Horacio Verbitsky: Blues del outsider – El Cohete a la Luna

Horacio Verbitsky: Blues del outsider – El Cohete a la Luna

La nota central de El Cohete del último domingo terminó con estas cien palabras: “Uno de los principales analistas conservadores, que no simpatiza con el kirchnerismo ni subestima a la Vicepresidenta, cree que Cristina (quien renunció a su postulación cien días antes que Macrì), podría lograr el mismo efecto y hasta ganar la elección si propiciara la candidatura de un dirigente no mucho mayor a los 55 años, de identificación indudable con ella, bien considerado por los principales empresarios que lo conocen bien, pero de nula figuración pública en la ronda de postulantes que ocupan a medios y opinadores. Ni Massa, ni Coqui, ni Wado. Es la hora de un outsider, concluye el analista”. El revuelo que provocaron fue desproporcionado a la escasa información que contienen, pero se explica por el momento que atraviesa el Frente de Todos desde diciembre, cuando CFK anunció que, ante la proscripción dispuesta por el tribunal que sin una sola prueba la condenó por la obra vial en Santa Cruz, no aspiraría a ningún cargo en 2023, porque nunca sería “mascota de Magnetto”.

Cualquier cosa

El domingo y el lunes, editores de medios, dirigentes políticos y analistas preguntaron quién sería ese candidato y comenzaron su propia especulación. La lista de nombres que circularon es desconcertante y pone en duda la capacidad de lectoescritura ambiente:

  • Paolo Rocca, a quien entre otras cosas le sobran 15 años para calzarse los zapatitos de candidato kirchnerista.
  • Chiqui Tapia, que sólo da la edad.
  • Facundo Manes, que carece de toda identificación con Cristina.
  • Guillermo Moreno, a quien sólo considera bien el 0,3% del electorado, entre el que no hay empresarios.
  • El médico que quisiera ser militar Sergio Berni.
  • El empresario petrolero Miguel Galuccio.
  • El presidente de YPF, Pablo González.

Desde el Senado llegó una desmentida basada en la experiencia: nunca Cristina permitió que se filtrara antes de tiempo alguna de las decisiones políticas y electorales que modificaron el tablero, como el lanzamiento de su libro Sinceramente, que presentó en todo el país acompañada por el editor de El Cohete, Marcelo Figueras, o la candidatura presidencial de Alberto Ángel Fernández.

El episodio muestra la centralidad de Cristina, a pesar de las toneladas de basura mediática que se arrojan sobre ella, que ahora tienden a presentarla como si estuviera acabada y sin capacidad de incidencia, lo cual expresa los deseos de quienes lo afirman. La ronda de nombres refuerza ese rol, como el juego que propiciaba Néstor Kirchner durante el primer mandato de Cristina, cuando decía que en 2011 la candidatura presidencial sería para un pingüino o una pingüina. Ese suspenso es constitutivo del kirchnerismo.

Qué hará la yegua

El jefe de gabinete Agustín Rossi recordó que durante el alzamiento de las patronales agropecuarias de 2008 por primera vez escuchó el insulto a Cristina como “la yegua”. Y el ministro del Interior, Eduardo de Pedro, comentó risueño que la Vicepresidenta es “la yegua que no pueden domar”.

El hecho es que dentro de 13 semanas vencerá el plazo para la presentación de candidaturas a las elecciones Primarias, Simultáneas y Obligatorias. El Frente de Todos tiene solo un precandidato, el Presidente Fernández,  en contra de los planteos de los socios en la coalición gobernante para que desista. Esto genera una tensión que perturba a gobernadores e intendentes que en las PASO del 13 de agosto y en las elecciones generales del 22 de octubre deben confrontar con la coalición cambiante y con los denominados libertarios.

Varios de ellos reclaman un asiento en el encuentro en el que Sergio Massa, Cristina y Alberto deberían decidir cómo llegar a esas instancias. Si la fantasía presidencial se hiciera realidad y en agosto prevaleciera sobre el kirchnerismo, al mismo tiempo habría sentenciado su derrota en las generales, porque una porción sustantiva de los votos del FdT no lo acompañaría. Si, como piensan hasta sus íntimos, la nafta no le alcanzara para tanto, es dudoso que pudiera completar su mandato. Un Presidente derrotado en las internas del partido que preside no es un pato rengo, sino un lechón al horno, con manzana en la boca y sobre lecho de escarola. Todos los intentos por evitar este desenlace han fracasado, de modo que al kirchnerismo no le quedará más remedio que escoger una fórmula, que podría ser compartida con el Frente Renovador.

