Horacio Verbitsky: De eso no se habla – El Cohete a la Luna

Horacio Verbitsky: De eso no se habla – El Cohete a la Luna

La economía argentina es un vivero de frases célebres. La pregunta de Perón en 1948 ha quedado desactualizada: “¿Quién ha visto alguna vez un dólar?” Hoy le responderían millones de manos afirmativas. La de Lorenzo Sigaut, en 1981, provoca una sonrisa nostálgica, correlato de un aprendizaje colectivo: “El que apuesta al dólar, pierde”. Hasta el ex senador Eduardo Duhalde ha reconocido que, en 2002, al pronunciar su primer discurso cuando se hizo cargo en forma interina del Poder Ejecutivo, lanzó una perfecta burrada: “El que depositó dólares, recibirá dólares”. Maurizio Macrì vaticinó en 2018 que los argentinos se enamorarían de Christine Lagarde, por entonces jefa del Fondo Monetario Internacional. El doctor Fernández prometió al inaugurar el año legislativo de 2021 que se investigaría dónde fueron los 44.000 millones de dólares de deuda contraída durante el mandato previo. Parole, parole, parole.

Pero el gobierno de los hermanos Milei supera a todos los anteriores, como una máquina descompuesta que emite tonterías a repetición, desde el discurso inaugural en el que el Presidente se refirió a una inflación implantada por el ex Ministro de Economía Sergio Tomás Massa de 15.000% anual, cuando el dato anual de 2023 fue del 211,4% incluyendo la devaluación de 118% de Milei, hasta su jactancia en una radio del Grupo Clarín al regresar de la Antártida, cuando dijo que si la inflación de este mes fuera del 30% habría que aclamar al Ministro de Economía Toto Caputo, porque “venía de 45%”. Como fue del 25,5%, las mejillas del endeudador deben estar rojas de tanta aclamación.

Esta sucesión de éxitos, a la que se suma la inteligente decisión de ofender a China y Brasil y rechazar el ingreso a los BRICS, hicieron que volvieran a dispararse las cotizaciones de los dólares paralelos y se duplicara la brecha con el oficial, mientras crecía una vez más el famoso riesgo país y se desplomaba la cotización de los títulos argentinos. Por supuesto, el gobierno acusa de sus contratiempos al sindicalismo y a la oposición política por sus objeciones al decretazo y el ómnibus legislativo, pero cada día ese discurso tiene menos aceptación, cuando todavía faltan los nuevos aumentos de tarifas, remedios, medicina privada y gastos escolares.

La lógica explícita del gobierno es que la caída abrupta de la demanda forzará un descenso de la inflación, como predica la ortodoxia. Pero era obvio para quien supiera ver más allá de la palabra oficial que el combo de los hermanos Milei es recesivo y al mismo tiempo hiperinflacionario.

La tasa de interés planchada para licuar los pesos en poder de empresas y personas físicas hace prever una nueva devaluación después de marzo, para que los sojeros acepten liquidar los dólares de la cosecha. Ante esa definición inexorable, los intereses oficiales se bifurcan. Hay quienes entienden que la inflación adicional que será su consecuencia, comprometerá la estabilidad del gobierno, y hasta medios internacionales como el Financial Times fijan su vista en Victoria Villarruel como eventual reemplazante. Según el diario, ella está lista para todo. Lo más notable es que Villaruel lo retuiteó, sin desmentirlo. En cambio, los hermanos Milei entienden que cuanto mayor sea la inflación, más fácil sería dolarizar la economía, con una caída de los ingresos populares de casi imposible remedio posterior.

Es decir que, en un lapso relativamente breve, si no fuera por el sufrimiento que produce, se sabrá si el Presidente es un genio, como él cree, o un loco, según la definición que recogió en el entorno del entonces candidato, su biógrafo, Juan Luis González.

