«El gato, el león, y el ajuste en discapacidad»

«El gato, el león, y el ajuste en discapacidad»

En su habitual editorial, Roberto Caballero analizó la salida del secretario nacional de Discapacidad, Alejandro Vilchez, en el marco de la disputa por los fondos destinados al sector y cuestionó el ajuste aplicado por el Gobierno de Javier Milei sobre las personas con discapacidad y otros colectivos vulnerables.

Caballero sostuvo que el ajuste sobre la discapacidad forma parte de una política que afecta especialmente a sectores con mayores dificultades para movilizarse y reclamar, y vinculó esas decisiones con la orientación económica del Gobierno y sus compromisos con organismos internacionales. En ese sentido, cuestionó el impacto sobre las personas con discapacidad y jubilados, y señaló que las protestas de estos colectivos también han sido reprimidas. Para el periodista, detrás de las medidas existe una “oscura racionalidad” vinculada al sostenimiento del programa económico, aun a costa de un deterioro de las condiciones de vida.

El editorialista puso especialmente el foco en la próxima visita del papa León XIV a un cotolengo de la obra Don Orione, donde funciona un servicio destinado a personas con discapacidad, y consideró que el gesto adquiere una fuerte dimensión política en el contexto actual. Caballero comparó la decisión con la visita del papa Francisco a la isla de Lampedusa durante la crisis migratoria y sostuvo que la presencia de León XIV puede contribuir a visibilizar las dificultades que atraviesa el colectivo de la discapacidad, desde el costo de los medicamentos y tratamientos hasta los problemas vinculados con salarios, obras sociales y servicios de atención.

Finalmente, Caballero llamó a recuperar la participación política y la defensa colectiva de los derechos, y vinculó el deterioro de las condiciones sociales con el deterioro de la democracia. También se refirió a la consigna “Cristina Libre” y sostuvo que, a su entender, no constituye una consigna revolucionaria sino una reivindicación democrática, al cuestionar la proscripción y reclamar garantías y debido proceso. “No hay que dejar que se violen los derechos humanos, los derechos y garantías. No hay que dejar que se viole la humanidad de un pueblo”, afirmó, y concluyó que, frente a las dificultades, “tenemos motivos para luchar” y que esos motivos también pueden ser “motivos para vivir”.

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