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Horacio Verbitsky: ¿Qué será, será? – El Cohete a la Luna

A mediodía de hoy, Javier Gerardo Milei se habrá convertido en el nuevo presidente de la Argentina. Pronunciará su discurso inaugural frente a la Plaza de los Dos Congresos, lo cual no favorecerá su relación con los principales bloques en la Asamblea Legislativa, a los que dará la espalda desde el comienzo. Como es costumbre desde hace 40 años, prestará su juramento en el Día Internacional de los Derechos Humanos, algo con lo que no simpatiza, al punto de que no ha designado un enlace de transición con las autoridades salientes de la secretaría que estuvo a cargo de Horacio Pietragalla, como tampoco hizo con el Ministerio de las Mujeres, Género y Diversidad. Gilead las quiere en silencio.

La casta y sus mañas

La plataforma electoral de La Libertad Avanza, las declaraciones del propio Milei y de sus principales colaboradores, los trascendidos de prensa, son las fuentes que permitirían colegir hacia dónde se dirige su gobierno, si no fuera porque son contradictorias entre sí. En una temprana aplicación del teorema de Baglini, la casta ya forma parte decisiva del nuevo gobierno, aderezada con picante para disimular, como dice Hugo Yasky en esta edición del Cohete. La motosierra sólo se reserva para artilugios verbales sobre las elecciones en Boca Juniors (“la herramienta está disponible”, tuiteó), la dolarización se redujo a una expresión de deseos, lo mismo que el cierre del Banco Central, y los encargados de realizar esos proyectos se alejaron o fueron desembarcados antes de asumir.

El principal asesor presidencial, Santiago Caputo, a quien Milei agradeció la noche de la victoria, dispuso que se encargue de la imagen presidencial su socio, Guillermo Garat. En 2012 fue procesado junto con Jaime Durán Barba y Rodrigo Lugones, por la campaña sucia del año anterior contra el candidato a la jefatura de gobierno porteño, Daniel Filmus. Una falsa encuesta telefónica preguntaba si votaría por él sabiendo que su padre era el arquitecto de Sergio Schoklender. Salomón Filmus era un vendedor de telas del Once, y ni siquiera había terminado la escuela primaria. Allanados los edificios desde donde realizaron la maniobra y secuestradas las computadoras que utilizaron, con un servidor en Estados Unidos, los tres fueron procesados. Cuando Maurizio Macrì llegó a la presidencia, su ministro de Justicia, Germán Garavano, consiguió que la causa pasara al fuero porteño, donde comenzaron a investigar a Salomón Filmus. Cuando el abogado de Filmus, Carlos Arslanian, los conminó a parar con esa locura, dejaron pasar el tiempo sin hacer nada, hasta declarar la prescripción. Quienes se opongan, ya saben a qué atenerse: o se encarga Garat o los palos de Patio Bullrich.

El primer equipo

Ahora Macrì celebró la decisión de Bullrich y Luis Caputo de sumarse “a título personal” al “primer equipo” de Milei, lo cual no es muy optimista sobre su duración. El Presidente respondió a esta sutileza con dos comunicaciones:

  • Una formal de su oficina, en la que se jactó de que con la incorporación de Bullrich como ministra de Seguridad y de Luis Petri como titular de Defensa, la fórmula completa de Juntos por el Cambio pasaba a formar parte del gobierno de La Libertad Avanza.
  • Otra personal, con un mensaje en las redes antisociales en el que de modo transparente celebra que su hermana Karina haya repelido el intento de Macrì de colonizar el gabinete nacional y las autoridades legislativas.

Apartados Emilio Ocampo y Demian Reidel, renunciado Carlos Rodríguez, también quedó en el camino la independencia del Banco Central. Su titular, Santiago Bausili, es socio de Caputo en la consultora Anker. Que los jueces de la Cámara Federal Martín Irurzun y Eduardo Farah lo hayan desprocesado el mismo día en que se anunció su designación, por haber contratado la colocación de deuda desde el gobierno de Macrì con el Deutsche Bank para el que trabajaba, pasa a ser una anécdota menor. El abogado de Bausili es Matías Cúneo Libarona, hermano y socio del nuevo ministro de Justicia. Otro socio de Anker, Federico Furiase, fue designado asesor de Caputo. Hace un par de años fue destinatario de una de las habituales diatribas de Milei.