Idiotas útiles

El miércoles, los hermanos Milei cumplieron un mes en el timón de mando de una embarcación que se empecinan en encallar. Para ello provocan al Congreso con declaraciones injuriosas que desesperan a quienes manotean su tarjeta Sube en cuanto escuchan la palabra ómnibus. Quieren colaborar con la gobernabilidad y dejar atrás el horror kirchnerista, según la justificación usual. Pero los Milei no se dejan ayudar, protestan los Pichettos y Loredos que pueblan ambas cámaras legislativas.

El Jefe Supremo de la Nación los considera “idiotas útiles” y los acusa de buscar coimas, con cada cambio que pretenden al DNU o a la ley, cosa que provocó un airado reclamo de Sergio Palazzo en el plenario de comisiones. En cambio, el policía bueno, Guillermo Francos, negocia esas modificaciones. Por ahora, ya comprenden

  • el capítulo de la pesca,
  • el de los biocombustibles,
  •  la delegación de facultades por todo el mandato presidencial, que se reduciría a un año,
  • el abandono de la fórmula de movilidad jubilatoria,
  • el aumento de las retenciones,
  • las privatizaciones a mansalva y sin intervención legislativa,
  • la elección de diputados por circunscripción uninominal y sin límites al financiamiento privado, ya sea de grandes empresas o de narcotraficantes, y
  • la necesidad de pedir autorización para reuniones de más de tres personas.

A esto se suma el amparo concedido contra la desaparición del fondo yerbatero.

La técnica de Francos consiste en afirmar que algo no se había entendido bien y que está dispuesto a corregir “errores de redacción”. Con el decreto, al gobierno le basta que las cámaras no lo rechacen para que siga en vigencia, de modo que ese capítulo de la batalla no se libra en el Congreso sino en los tribunales, donde le llueven los sopapos desde distintos fueros. Luego de varios amparos concedidos, la sala de feria contencioso administrativo (Sergio Fernández y Carlos Grecco) rechazó un recurso que hubiera suspendido la vigencia de los 366 artículos del decreto. Los mismos camaristas habilitaron la feria judicial para que se discuta la inconstitucionalidad del protocolo bullrichonista contra la libertad de manifestarse. El Procurador del Tesoro, Rodolfo Barra, recurrió a la Corte Suprema, con la esperanza en que ordene ese tránsito de órdenes y contraórdenes.

Por fuera del decreto y de la ley ómnibus, también se empantanó el proyecto de ley de boleta única de papel, que sancionó Diputados, pero que chocó contra las boiseries del Senado. Ningún sector significativo ha declarado su oposición a la totalidad del decreto y de la ley. Quienes practican una lectura constitucional diferencian entre la forma, que objetan, y el contenido de las normas, con el que casi todos afirman coincidir en el 90%. Pero cada cual tiene su propio 90% de acuerdo y su propio 10% de disenso, que es la parte que los afecta. Es decir que todos aceptan el ajuste para los otros. Como decía Macrì, no hay problemas mientras la mía esté.

Los hermanos Milei truenan amenazas sobre el apocalipsis que sobrevendría si en dos semanas sus deseos presidenciales no se convierten en órdenes legislativas, lo cual revela cuánto les falta aprender sobre el funcionamiento institucional.

La voluntad popular

La discusión sobre la forma y el fondo es una de las vías por las cuales se manifiesta el desprecio por las normas constitucionales y legales que la institucionalidad aborigen se ha dado en dos siglos. Pero hace apenas 90 días los libertarios no llegaron al 30% de los votos y cosecharon mínimas bancadas en los dos recintos legislativos. En el 56% del balotaje, casi la mitad de los votos no fueron por convicción sino por falta de alternativa. La mayor habilidad de los hermanos Milei ha sido identificar la voluntad popular con ese 56% que lo votó en noviembre y no con el 70% que no lo votó en agosto. Y también en estimular los recelos entre los restos del naufragio cambiemita y los colaboracionistas que provienen del peronismo, que se atropellan cada uno con su manzana para llegar antes al escritorio de la maestra.

