Horacio Verbitsky: Poco y mucho – El Cohete a la Luna

Horacio Verbitsky: Poco y mucho – El Cohete a la Luna

Si se escucha a los trabajadores y sus representantes, las medidas anunciadas por el ministro-candidato Sergio Tomás Massa son muy poco alivio a la devaluación impuesta por el FMI y su impacto sobre el poder adquisitivo de sus ingresos. En cambio, una docena de gobernadores, un nutrido lote de intendentes y las principales cámaras patronales piensan que es mucho más de lo que están en condiciones de pagar. Aunque nadie lo dice en forma abierta, todo parece indicar que el gobierno no hizo una consulta previa con empresas y gobernadores. Para La Nación es “una bacanal de gastos”. Un artículo firmado allí por el coautor de la fábula de los Cuadernos Fénix, Diego Cabot, sostiene que “la billetera electoral está desatada”. Carlos Pagni en el mismo diario considera que las medidas “son una señal de subordinación absoluta a Cristina Kirchner y a La Cámpora”. Y Marcelo Bonelli en Clarín atribuye a la Vicepresidenta la autoría ideológica de la decisión. Nada de eso es cierto: cuando Máximo Kirchner planteó el aumento de suma fija en la semana del atentado a Cristina, hace un año, la suma era de 50.000 pesos de entonces, que equivaldrían a más de 110.000 actuales. Nada que ver con dos bonos de 30.000, cuando la inflación corre a dos dígitos por mes.

El 1,2%

Poco y mucho. No es imposible que todos tengan razón, salvo las mayores empresas, cuya rentabilidad está desde hace años muy por encima de los índices de inflación. En la celebración del día de la industria, en Entre Ríos, el presidente de la Unión Industrial, Daniel Funes de Rioja, dijo que no compartían la medida, “pero una cosa es no compartir y otra es no respetar. Hay muchas cosas que estamos en desacuerdo, pero somos respetuosos de la ley”. Ocurre que Massa ya había recibido el informe de coyuntura realizado por el centro de investigaciones económicas de la CTA, Cifra, lo cual le permitió hablar claro con la patronal: el informe, suscripto por Pablo Manzanelli y Leandro Amoretti, sostiene que para las empresas mediano-grandes, los 60.000 pesos que deben pagar sin ayuda estatal en dos cuotas para los trabajadores cuyos salarios netos sean inferiores a 400.000 pesos, implicarían un desembolso de unos 218.000 millones de pesos. Esto equivale al 1,2% de las transferencias de ingresos del trabajo al capital que las beneficiaron durante los últimos años.

Desde que gobierna Alberto Fernández, el trabajo transfirió al capital ingresos por 70.000 millones de dólares, a los que debe sumarse casi la mitad de esa cifra durante la gestión de Maurizio Macrì, hasta un total de 101.000 millones de dólares. Esto se debió a un crecimiento espectacular de la rentabilidad de las grandes empresas oligopólicas.

Los ejemplos de CIFRA son contundentes:

  • entre 2016 y el primer semestre de 2023, los precios de las ramas altamente concentradas ascendieron 15% por encima del índice de precios al consumidor, aunque sus costos salariales cayeron 24%;
  • los precios de las ramas concentradas con predominio de grupos económicos crecieron 26% más que el IPC, mientras sus costos salariales cayeron 33%.

Los balances de los principales grupos económicos agrupados en la Unión Industrial exhiben una altísima rentabilidad sobre ventas en la primera parte de 2023:

  • Ternium, del Grupo Techint (30,3%),
  • Aeropuertos Argentina 2000, de la Corporación América (28,3%),
  • Arcor (12,8%),
  • Molinos Río de la Plata, del Grupo Pérez Companc (9,6%).

Devolver el 1,2% de esas transferencias de ingresos del trabajo al capital no es un esfuerzo excesivo.

Las medidas anunciadas por el equipo económico apenas limitarán los efectos de la devaluación del 14 de agosto, pero no producirán un shock distributivo que revierta la crisis de ingresos. Con la “suma fija”, el salario promedio real de los trabajadores registrados en el sector privado en septiembre superaría, en 4%, al de junio pero seguiría 13% por debajo al de noviembre de 2015, cuando concluía el gobierno de Cristina.