Desde Río Gallegos, adonde viajó el miércoles a la tarde, la Vicepresidenta medita qué hacer.

  • Una opción sería el desplazamiento a la elección presidencial del gobernador bonaerense Axel Kicillof, un planteo que hace meses sostenía Máximo Kirchner, pero que no entusiasmaba a Cristina ni al ex ministro de Economía.
  • Otra hipótesis consistiría en tratar de transferir los votos fieles a Cristina hacia Wado de Pedro.

Kicillof aspira a su reelección en La Plata, aunque ha reiterado que es parte de un proyecto colectivo y que hará lo que CFK decida. La reedición de su victoria de 2019, aunque sea con un caudal menor de votos, parece factible, pero no sencilla. Sin una candidatura fuerte para la presidencia, dependería del corte de boleta, que rara vez ha superado en Buenos Aires el 3% de los votos. Si bien no hay balotage y el gobernador se impone por mayoría simple de votos, las PASO convierten la elección de octubre en una virtual segunda vuelta, en la que con Axel o Wado la odiosidad hacia el kirchnerismo puede darle la victoria al candidato que presenten JxC o los liberales neo.

La saga de los Barones

Agravó este cuadro el asesinato del colectivero Daniel Barrientos y la irrupción entre sus colegas del ministro de Seguridad de Axel, Sergio Berni. En cuanto bajó del helicóptero fue agredido a golpes en la cabeza, que no llegaron a costarle la vida pero ajaron su aura de macho bravío.

Sometido a 150 días de abstinencia, desde el zafarrancho en el bosque de La Plata cuando jugaban Boca con Gimnasia, ahora se entregó con frenesí a las cámaras de televisión. La versión que el ministro le dio al gobernador afirma que para detener al colectivo en un barrio popular de La Matanza a las 4 de la mañana, le cruzaron un auto por delante. Pero varios pasajeros del colectivo contaron que los dos asaltantes con el rostro cubierto por la capucha de sus camperas, esperaban en una parada como todos.

Berni agregó que los delincuentes usaron armas sofisticadas y munición muy costosa, más propia para asaltar un blindado; sólo robaron una mochila y mataron al chofer a quemarropa. También dijo que en la concentración de colectiveros había infiltrados y que, en cuanto llegó al lugar, advirtió que era una emboscada, pero que se internó en ella porque retroceder no es una opción para un soldado (sic).

La infantería policial porteña estaba apostada en las inmediaciones, pero recién intervino cuando el tumulto se había aplacado y un cordón de colectiveros protegía a Berni para que no siguieran golpeándolo. Habían comenzado a negociar dónde y cuándo reunirse para tratar las medidas de seguridad que reclaman los trabajadores, cuando la policía de la Capital se llevó a Berni, cubierto con un ridículo casco de ciclista mientras un fotógrafo de uniforme registraba la humillante situación. En ese momento, un policía golpeó en el rostro con el canto de su escudo a un colectivero que dialogaba con otro uniformado, manos en alto. Berni intentó zafarse de sus custodios, pero se lo llevaron a la rastra.

Entre las versiones que se publicaron en esas primeras horas, una sostenía que además de los infaltables infiltrados, había que concentrarse en la división interna del sindicato de los choferes que ha dado lugar a conflictos violentos, que incluyeron la toma y saqueo de la sede de la UTA en diciembre de 2019. Su histórico secretario general, Juan Manuel Palacios, declaró el primer paro contra las políticas del menemismo y junto con el camionero Hugo Moyano formó el MTA que las resistió. Su sucesor, Roberto Fernández, practica un maccarthismo y un antikirchnerismo tan anacrónicos como el nombre del gremio, que sigue llamándose de Tranviarios por Automotor. Cuando Fernández proclamó su respaldo a Macrì en 2015, fue desafiado por su secretario de organización, Miguel Angel Bustinduy, quien luego de un paro en 2018 ocupó la sede gremial, lo que repetiría al año siguiente. Fernández logró retener la conducción de la UTA pero fue derrotado en seccionales importantes. Ambos dirigentes se recriminan servir intereses patronales. La empresa Doscientos Ocho Transporte Automotor (DOTA) posee más de la mitad de las líneas que surcan el AMBA y la ministra de Trabajo, Raquel Kismer, la acusó de pretender que Bustinduy fuera su único interlocutor.  Por alguna razón, ella prefiere al Gallego Fernández. Además, cada dirigente sindical tiene una relación especial con un proveedor de chasis para los móviles. Con los salarios de los choferes pagados por el subsidio estatal, la paritaria de los colectiveros es atípica. Bustinduy formó la agrupación Juan Manuel Bocha Palacios, pero el paro luego del asesinato de Barrientos fue declarado por una desconocida Conductores Unidos.