El historiador italiano Loris Zanatta, quien pese a su sesgo ideológico conoce como pocos la Argentina, opina que para hacer el bien, hay que hacerlo bien. “El fin es loable, el objetivo compartible, la radicalidad ineludible, la rapidez necesaria. Liberalizar, desregular, abrir, desburocratizar la economía argentina, destrabar las jaulas corporativas es una tarea titánica y meritoria. ¿Lo está ‘haciendo bien’? Ay del amateurismo, ojo al autoritarismo. ¿Por qué diluir pocas reformas dirimentes entre tantas medidas secundarias? ¿Por qué luchar desde el vamos contra todos a la vez? ¿Por qué todo o nada, perfección o condena, gloria o martirio? Diluye el mensaje, fragmenta la coalición, dispersa la energía”.

El Procurador del Tesoro Rodolfo Barra afirma que sólo el Poder Ejecutivo puede determinar la necesidad y la urgencia y que el decreto no habría invadido la esfera legislativa sino por el contrario, instado al Congreso a actuar. Como la Constitución no lo dice, entiende que nada puede objetarse a la desmesura de un decreto de casi 400 artículos que deroga o modifica decenas de leyes. En las nubes de Úbeda todo es posible.

Donde peor les va a los hermanos Milei es allí donde se creían más fuertes. Igual que en 2018, los prestamistas privados de Wall Street les dijeron que no habrá ni un dólar más para la Argentina, a pesar del drástico ajuste implementado y del ofrecimiento como garantía de títulos públicos. Pero esta vez también el FMI rehusó la invitación a jugar el juego que más le gusta al aclamado ministro Caputo. Sólo le darán lo estrictamente necesario para pagarle el próximo vencimiento al propio FMI, no por simpatía hacia el deudor, sino en el propio interés de mantener con vida contable al receptor del mayor préstamo que el organismo concedió en sus 80 años de existencia. De paso vuelven a levantarle la vara de las condiciones: el ajuste fiscal para este año es casi tres puntos más drástico que el convenido con Massa: superávit del 2% en vez de 0,9% de déficit. La vocera Julie Kozack insistió en la necesidad de que el gobierno obtenga apoyo político para el ajuste. El comunicado del staff técnico parece escrito por Homero Expósito:

Primero hay que saber sufrir
Después amar, después partir
Y al fin andar sin pensamiento
Perfume de naranjo en flor
Promesas vanas de un amor
Que se escaparon con el viento

Antes de abrir la billetera el Fondo quiere ver si el programa (por usar alguna analogía comprensible) es económica y socialmente sustentable. De allí el furor presidencial contra la CGT, cuyo paro activo con movilización dentro de diez días (ratificado por su triunvirato y por el plenario de delegaciones regionales) ensancha las dudas sobre la viabilidad de las políticas que le gustan al FMI, en este país que los desconcierta tanto que adhieren a la boutade del premio Nobel de 1971, Simón Kusnets, para quien habría cuatro tipos de países: desarrollados, en vías de desarrollo, Japón y la Argentina.

La obstinación de los hermanos Milei por exhibir la fortaleza que su gobierno no ha logrado cimentar, se manifestó en la expulsión de su cargo del subsecretario de Trabajo, Horacio Pitrau (ex viceministro durante la gestión de Jorge Triacca II), por haberse atrevido a acordar la continuidad del aporte solidario para el mayor gremio del país, el de comercio y servicios, conducido desde hace casi medio siglo por el eterno gitano Armando Oriente Cavalieri.

Ante esta sequía de papeles verdes, el Tesoro le encajó un vale por 3.200 millones de dólares al Banco Central (para aparentar seriedad lo llaman Letra Intransferible del Tesoro), a cambio de los dólares que compró en las primeras semanas de la gestión, y con ellos canceló la cuota que vencía con el FMI y deudas menores con acreedores privados, mientras intenta llegar a un nuevo acuerdo. Cuando la Bruja del Sur hizo lo mismo, el presidente del Banco Central de entonces, Martín Pérez Redrado, se atrincheró en la calle Reconquista y hubo que sacarlo a los empujones.

Remedios Varo, Banqueros en Acción.