Para CIFRA no es posible disociar los resultados electorales adversos al oficialismo de la crisis de ingresos. Reconoce que, si se excluye al sector agropecuario afectado por la sequía, el nivel de actividad económica en el primer semestre del año creció al 1% interanual y la generación de empleo no cesó. En lo que va del gobierno del Frente de Todos, se creó un millón de nuevos puestos de trabajo, en partes iguales entre asalariados y trabajadores independientes. Si bien esto sostuvo el consumo privado e impidió la consolidación del proceso recesivo, “resulta impotente para revertir el bajo nivel salarial heredado del gobierno de Juntos por el Cambio en un contexto de alta inflación”.

Algo mejor es la situación de los 5,1 millones de jubilados que cobran el haber mínimo. Entre el refuerzo al bono, que de 27.000 pasa a 37.000 pesos, y la devolución del IVA para las compras con tarjeta de débito, el haber mínimo real de septiembre resultaría 14% superior al de diciembre de 2019 con el bono, y 9% superior al de diciembre de 2015, si al bono se le suma el monto completo de devolución del IVA, que requiere de un complicado trámite.

Aun así, estima CIFRA, son medidas de corto plazo que, en un contexto de alta inflación, harían que el haber mínimo real de septiembre fuera 20% inferior al de diciembre de 2019 y 33% menor al de diciembre de 2015.

El paquete de medidas (que también incluye la “suma fija” a empleados públicos nacionales, trabajadoras de casas particulares, refuerzos a la tarjeta Alimentar y al Potenciar Trabajo, y diferimiento impositivo de las categorías más bajas del monotributo) intenta volcar recursos a la economía por el equivalente a 0,53% del PIB (de los cuales el costo fiscal es de 0,4% del PIB). Esta suma enfrenta la devaluación posterior a las PASO pero no basta para revertir la crisis previa de ingresos que derivó en un resultado electoral adverso. Pese a ello, este liviano paquete ha despertado la ira del co-gobernante FMI, al que Massa comparó con el síndico de una quiebra. El chileno Rodrigo Valdez y el venezolano Luis Cubeddu dicen donde puedan ser escuchados que eso no era lo convenido con Massa, cuya salud mental ponen en duda. Según cálculos oficiales, el paquete completo implicará un 0,5% del PIB, cuando el gobierno se comprometió ante el FMI de que el déficit no pase del 1,9%. Sumar y restar son más antagónicos que ser ministro y candidato.

El escrutinio definitivo redujo en unas décimas los porcentajes alcanzados por Javier Milei y Patio Bullrich e incrementó el de Massa, de modo que los tercios vaticinados por CFK son casi perfectos. El vencedor le lleva casi dos puntos al bullrichonismo y dos y medio a los patriotas. Milei quedó por debajo de la cifra mágica del 30%, con el 29,8% de los votos válidos emitidos. Como en la primera vuelta de octubre se calculará sobre una base más reducida (hubo 5,4% de votos en blanco y 1,2% de nulos) todos incrementarán su porcentaje en algo más de un punto. Eso no modificará la probabilidad de una definición en primera vuelta, porque el vencedor estará más cerca de los 40 puntos, pero el segundo también crecerá, de modo que será problemático que la distancia entre ambos supere los diez puntos, necesarios para que no haya balotaje. En Santa Fe, tanto el gobernador Omar Perotti, como el candidato cambiante a sucederlo, Maximiliano Pullaro, declararon que si la segunda vuelta enfrentara a Milei con Bullrich, votarían por el libertario, lo cual hace pensar que el discurso sobre la casta no impresiona demasiado a los aludidos.

Esta vez Milei es el favorito y se especula sobre quién lo enfrentará en la segunda vuelta de noviembre. Para ello, tanto Massa como Bullrich están rediseñando sus respectivas tácticas de campaña, porque llamarles estrategias sería excesivo. Ambos procuran diferenciarse de las propuestas extravagantes de Milei y presentarse como opciones sensatas y viables. Bullrich, que cada vez que habla de temas económicos renquea hasta que se le cura el pie herido, viajó a Córdoba para presentar a Carlos Melconian como su eventual ministro del ramo, quien sponsoreado por la Fundación Mediterránea, desde hace dos años elabora un plan de gobierno que ha ofrecido a los distintos candidatos, como para que nadie dude que se trata de la hoja de ruta del establishment. Sólo le faltaba el liderazgo político, confesó el jueves, en una conferencia de tono presidencial. Si Massa puede, por qué no yo, se pregunta Melconian. Esto provocó no pocos chisporroteos con quienes venían acompañando a Bullrich, como Luciano Laspina, a quien la candidata había prometido la presidencia del Banco Central, cargo que Melconian apetece para su socio histórico, Rodolfo Santángelo. El disgusto de Laspina se manifestó en su ausencia a la entronización de Melconian, que encubrió con un viaje a Rosario por “razones personales”, que por supuesto no explicitó. Habrá más penas y olvidos, pero recién si ganan la elección. Por ahora, de eso no se habla.