También fueron señalados entre los responsables del crimen “algunos barones del Conurbano”. Horas después fue detenido Alex Gabriel Barone, de 19 años, y más tarde Gabriel Alejandro Barone, que no tienen relación entre ellos. Conociendo la cultura institucional de los pieds noirs bonaerenses, no puede descartarse que un buche haya señalado a los barones o a Gabriel Barone, y que allí se hubiera iniciado la cacería.

El fiscal de homicidios de La Matanza, Gastón Duplaá, sobre quien no hay reproches, habría secuestrado cuatro celulares: uno, del primer Gabriel Barone; otro, entregado por el defensor del segundo Gabriel Barone; el tercero, robado en el colectivo y quemado con el auto de la fuga; el cuarto en la investigación por el robo de ese vehículo. De todos modos, el humilde perfil de los detenidos no se compadece con la idea de una superbanda y en la fiscalía hay dudas acerca de que sean los autores. Los dos primeros reconocimientos fueron contradictorios: una pasajera los señaló, pero el policía que iba a bordo y les disparó, no los identificó. En cualquier caso, el margen de imprecisión es grande, porque se tapaban el rostro con las capuchas de sus camperas.

También fueron detenidos Antonio Fernando González y Rodrigo Pititto, acusados por el robo del auto en que huyeron los autores luego de dispararle a Barrientos, y que los esperaba en una calle paralela.

En las redes antisociales se publicaron las fotografías de un cartel manuscrito con marcador en una cartulina, que apareció en un acto reciente de mujeres con Patricia Bullrich y entre los choferes que sacudieron a Berni. Decía: “Nos quitaron tanto que nos quitaron el miedo”.

Dos de los colectiveros que golpearon al ministro fueron identificados en las abundantes filmaciones y detenidos de madrugada, en un operativo conjunto de las policías bonaerense y porteña, a solicitud del fiscal de la Ciudad Autónoma Carlos Rolero.

Uno de ellos, Jorge Oscar Galiano, quien maneja un colectivo desde 1997, habría participado el 17 de marzo en un spot de campaña de Bullrich entre choferes de Morón, en el que acusó al gobierno por la inseguridad. El abogado de los sindicalistas, Silvio Piorno, negó que se trate de la misma persona, y lo mismo dijo un analista de imágenes consultado para esta nota, pero es llamativo que quien habla en el spot de Bullrich no haya dado un paso al frente para identificarse.

Si fuera el mismo, quedaría abierto a interpretación si esto delataría el involucramiento de la precandidata procaz en el ataque a Berni o el oportunismo con que encara la campaña electoral, simétrico al del Ministro cuando dijo “nos tiraron un muerto”. El paro de ocho líneas de colectivos no se levantó hasta que la jueza porteña Luisa María Escrich dispuso la libertad de los dos detenidos, Galiano y Jorge Zerda. Pero un tercer colectivero, Humberto Cristaldo, se presentó en forma espontánea y el tribunal secuestró los legajos de medio millar de conductores, para cotejarlos con las imágenes filmadas, lo que hace prever posibles nuevas detenciones. La conmoción por el hecho también es desproporcionada a su incidencia en el mapa provincial del delito. En el Conurbano hay entre dos y tres homicidios por día, pero sólo tres colectiveros fueron asesinados en siete años. La gran mayoría son por cuestiones de género o de familia, y muy pocos en ocasión de robo. Es decir, todo lo contrario de lo que instalan obsesivamente los grandes medios.

Cristina, quien según Berni fue la primera persona que lo llamó para interesarse por su salud, tuiteó desde Río Gallegos:

Aún así, Berni defendió el operativo y se disculpó “si alguien se hubiera ofendido”, ya que “se hizo de acuerdo a los protocolos vigentes, que protegen la vida de los trabajadores policiales”. En el video (que Berni no supo explicar quién filmó) se escucha a Galiano decir que es un trabajador y no un malandra, mientras lo reducen y esposan como si fuera El Chapo Guzmán. Es la lógica que Bullrich aplicó cuando fue ministra de Seguridad de Maurizio Macrì, para teatralizar la detención de ex funcionarios kirchneristas y de empresarios encuadernados en la causa Fénix. El fiscal Rolero descargó la responsabilidad en los policías. Pero sus antecedentes no lo ayudan.