Tampoco las empresas importadoras que declaran deudas con sus proveedores, que en un alto porcentaje son ellas mismas del otro lado del mostrador, exhibieron entusiasmo por el juego de palabras propuesto con el Bono Para la Reconstrucción de una Argentina Libre. El Banco Central ofreció una primera serie de 1.500 millones de dólares, y sólo recibió ofertas por 125 millones, muy lejos de los 30.000 que fantaseaba. Recién la tercera serie, con ayuda de inducidas manos amigas, absorbió toda la oferta, hasta 1.300 millones.

Con alta probabilidad esas deudas deben formar parte del lote que según el ex asesor de los hermanos Milei, Carlos Rodríguez, huelen a podrido. En cuanto se anunció una auditoría se redujeron de 45.000 a 15.000 millones de dólares. Los hombres son buenos, pero si se los vigila son mejores, decía un prócer que bien podría prestar su nombre a uno de los mastines presidenciales que aún no se mudaron al Polideportivo de Olivos, contra la mentira serial difundida por una periodista con escandalosa impunidad. Gulp.

El otro déficit

Las relaciones exteriores, que conduce la economista cordobesa Diana Mondino, constituyen otro rubro deficitario del gobierno de los hermanos Milei. Mientras Villarruel saluda en pasable japonés al embajador de ese país, Mondino profundiza la dificultad con el principal socio comercial y fuente de financiamiento del país, la China continental de 1.400 millones de habitantes, al coquetear con Taiwán, la provincia de 24 millones de personas que cuenta con la protección de Estados Unidos para su sueño de independencia del coloso chino. La simpatía de la isla de Formosa por los Milei se materializó hasta ahora en la donación de 300 pan dulces para los hogares pobres y en el rumor de que habría hecho aportes más salados a la campaña electoral del libertario. ¿Por qué poderosa razón una banquera como Mondino no advierte la diferencia entre ese generoso aporte y los 18.000 millones de dólares del swap de monedas con China y los proyectos en marcha, por otro tanto de centrales hidroeléctricas y nucleares, puertos y ferrocarriles, con financiamiento chino? La ideología puede ser más ciega que el amor y las consecuencias de una ruptura tan devastadoras: China podría exigir la cancelación de los tramos ya utilizados del swap y cerrar su mercado a las exportaciones argentinas, que se acercan a los 10.000 millones de dólares anuales. Esto comprende 9 de cada 10 toneladas de soja vendidas, 8 de cada 10 toneladas de carne vacuna, y más de las mitad de las ventas de carne aviar, mariscos y otros cereales. Según el ex embajador Sabino Vaca Narvaja, en ese caso Catamarca perdería casi la mitad de sus exportaciones, Jujuy, Entre Ríos y El Chaco un tercio, La Pampa y Santiago del Estero un quinto. Advertido de este riesgo, el gobierno reclamó que la ministra se reuniera para dar explicaciones y sonrisas al embajador chino Wang Wei, ante quien reiteró el compromiso con una sola China y repitió obviedades sobre la importancia del vínculo comercial con China como origen de importaciones, destino de exportaciones y fuente de financiamiento. Mientras no se las olvide. El vocero Manuel Adorni podría aprender algo de su colega de la embajada china, quien recurrió a una fórmula de suprema ambigüedad para descartar las versiones inquietantes como “exageraciones falsas”. De la prensa, claro. Pero esas palabras nunca salieron de la pluma de Mao Ning. Los falsos que exageran no son los periodistas.

Una fake news pretendió que la relación con la Iglesia Católica se complicaba por la posibilidad de que Mondino enviara como embajador al Vaticano a Jorge O’Reilly Lanusse, el supernumerario del Opus Dei, vinculado en negocios inmobiliarios con Gianfranco Macrì. Como asesor ad honorem de Sergio Tomás Massa en la jefatura de Gabinete, hace tres lustros O’Reilly gestionó con el nuncio Adriano Bernardini que el cardenal Jorge Bergoglio fuera trasladado a Roma, para que no molestara con sus admoniciones al gobierno de CFK. Desde entonces, el Papa Francisco se ha negado a recibir a Massa. Pero en cambio lo hizo varias veces con O’Reilly, en audiencias generales y privadas. De modo que su eventual designación no causaría ningún problema.