Como jefe de campaña, Bullrich designó al diputado provincial bonaerense Sebastián García de Luca, un camaleón de la misma especie que ella, que tiene menos sellos en la valija sólo porque es más joven: apenas pasó por el Justicialismo, el Frente Renovador y Propuesta Republicana, antes de recalar en Juntos por el Cambio. No fue montonero ni gobernó con la primera Alianza.

La presentación de Melconian en Córdoba contó con la asistencia del ministro de finanzas del gobernador y candidato presidencial Juan Schiaretti, Osvaldo Giordano. Su especialidad profesional es descomer. El discurso del presunto ministro fue un catálogo de generalidades, encaminado a desacreditar a Milei. Dijo que su programa es realista, práctico y no dogmático. “No estamos frente a un salto al vacío”. También lo calificó de “disruptivo pero dentro del sistema”, que generaría la famosa confianza. Agregó que desenredaría la telaraña impositiva y cambiaria pero que no estaba pensando en privatizar YPF y Aerolíneas Argentinas. Al día siguiente anunció la incorporación de Giordano a su equipo, lo cual ratifica que hay intereses económicos que prevalecen sobre los alineamientos partidarios. Sobre todo en esa provincia, donde la Fundación Mediterránea es reverenciada por todas las ramas del cordobesismo. Durante la presentación de Melconian y Bullrich, el estrado desde el que hablaron y una pantalla gigante a sus espaldas proyectaba las marcas de las empresas y los logos de las cámaras que los apoyan. Esas empresas a las que les interesa el país.

Por su parte, Massa reordenó su comando de campaña, con un rol determinante para su esposa, Malena Galmarini. La voz de orden es cuestionar las propuestas de Milei pero sin atacar al candidato, ni su aspecto, ni el tono de sus arengas, ni sus extravagancias personales, como el rol de su hermana, la médium, los perros clonados y su noviazgo, porque los focus groups revelan que esos rasgos resultan hasta simpáticos para quienes lo siguen. Será más probable encontrar ese tipo de cuestionamientos a Milei en La Nación (papel y pantalla) que en boca de Massa, aunque nadie puede garantizar qué harán los demás integrantes de la lista que encabeza.  Esta decisión va a requerir templanza, porque Milei sabe que crece con las propuestas más extremas. Acaba de afirmar que una empresa puede contaminar un río todo lo que quiera, y mañana Victoria Villarruel planea homenajear en la Legislatura porteña a “las víctimas del terrorismo”. El rechazo corrió a cargo de los organismos defensores de los derechos humanos y del Espacio Intersindical, que comparten la CGT y la CTA.

La taza y la remera de Trump

Algo similar está sucediendo en Estados Unidos, donde el ex Presidente Donald Trump usa las cuatro causas judiciales en las que está procesado, una más grave que la otra, como argumento de campaña para volver a intentarlo el año próximo:

  • Pago por sexo a una actriz y falsificación de registros comerciales para justificar el dinero con el que compró su silencio;
  • retención en su domicilio de documentos oficiales secretos sobre asuntos de seguridad nacional;
  • interferencia en el escrutinio de Georgia para torcer los resultados electorales, y
  • conspirar con otros 19 miembros de una organización criminal, para continuar en la presidencia a pesar de la derrota en las elecciones de 2020.

Pese a que en caso de condena podrían darle una pena de hasta 20 años de cárcel, Trump alineó tras de sí al Partido Republicano, encabeza por un amplio margen todas las encuestas y ya ha recaudado más de 50 millones de dólares. Esto incluye la venta de tazas, posters y remeras con la foto que le tomaron cuando fue procesado por cuarta vez, en la que posa con expresión feroz, parecida a una que usa un admirador sudamericano.

