsky, por 58% a 30%.  Sólo la aversión al peronismo permitió que Bullrich y Losada olvidaran sus reyertas con Pullaro. Hasta ahora no han reaparecido con la misma virulencia, porque ambos comparten el mismo enfoque efectista para enfrentar la situación.

Pullaro es uno de los dos gobernadores que se pronunciaron en forma explícita en favor de la presencia en las calles de Rosario de tropas del Ejército. El otro fue el cordobés Martín Llaryora. Ese es el anhelo de Bullrich y de Petri, que aman disfrazarse de militares para parecer duros y eficaces. El envío de gendarmes y policías a Rosario fue propio de una película cómica: los patrulleros salieron de Rosario y volvieron a entrar para la foto. Bullrich dijo que había 1.500 gendarmes en Rosario y que llegaban otros 450, pero por lo que se vio, sólo se sumó un centenar. Provenían de Corrientes y no conocían la ciudad que deberán patrullar. Esos operativos de saturación requerirían un número mucho mayor de efectivos, pero además son ineficaces si no hay una inteligencia criminal que identifique a los financistas, constructores, inmobiliarias, casas de cambio, agencias de turismo, abogados y contadores que reciclan en el circuito legal los fondos mal habidos en el comercio de estupefacientes. También es imprescindible ofrecer alojamientos dignos a los miles de rosarinos constreñidos entre las pinzas del avance de la soja sobre la ciudad, y las torres de lujo en la costanera. Pero estas son soluciones de fondo, que llevan tiempo y recursos, lo mismo que la creación de empleo digno que pague sueldos razonables, para que los jóvenes tengan una salida de trabajo legal.

Sumar militares sólo agregará confusión. El discurso justificatorio es que ya han pasado más de cuatro décadas desde la finalización de la dictadura y que las Fuerzas Armadas actuales están por completo integradas a la democracia. Carlos Alberto Presti es el primer jefe del Estado Mayor del Ejército que ingresó al Colegio Militar como cadete bajo el gobierno electo del Presidente Raúl Alfonsín. Pero también es cierto que su padre, Roque Carlos Presti, fue uno de los principales represores en la provincia de Buenos Aires. Procesado por Crímenes de Lesa Humanidad, recuperó la libertad por la ley de obediencia debida y murió impune en 1993 antes de la reapertura de los juicios. Su hermano Daniel firmó como secretario de los jueces Jorge Urso y Guillermo Montenegro los arrestos domiciliarios para los militares procesados y se denunciaron sus presiones a la jueza María Cristina Nazar, para que exonerara a la policía porteña por las muertes causadas durante el desalojo del Parque Indoamericano, en 2011.

Desde que asumió el gobierno, Bullrich y Petri vienen anunciando reformas a la ley de seguridad interior, para permitir que las Fuerzas Armadas intervengan con unidades de combate y no solo con elementos logísticos. Para eso es preciso que el Congreso declare el estado de sitio y designe un comandante militar al que se subordinarían todas las fuerzas. Tal empleo subsidiario de las Fuerzas Armadas se considerará “excepcional” y no incidirá en la “doctrina, organización, equipamiento y capacitación de las Fuerzas Armadas”.

A falta de ley, Petri firmo el jueves 14 de marzo la resolución 266, sobre las Reglas de Empeñamiento en las operaciones de Apoyo al Sistema de Seguridad Interior en Rosario. Su finalidad es “orientar las acciones del personal militar” en Rosario. Pero cuando uno quiere conocer cuáles son esas reglas, se encuentra con que están contenidas en un anexo de carácter confidencial. Más democrático y republicano no se consigue. Funcionarios de gestiones anteriores recuerdan que el reclamo constante de los militares era no poner un pie en la calle sin su armamento.

La corrupción institucional es un componente básico a tener en cuenta. Ex jefes de policía de Santa Fe y Córdoba han sido condenados por delitos vinculados con el narcotráfico. Un ex jefe de la policía bonaerense fue detenido por enriquecimiento ilícito y finalmente absuelto gracias a un tecnicismo. Nada de esto es posible sin protección judicial y política.

El juez y el fantasma

En 2014 se conocieron planillas que indicaban que el juez Juan Carlos Vienna, designado por Hermes Binner, viajó dos veces a Estados Unidos al mismo tiempo que Luis Alberto Paz, el padre de Martín “El Fantasma” Paz, un narco asesinado en una esquina de Rosario por la banda de Los Monos, que investigaba precisamente Vienna. El magistrado confirmó ambos viajes: había asistido a dos combates del Chino Marcos Maidana, cosa que también puede haber hecho Paz, “ya que es entrenador de boxeadores y manager. Pero no lo vi jamás en el aeropuerto ni en el avión ni en el hotel ni en el estadio”. Esta declaración espontánea de Vienna, nueva presentación de la añeja doctrina de las coincidencias permanentes, llegó hasta la Suprema Corte provincial, que se limitó a pedirle un descargo por escrito, pero no abrió un sumario administrativo ni dispuso que algún magistrado provincial determinara los asientos que Paz y Vienna ocuparon en los vuelos y los hoteles en los que se alojaron. La polémica cobró otra intensidad cuando el diario La Capital publicó una foto en la que se los ve juntos en el estadio. El gobierno permaneció inmutable cuando Paz Rodríguez Niell enumeró la media docena de narcos defendidos por el actual ministro de Justicia Mariano Cúneo Libarona y sus tres hermanos. Como la caridad, también la limpieza bien entendida empieza por casa.

A la izquierda, el juez Vienna, a la derecha el padre del Fantasma.

Incluso los últimos cuatro homicidios argumentan contra el involucramiento castrense. Todos fueron cometidos con armas cortas y, como mensaje, con balas policiales. Nada que ver con la imagen de organizaciones complejas, con poderoso armamento, como los brasileños Comando Vermelho o Primer Comando de la Capital. Además, la decisión oficial de eliminar el aumento de las remuneraciones castrenses que el gobierno anterior había dispuesto para equipararlas con las policiales, ayuda a imaginar qué ocurriría si esas Fuerzas Armadas mal pagas y resentidas, quedaran a tiro del cañonazo de un millón de dólares que quienes comercian drogas ilegales pueden disparar, tal como ya ocurrió en México, Colombia, Ecuador y Perú.

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