O’Reilly, en el besamanos público y en los aposentos privados.

Tan es así, que el jueves los hermanos Milei anunciaron que habían invitado a visitar el país al representante del Maligno en la Tierra, en una carta zalamera que ya no asocia al pontífice con los excrementos, pero da una idea del rol que el gobierno le reserva a la Iglesia Católica dentro de su dispositivo: “Santidad, los argentinos atravesamos tiempos de aflicción y de esperanza. Observamos a nuestro alrededor cómo la pobreza con sus diferentes rostros y consecuencias alcanza a la mitad de todos nuestros compatriotas. Nuestra economía se encuentra en estado crítico y es preciso adoptar medidas urgentes para evitar una catástrofe social con consecuencias dolorosas. (…) Somos conscientes que estas decisiones pueden profundizar inequidades, por lo que nuestra prioridad máxima es proteger a nuestros compatriotas vulnerables, agradeciendo la colaboración de la Iglesia católica, cuya acción en campo social es invalorable”. Como respuesta, Bergoglio invitó a Milei a asistir en el Vaticano a la beatificación de una monja argentina y dejó saber que lo recibirá en audiencia privada.

De la dureza confrontativa a la legitimación recíproca que desde Agustín P. Justo y Pío XI caracteriza la relación entre el altar y el trono.

El encuentro en el Vaticano. Por Navaja.

Pero Milei no se la hará fácil. Antes del Vaticano pasará por Jerusalén, donde expresará su apoyo a la ofensiva del gobierno ultraderechista de Biniamin Netanyahu para reducir Gaza a escombros, aprovechando del criminal ataque de Hamás del 7 de octubre, que causó la muerte a 1.200 israelíes e hirió a más de 3.300. Según el ministerio de Salud de Gaza, que controla Hamás, los bombardeos israelíes habían provocado hasta esta semana la muerte de 23,476 palestinos, la amplia mayoría madres y nenes, una desproporción que mide el poder de las fuerzas enfrentadas.

Ni Quito ni pongo

En el estado de conflicto armado que Ecuador declaró por los ataques urbanos de grupos de traficantes de drogas, Mondino los caracterizó como “narco terroristas socialistas”, una originalidad que no se le había ocurrido al Presidente Daniel Noboa, también colega de Mondino en el arbitraje financiero. En una entrevista con una televisora del Grupo Clarín, Noboa explicó la conveniencia del régimen de dolarización para los traficantes, que se ahorran el engorroso paso de cambiar la moneda local por la divisa universal. Noboa intentó capitalizar el golpe, proponiendo un aumento permanente de impuestos, que le daría 1.000 millones de dólares más por año.

El episodio aceleró el pulso de Patio Bullrich y Luis Petri, quienes, tomando el ejemplo de Quito, sugirieron su importación a la Argentina. Al poner en funciones al nuevo jefe del Ejército, Carlos Alberto Presti, el ministro cometió la guarrada de comparar la tarea pendiente con el cruce de los Andes por San Martín. Las montañas que deben remontar son las leyes de Defensa Nacional, promulgada por Raúl Alfonsín en 1988; de Seguridad Interior, que firmó Carlos Menem en 1992; y de Inteligencia Nacional que sancionó el Congreso y firmó Fernando De la Rúa en 2001. Todas ellas establecen “la diferencia fundamental que separa a la defensa nacional de la seguridad interior” y explicitan las consecuencias de esa definición.

La ley de seguridad interior sólo contempla tres situaciones en las que las Fuerzas Armadas podrían intervenir fuera de su competencia primaria:

  • dentro de la propia “jurisdicción militar” en caso de una agresión armada.
  • prestando apoyo logístico a las operaciones de seguridad interior, a pedido del Comité de Crisis y por disposición del Ministerio de Defensa.
  • con unidades de combate, y previa declaración por el Congreso del estado de sitio, ante algún hecho excepcional que desborde al sistema de seguridad interior policial.

Aun así, este empleo subsidiario de las Fuerzas Armadas se considerará “excepcional” y no incidirá en la “doctrina, organización, equipamiento y capacitación de las Fuerzas Armadas”.