La credibilidad

En la Argentina, el problema común a Massa y Bullrich es la escasa credibilidad de ambos. A esto se añade la insistencia de Agustín Rossi en señalar a Macrì como el padrino de Bullrich y Milei, como si esa hipótesis poco plausible pudiera hacerle mella a Milei. Si se hiciera un casting para elegir a quienes personificaran la figura de “la casta”, que Milei fustiga en sus flamígeras presentaciones, Bullrich y Massa estarían entre los finalistas. Lo mismo ocurre, por ejemplo, con la candidata de Milei a la gobernación bonaerense, Carolina Píparo, una experta en el multiempleo estatal, como señaló María Eugenia Vidal, que le dio su primer changa pública. Jaime Durán Barba, el especialista ecuatoriano que se quedó sin quien asesorar, sentenció que “Patricia ha dejado de ser el cambio”. En verdad, nunca lo fue. La ventaja de Milei es que nunca gobernó, lo cual lo asocia con otros outsiders de la región, ideologías aparte, como el chileno Boric, el colombiano Petro o el ecuatoriano Lasso.

Massa, además, debe desmarcarse del Presidente Alberto Fernández, quien no se resigna a dejar la escena vacía antes del 10 de diciembre y simula un protagonismo en el que ni él cree, con frases risibles como que ordenó a los ministros de Trabajo, Desarrollo Social y Economía (en ese orden) la elaboración del paquete de medidas de alivio. Su bajo nivel de autocrítica hace que nadie le diga que así sólo suma ridículo a su orfandad política. El kirchnerismo le reprocha a Massa que no ponga el brazo más firme para mantener a raya al hijo del juez, pero esto es más fácil decirlo que hacerlo, cuando buena parte de las medidas requieren de su firma.

Soy Alberto

Cuando gobernaba Carlos Menem, Félix Luna publicó uno de sus dos mejores libros, Soy Roca, una biografía novelada del único argentino que gobernó en dos siglos diferentes. Allí el Roca de Luna escribe: “El Presidente [Figueroa Alcorta] parecía derrotado en toda la línea. No tenía plata para gobernar. El Congreso lo desafiaba. Carecía de apoyo político. Se había desconceptuado ante la opinión pública con sus arbitrarias intervenciones. (…) Pero fue justamente entonces cuando nos venció”. Cuando se trató la sucesión de la segunda presidencia de Roca, para acompañar a Manuel Quintana “buscamos al más inofensivo y presentable de los senadores, y su nombre surgió con naturalidad. Yo tenía una pobre impresión de su persona: parecía un empleado de ramos generales, con su rostro desprovisto de rasgos recordables. Ese fue mi error, tenerlo en poco (…). Pero lo cierto es que el hombre sacó energías de algún ignorado depósito y nos dejó atontados a todos sus opositores, empezando por mí”. Figueroa Alcorta asumió en 1906 por enfermedad de Quintana, y cerró el Congreso con los bomberos. Era “un cualquiera, enfrentándose a todos los que significábamos algo en el país. (…) Lo más amargante era que, a pesar de las críticas de los diarios y los dirigentes al cerrojazo, era palpable que la gente común lo aprobaba: incluso se aclamó al Presidente tres días después de la clausura del Congreso. (…) No hay enemigo pequeño y, en la Argentina, cuando el enemigo es el Presidente, jamás se lo puede desestimar: aunque sea un infeliz, siempre será peligroso”.

Fusión

El viernes 25 de agosto, Milei y su flamante compañera sentimental, Fátima Flores, comieron con José Luis Barrionuevo en el restaurante Osaka de Puerto Madero, cuya propiedad se ha atribuido al sindicalista gastronómico, que nunca lo desmintió. Clarín endilga a Barrionuevo lo que llama “el “operativo matrimonio” con Flores, habitual animadora de shows en el hotel marplatense del gremio gastronómico. El menú de Osaka es de fusión nipo-peruana, y todo indica que la conversación giró sobre la fusión entre las propuestas maximalistas de Milei y los intereses del sindicalismo que se prepara para adaptarse al economista, como lo hizo con la dictadura y el menemismo. Al menos eso sugirió el propio Barrionuevo, en una entrevista que concedió el jueves 31 de agosto al diario El Ancasti, de Catamarca.