Quién es quién

En 2014, Rolero condujo el violento desalojo del Barrio Papa Francisco, con empleo de armas letales de la policía metropolitana. Esto fue denunciado por la entonces jueza porteña en lo Penal, Contravencional y de Faltas, María Gabriela López Iñíguez. Rolero le había pedido que se declarara incompetente, alegando que en la toma del barrio se cometían, entre otros, los delitos federales contemplados en la ley de drogas.  La entonces vicejefa del gobierno porteño de Maurizio Macrì, María Vidal, celebró que “ni las mafias ni los narcotraficantes se van a apropiar de un espacio que es de todos”. Pero según la jueza López Iñiguez, “justamente el sector que no se liberó es el mismo que el fiscal Carlos Rolero denunció en la causa como el más problemático, señalándolo como el sector denominado ‘de los paraguayos’, y en donde, según los dichos de vecinos del asentamiento, radicarían los focos delincuenciales vinculados con la tenencia ilegal de armas y el comercio de estupefacientes”.

Al día siguiente de la paliza que recibió Berni se cumplieron 16 años del asesinato en Neuquén del maestro Carlos Fuentealba. La secretaria general de la Unión de Trabajadores de la Educación de la Capital, Angélica Graciano, exigió la renuncia del Ministro de Seguridad Eugenio Burzaco y recordó sus antecedentes: fue asesor de la policía neuquina en aquel momento, jefe de la policía local cuando el violento desalojo del Parque Indoamericano terminó con tres muertes, viceministro de Bullrich en el ministerio federal y vicepresidente de la Fundación Pensar, donde compartía actividades con Julio Cirino, condenado en 2013 por crímenes de lesa humanidad.

Nicky Burzaco fue el organizador de la policía porteña y en 2002 viajó a Estados Unidos con Macrì y Francisco De Narváez para presentar el lanzamiento político de ambos empresarios y mostrar compromiso con los temas de la agenda estadounidense de seguridad y control social.

En 2015, cuando su hermano, Alejandro Burzaco, CEO de Torneos y Competencias, fue detenido en Nueva York por el pago de coimas para conseguir contratos de transmisión de partidos de fútbol en la operación que el FBI denominó FIFAGATE, Nicky fue el recaudador de la fianza de 30 millones de dólares que le permitió recuperar la libertad. Alejandro había inscripto a Eugenio como responsable en la cuenta secreta que tenía en el banco Merrill Lynch.

Las cámaras

Las negociaciones posteriores entre el sindicato de los choferes y el gobierno provincial giraron en torno de las medidas de seguridad para evitar la repetición de hechos similares, que comprenden como herramienta principal la instalación de cámaras de seguridad en las unidades, con un botón antipánico para el conductor, y un centro de monitoreo que reciba la alarma y las imágenes. Barrientos es el tercer conductor asesinado en la provincia en los últimos siete años, todos en La Matanza que, no por casualidad, es la clave de la próxima elección bonaerense. El primero fue Pablo Flores, en 2016, a raíz de lo cual se sancionó la ley votada por unanimidad que impuso el uso de cámaras de seguridad en las unidades provinciales y municipales.

Pero la gobernadora Vidal no la reglamentó, hasta que en 2018 fue asesinado también en La Matanza el chofer Leandro Alcaraz. Esa reglamentación obligaba a las empresas a invertir en las cámaras, que debían estar colocadas en 180 días. Pero nada de eso ocurrió en la segunda mitad del mandato de Vidal. Kicillof asumió en diciembre de 2019, y en marzo comenzó el aislamiento por la pandemia, con nula circulación del transporte. Al reanudarse la actividad, en 2021, su gobierno decretó subsidiar esa inversión, con entregas mensuales de 160 millones de pesos. Además creó un centro de monitoreo para recibir las imágenes de las cámaras. Hasta el presente las empresas han recibido 2.700 millones.

El ministro de Seguridad de Vidal y precandidato a la gobernación, Cristian Ritondo, le dijo al núcleo duro antikirchnerista de La Nación que Berni quitó las cámaras y desactivó el centro de monitoreo.

El gobierno se remite a la declaración jurada de las empresas, que lo desmienten:  hay 1.800 cámaras ya instaladas, pero sólo 60 se conectan con el centro de monitoreo, porque operan con la tecnología 3G y deberían instalar un chip de 4G. El 4 de enero, el gobierno intimó a cada empresa a cumplir con el compromiso asumido y presentar un cronograma para hacerlo. Desde entonces y antes del asesinato de Barrientos hubo varias reuniones más por el tema, la última un día antes del nuevo homicidio. Mañana Kicillof volverá a reunirse con los empresarios.