Es decir, los militares no son el médico que debe operar (según la amorosa metáfora de Horacio Jaunarena), sino los bomberos que vienen a rescatar a médico y paciente si un pirómano incendia el hospital. Estas tres leyes fueron expresión de un consenso suprapartidario, elaborado a lo largo de muchos años, y reflejo de niveles de conciencia de una sociedad que aprendió de su propia historia y procura que no pueda repetirse. Esto incluye a las propias fuerzas.

El único resquicio que estudian ambos ministros es la derogación del decreto 457/21 del doctor Fernández, que sólo permite el empleo del poder de fuego militar para repeler la agresión de una fuerza armada extranjera. Ese decreto fue la réplica patriota a los decretos 683 y 703/18 de Macrì, que a su vez derogaron el decreto 777/06 de Néstor Kirchner, que decía lo mismo que el vigente amenazado. Pero durante los dos años en que rigió el decreto de Macrì, las Fuerzas Armadas se resistieron a cualquier cosa que no fuera desplegarse en las fronteras y custodiar objetivos estratégicos. Si esto se repitiera, le permitiría a Bullrich desaferrar gendarmes para enviarlos a los conurbanos calientes. No mucho más. Ése era el plan que expuso Ricardo López Murphy en 2000.

Por lo pronto, Petri rescató para cargos en el Ministerio y en el Estado Mayor Conjunto a cuatro generales que debían pasar a retiro por las promoción de Presti. Son los que promovía para la cúpula el saliente jefe conjunto, Martín Paleo. Contra lo que dan a entender aquellos periodistas que recogen versiones que no entienden sobre estos temas, ninguna ley obliga al retiro a quien es sobrepasado por un oficial más joven (moderno, en la jerga). Se trata sólo de una costumbre. Y este es tiempo de cambios.

La irrupción de un comando en un estudio de televisión de Guayaquil mientras el programa salía al aire fue muy impactante, pero la raíz del problema está en otro lado. En los días previos se habían fugado de dos cárceles los líderes de las pandillas más activas en el trasiego de drogas, Los Choneros y los Lobos. Además, dentro del operativo acertadamente llamado metástasis, ya fueron identificados y/o detenidos tres ex jueces (uno de ellos de la Corte Suprema y el Consejo de la Magistratura) y el ex director del Servicio Penitenciario. Ese es un camino que la Argentina no comenzó a recorrer. Al margen de lo que decida Ecuador, las experiencias previas de México y Colombia, donde la militarización del conflicto sólo incrementó exponencialmente el número de víctimas, corrompió a las Fuerzas Armadas y no disminuyó el tráfico hacia los ricos mercados de consumo de Estados Unidos y Europa, debería servir como advertencia a quienes a duras penas logran reprimir su pasión por lo que Bullrich llamó “el gatillo feliz”. Para cuestionarlo, por supuesto.

Otra cosa es la situación de los detenidos con prisión preventiva durante largos años, responsabilidad exclusiva de los cuellos de botella en la Cámara Federal de Casación Penal y la Corte Suprema de Justicia, que deberían ser intimadas a despertarse de esa siesta, y con los detenidos que superan los 70 años de edad y que podrían terminar sus días en prisión domiciliaria, algo irritante pero no ilegal.

Fuego y azufre

La rama judía del PRO, autodenominada Delegación de Asociaciones Israelitas (DAIA), aceptó la renuncia de su vicepresidente 2°, Sergio Pikholtz, a quien previamente había suspendido, por afirmar que en Gaza no hay civiles inocentes, “tal vez los niños de menos de 4 años”. Pikholtz se fue con una declaración provocativa sobre su falta de arrepentimiento por la salvajada.