Por cierto, no se trata de una definición ideológica. En mayo, durante el congreso de su organización sindical, Barrionuevo dijo que su candidato a la presidencia era Wado de Pedro, quien “tiene una conciencia de país y de lo que significa lo que es el petróleo, el gas, el campo, la minería, la ganadería, el litio, el oro”. Cero coincidencia con Milei.

En la entrevista con el diario de su provincia, Barrionuevo comenzó por afirmar que Milei ganaría las elecciones en primera vuelta sin mayor dificultad, y lo comparó con el ascenso de Menem, quien en 1988 derrotó en las elecciones internas peronistas a Antonio Cafiero, “que tenía casi a todos los gobernadores e intendentes”. Establecido que sus hijos y sus nietos votarán por Milei, Barrionuevo dijo que “Milei de acá a octubre, con el conocimiento que tengo, está cambiando, la gente que se acerca es gente muy capaz, con experiencia y que sabe. Indudablemente tendrá que armar los equipos que lo acompañen, pero creo que él tiene hoy una gran responsabilidad y la va a tener, si es Presidente, de dialogar con todos”. Con la seguridad de un conocedor, agregó que el hipotético Presidente libertario tendrá el acompañamiento del Congreso y de los demás sectores políticos. “Las leyes tienen que salir, hay que acompañar porque vivimos en democracia. Así se acompañó a Maurizio Macrì y a los distintos gobiernos. Si gana, va a tener minoría en ambas cámaras y va a tener que dialogar con todo el mundo. Se verá los cambios que él quiere y cuales los podemos adaptar porque ahí entramos también nosotros, el sindicalismo con la reforma laboral”. Barrionuevo percibe el efecto del teorema de Baglini sobre su candidato, que ya no plantea la dolarización en forma inmediata, ni la destrucción del Banco Central. Sobre la obra pública, sólo se sabe que Milei recibe el asesoramiento de su ex colega Nicolás Posse, en la Corporación América, de Eduardo Eurnekian, lo cual calma los nervios de la Cámara de la Construcción. Las resistencias para que nada cambie demasiado en esos aspectos es fortísima.

Detrás de Barrionuevo, también el jefe de la UOCRA Gerardo Martínez manifestó su disposición a acudir en auxilio de la victoria, aunque dejó a salvo que apoya a Massa. En un encuentro reservado con Milei, analizaron el sistema legal de los trabajadores de la construcción, un seguro de desempleo que substituye a la indemnización por despido. Milei se propone generalizar ese modelo, promulgado por Jorge Videla y José Martínez de Hoz en junio de 1980, en el mejor momento de la última dictadura, aún con la euforia por el campeonato de fútbol de 1978 y antes de que las rencillas internas, la persistente inflación, la resistencia sindical y el premio Nobel de la Paz a Adolfo Pérez Esquivel mostraran su vulnerabilidad. Para ello es imprescindible contar con puntos de apoyo dentro de la estructura sindical, que contrarreste la segura oposición de la CTA, la Corriente Federal y el Frente Sindical por el Modelo Nacional, que conducen Hugo Yasky, Sergio Palazzo y Pablo Moyano. Es una vieja historia, que el peronismo conoce bien desde 1955, cuando la CGT asistió muda al derrocamiento de Perón, pero decretó la huelga general cuando Aramburu desplazó a Lonardi.Tal vez por la terrible experiencia de los años 1976 a 1983, el peronismo tiene una tolerancia extrema a las diferencias internas, que no se traducen en rupturas como la de Perón con Montoneros hace medio siglo. Pero esta unidad de los dirigentes (pese a las fugas por goteo de los Ritondo, los Santilli, los Pichetto y los Monzó) no impidió otra fractura, horizontal y no vertical, por la que el electorado le dio la espalda a la dirigencia, en las elecciones de 2021 y las PASO del mes pasado, en las que perdió 4 y 6 millones de votos. 