El incumplimiento habilitaría la aplicación de sanciones monetarias, regulatorias y penales. Pero la relación de las empresas con la autoridad provincial es casi extorsiva, porque amenazan con dejar a la provincia sin transporte. Ni siquiera queda la opción de que la provincia compre los chips, porque el tribunal de cuentas observó la primera compra, alegando que era responsabilidad de las empresas.

En qué país se vota

La difusión del último informe del equipo técnico del Fondo Monetario Internacional pulverizó el discurso presidencial sobre la ausencia de ajustes estructurales en la renegociación que condujo Mr. MaGoo. Pese al intercambio de sonrisas con Massa, la subdirectora gerenta del FMI, Gita Gopinath, exige una reglamentación restrictiva de la moratoria previsional, un aumento contundente de tarifas, un incremento de la devaluación del peso frente al dólar, tasas más altas de interés, mejor  calidad y orientación del gasto social y un déficit fiscal que no pase este año del 1,9% del Producto Interno Bruto. Los lectores de El Cohete saben desde que se conocieron los términos del acuerdo con el organismo, que su consecuencia sólo puede ser inflacionaria y recesiva. Es decir, la temida estanflación.

La probabilidad de que el candidato sea Massa se encoge cada día. La inflación por encima del 100% anual y más de la mitad de los jóvenes viviendo en la pobreza son datos lapidarios, más allá del mérito que pueda reconocérsele al audaz Ministro de Economía, y de la mayor o menor conciencia que se tenga sobre los problemas estructurales que anteceden a los 250 días de su gestión.

La discusión entre la chica plástica del Ministerio de Desarrollo Social, Victoria Tolosa Paz, y algunos movimientos sociales sobre la baja de planes, requiere un encuadre estructural para eludir la anécdota de las chicanas de una y otra parte. Este gráfico, confeccionado sobre información oficial, muestra la evolución del Producto Interno Bruto per cápita y el peso de los planes sociales sobre el PIB.

El gráfico muestra quiénes son los planeros:

  • el gasto en planes sociales se desplomó como participación en el producto, a medida que crecía el PIB per cápita, desde 2004 hasta 2009.
  • A partir de ese año se implementó el programa Argentina Trabaja como respuesta a la crisis internacional. Ese programa contracíclico en medio de una crisis mundial sólo incrementó en forma marginal la curva de los planes, que vuelve a descender, superada esa emergencia.
  • La gran caída del PIB per cápita y el simultáneo aumento del gasto en los planes sociales se produce durante el gobierno de Maurizio Macrì.
  • Este desplome del producto y el incremento de los planes se profundizan en 2020 por efecto de la Covid-19 .
  • La novedad se verifica en 2021 y 2022, cuando crecen ambas curvas, del PBI per cápita y de los programas sociales.

Macri redujo en 8 puntos el PIB per cápita y aumentó en un 50% el peso de los programas respecto del PIB; y luego del interregno de la pandemia, se recuperó en parte el PIB per cápita, pero también creció el peso de los planes.

Esto se aprecia mejor en una serie más corta, desde la finalización del gobierno de Cristina hasta el presente.

El primer plan, Jefes y Jefas, le fue sugerido al senador Eduardo Duhalde, durante su breve interinato a cargo del Poder Ejecutivo, por el director gerente y el responsable del Hemisferio Occidental  del FMI, Horst Köhler y Anoop Singh, como revelaron ellos mismos el 23 de junio de 2003, en un encuentro con representantes de la sociedad civil, a la que asistió el autor de esta nota, por invitación del ministro de Economía Roberto Lavagna. Singh dijo que habían concebido ese plan como modo de facilitar el aumento de tarifas que reclamaban las empresas prestadoras de servicios públicos. Entonces el Estado se endeudó con el Fondo para que los pobres pagaran y las empresas privadas incrementaran sus beneficios. Néstor Kirchner cortó con ese mecanismo perverso, que ahora se intenta vigorizar.

Los programas son insuficientes para paliar el crecimiento de la pobreza, cuando incluso una porción no desdeñable de los trabajadores registrados con empleo estable no deja de ser pobre. Y esto crea una animosidad cada día más acentuada entre esos trabajadores y aquellos que reciben planes, lo cual hace prever un mal resultado para los candidatos del oficialismo en las próximas elecciones. Pero tampoco la tienen fácil los de la oposición cambiante, porque ellos fueron quienes crearon esta situación.

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