En Israel, el miembro del Parlamento Offer Cassid, único judío del partido predominantemente árabe Hadash-Ta’al, dijo que en Gaza la mayoría de los civiles son inocentes y anunció su apoyo a la denuncia sudafricana por genocidio, que comenzó a ser tramitada el jueves. Según Cassid, su deber constitucional no es con el gobierno que postula la limpieza étnica e incluso el genocidio, sino con la sociedad israelí y todos sus integrantes. “Cuando el gobierno actúa contra la sociedad, cuando comete crímenes en el altar de preservar su existencia, mi derecho e incluso mi deber es advertir al respecto y hacer todo lo que esté a mi alcance para detenerlo. No abandonaré la lucha por nuestra existencia como una sociedad moral. Este es el verdadero patriotismo, no las guerras vengativas y los llamados al exterminio”. Sudáfrica anunció que a su equipo jurídico se sumará el ex líder del ala izquierda del partido laborista, Jeremy Corbyn.

El también parlamentario Oded Forer, del partido de ultraderecha Yisrael Beytenu, pidió la expulsión de Cassid de la Knéset e incluso del país. Sobre 120 miembros del parlamento unicameral, 70 apoyan la moción. “Mientras se sientan a la mesa del gabinete quienes en forma explícita se pronunciaron por la destrucción de Gaza, por el fuego o la bomba atómica, por transferir su población, hambrear a su pueblo e infectarlo con enfermedades, yo enfrento la expulsión por los cargos no probados de apoyar la lucha armada contra Israel”, respondió.

La primera vez que presentó su candidatura, en 2019, la columnista de Haaretz Ravit Hecht describió su posición como “fuego y azufre” y predijo que atraería el fuego de sus oponentes. Hoy cree que se quedó corta. Después de llamar archi asesino al premier Netanyahu, el Comité Central Electoral vetó su candidatura, pero la Corte Suprema lo revocó. Algo similar podría ocurrir ahora si la moción de los 70 se concretara.

Ya estuvo suspendido 45 días luego de calificar una propuesta del ministro de ultraderecha Bezalel Smotrich como “la solución final al problema palestino”. En cambio, no hay castigo contra el parlamentario del oficialista Likud, Nissim Vaturi, para quien habría que incendiar Gaza, porque “es mejor quemar y destruir edificios que herir soldados”. En un tono de pretendida ingenuidad, el también legislador oficialista Danny Danon dijo que no entendía por qué el Secretario de Estado estadounidense, Antony Blinken, cuestionó que los parlamentarios israelíes hablaran de una migración de los residentes palestinos fuera de Gaza, denominada voluntaria.

Pikholtz, ex vicepresidente de la DAIA, y legislador israelí Offer Cassif: hay judíos y judíos.

En Estados Unidos, un tribunal de apelación cuestionó la pretensión de Donald Trump de que se cerraran las causas en su contra porque todo lo que se le reprocha ocurrió cuando era Presidente, y en consecuencia goza de inmunidad. Una de las preguntas de los jueces que debió responder fue si esa inmunidad también cubriría una orden dada a un especialista de las fuerzas especiales, de asesinar a un rival político. Luego de un titubeo, uno de los defensores de Trump, quien estaba presente y no hizo objeción alguna, respondió afirmativamente, siempre que antes el Presidente fuera sometido a juicio político, algo irreal, entre otras cosas porque esa posibilidad precluyó con el mandato presidencial.

Esto activó un recuerdo personal: durante el juicio de extradición de Pinochet por los Law Lords en Westmintser, en noviembre de 1998, una de las abogadas defensoras del dictador chileno usó el mismo argumento de la inmunidad presidencial. Llegó a decir que si Hitler hubiera sobrevivido a la Segunda Guerra Mundial, podría haber ido a Londres a tomar el té en Harrods sin correr riesgos. Pensé que había entendido mal, pero un inglés que estaba a mi lado me lo confirmó. Con defensores así, quién necesita fiscales. Por supuesto, Pinochet fue extraditado.

Los Law Lords que juzgaron a Pinochet.

Pero, claro, Estados Unidos es otra cosa: Trump tiene una mayoría de 6 a 3 jueces de la Corte Suprema. Los últimos tres fueron designados por él, luego de un cuidadoso proceso de selección dirigido por el grupo militante de ultraderecha The Federalist Society.

Milei no tiene esa ventaja.

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