La ley sindical PRO

El lunes 28 de agosto, mientras Milei y Bullrich explicaban en qué consistirían las reformas laborales que proponen, el Ministerio de Economía de Estados Unidos difundía en su página oficial un documento en el que evalúa los beneficios de los sindicatos para la economía de ese país. Aquí podés ver el documento completo, de 32 páginas, titulado “Los sindicatos de trabajadores y la clase media”. Como una involuntaria ironía, el documento menciona entre las prioridades del gobierno de Joe Biden y Kamala Harris para fortalecer la capacidad sindical de negociación, la ley PRO (sigla de Protecting the Right to Organize o Protección del Derecho a Organizarse). “La ley PRO, dice el documento, establecerá penas por la violación a los derechos de los trabajadores a organizarse, reducirá la interferencia patronal cuando los trabajadores intentan organizarse, establecerá un proceso para alcanzar un acuerdo en la negociación colectiva cuando los trabajadores se organicen por primera vez, y hará otras importantes actualizaciones y mejoras a la Ley Nacional de Relaciones del Trabajo, de 1935”.Según el Departamento del Tesoro, los sindicatos tienen un rol importante para enfrentar viejos desafíos a la clase media, como el estancamiento salarial, los altos costos de la vivienda y la reducida movilidad intergeneracional. De acuerdo con el informe:

  • Los trabajadores de clase media obtienen sustanciales beneficios de la sindicalización, cuyos salarios elevan de un 10 a un 15%;También mejoran algunos beneficios complementarios, planes de retiro, gestión de reclamos, previsión de cambios en las condiciones laborales, que contribuyen a la estabilidad financiera y el bienestar de los trabajadores.Esos beneficios se derraman también sobre las empresas cuyos trabajadores no están sindicalizados.Los sindicatos favorecen a todos los grupos demográficos, reducen las brechas salariales por cuestiones de raza y género. También contribuyen al crecimiento económico y la resiliencia, al reducir la desigualdad.

La participación en los procesos electorales creció en los sindicatos a su mayor nivel desde 2015 y la estima de la opinión pública por los sindicatos es la más alta del último medio siglo. El gobierno procura reforzar estas tendencias, designando un abogado para la Comisión Nacional de Relaciones del Trabajo, cuyo presupuesto incrementará. También creará un grupo de trabajo en la Casa Blanca sobre organización y empoderamiento de los trabajadores; firmó un decreto que obliga a la negociación paritaria en obras a partir de 35 millones de dólares y otro promoviendo el derecho de los trabajadores del Estado a la negociación colectiva. Además decretó un aumento para un millón de trabajadores de la construcción.

¿Y ella?

Antes de decidir qué rol asumiría en los dos tramos electorales que faltan, la Vicepresidenta CFK decidió esperar el anuncio de las medidas paliativas que estudiaba Massa. Contra lo que afirman los principales medios de la oposición, no está complacida por el resultado. También sintió el impacto de las elecciones en Santa Cruz, donde se registró el mayor porcentaje de voto en blanco del país, con casi el 30%. Esta vez no hubo ningún Kirchner en las boletas, ni nacional ni provincial. Esta semana se cumplió el primer aniversario del atentado en el que salvó la vida solo porque la bala no estaba en la recámara y el disparo no salió, y diez días más de la conclusión del hiperbólico alegato del fiscal Diego Luciani cuya pobre argumentación solicitó que la condenaran por la obra pública que manejaron las instancias provinciales, sin intervención de la Casa Rosada. Los demás partidos de la democracia argentina no quisieron tomar conciencia de la gravedad de lo sucedido. Menos de tres meses después, el Tribunal Oral Federal que integraron los jueces Jorge Gorini, Rodrigo Jiménez Uriburu y Andrés Fabián Basso inhabilitó a Cristina a perpetuidad para ocupar cargos electivos. Como dice el video de La Cámpora, la querían presa o muerta. Y no han cambiado de opinión desde entonces. Cristina renunció a cualquier candidatura, para evitar males mayores al peronismo, como quedarse sin representación en pleno proceso electoral. No obstante, su apoyo a la candidatura de Massa está fuera de discusión, y sólo resta definir cómo, cuándo y dónde se hará manifiesto. Según el cronograma de la Cámara Nacional Electoral, la campaña recién comenzó ayer.

En ese año transcurrido, los tribunales de Comodoro Py dejaron en claro su decisión de no investigar más que la responsabilidad en el magnicidio de los detenidos con las manos en la masa, pero no sus ostensibles conexiones políticas, con grupos de ultraderecha que en el proceso electoral se alinearon con Bullrich y Milei, y económicas con la empresa de los hermanos de un ex ministro de Economía de Macrì. El buen desempeño electoral de Milei aleja la tentación desestabilizadora, e incluso fomenta las rencillas entre aquellos que comparten principios y valores: esta semana, Milei acusó a Juntos por el Cambio de constituir una fuerza golpista. Cosas veredes.

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