La compañera Julie

El Presidente sigue prometiendo un ajuste superior al que le demanda el Fondo Monetario Internacional, pero ha dejado de cuantificarlo en 15 puntos del PIB y de ponerle fecha. Ahora habla de 5, y sugiere que los otros 10 serían deuda cuasi fiscal, con las Leliqs. La idea de que ese pasivo remunerado del Banco Central en pesos es una bomba a punto de estallar reemplazó a la dolarización como leit motiv. Como explicó El Cohete la semana pasada, no hay tal riesgo de estallido. Es solo el pretexto para buscar un nuevo endeudamiento externo en dólares, que es la actividad que Caputo conoce, ofreciendo como garantía acciones de YPF y del Fondo de Garantía de Sustentabilidad de ANSES. El verdadero problema era y sigue siendo la falta de dólares, y Milei lo sabe. Por eso le pidió a Sergio Tomás Massa que su jefe de asesores, Leonardo Madcur, continúe unos meses en funciones, para buscar ese alivio en organismos multilaterales distintos al FMI (como la CAF) o en el mundo árabe, como ya hizo el gobierno saliente.

Es probable que el recule de Milei no se deba a una falta de sinceridad, sino al fuerte contraste entre una meta disparatada y la debilidad institucional con que cuenta para alcanzarla. Eso explica también que la directora de comunicación del FMI, Julie Kozack, haya insistido esta semana en la importancia de un programa de estabilización creíble, con fuerte apoyo político. Kozack fue una de las encargadas del caso argentino en el Fondo durante los primeros años de la presidencia del Doctor Fernández. Trabó una relación tan cordial con el equipo económico que encabezaba Mr. Magoo, que entre sus miembros se referían a ella como la compañera Julie. 😂

El apoyo político es un punto crítico para Milei, que sólo tiene 36 diputados sobre 257 y apenas 7 de los 72 senadores. La decisión de la ex Vicepresidenta CFK, de cederle al nuevo gobierno la presidencia provisional del Senado apenas atenúa esa debilidad. Cristina también solicitó la renuncia de quienes ocupaban la secretaría parlamentaria (Marcelo Fuentes) y la secretaría administrativa (María Luz Alonso), cuyos reemplazos recién se decidirán en la sesión preparatoria del 24 de febrero. Milei propuso como presidente provisional del cuerpo al senador formoseño Francisco Paoltroni, quien denunció que la Vicepresidenta Victoria Villarruel está maniobrando para desplazarlo, pero nadie podrá decir que el kirchnerismo se aferra a los cargos.

En la presidencia de Diputados su titular saliente, Cecilia Moreau, que desde hoy será vicepresidenta primera, y el entrante, Martín Menem, se reunieron con figuras del kirchnerismo legislativo. Más allá de la cordialidad del encuentro, Menem tomó nota de que no encontrará indulgencia para ningún proyecto que contradiga los lineamientos del nacionalismo popular. No les vamos a aprobar a ustedes lo que ni siquiera le votamos a nuestro propio gobierno, fue el mensaje. No era necesaria una referencia más explícita a los 50 votos kirchneristas que no apoyaron en la Cámara de Diputados el acuerdo de facilidades extendidas con el FMI, que sólo fue aprobado por el voto de JxC.

Unión por la Patria también entregó a dos libertarios las secretarías administrativa y parlamentaria de la Cámara de Diputados. Quienes lo expresaron en la reunión previa de bloque fueron su presidente, el chivorossista Germán Martínez, la renovadora Cecilia Moreau y la camporista Paula Penacca: no hay que ponerle el gancho al ajuste y los despidos que planean los libertarios, fue la consigna en la que coincidieron todas las tendencias internas.

Tampoco hubo disonancias en el reclamo de la asignación de asientos y autoridades en las comisiones, que se integrarán en forma proporcional al tamaño de los distintos bloques, según el método de la cifra repartidora D’Hont. El debate de las últimas semanas giró sobre dónde deberían buscar los libertarios el apoyo legislativo que les asegurara el quórum para sesionar y, en algún caso, el voto para sancionar una ley. En medio de la mayor fragmentación que se recuerde en cuatro décadas, ningún bloque se partió oficialmente e incluso surgieron interbloques de dudosa homogeneidad, como el que Micky Vainilla comparte con Ricardo López Murphy, Margarita Stolbizer, Nicolás Massot y Emilio Monzó. Ese interbloque logró la vicepresidencia 3ª de la Cámara para Cleto Cobos, desplazando al PRO. Los patriotas han logrado mantenerse unidos hasta ahora, aunque no saben cuánto durará. “Algunos oyen hablar de ley ómnibus y buscan la tarjeta Sube”, dice un diputado.

Tanto el PRO como la UCR disimularon su ostensible fractura, porque los que más suman, más cargos consiguen. Pero no lograron conformar un bloque cambiante unificado. El ejemplo más flagrante de la improvisación actual lo protagonizó el gobernador electo de Mendoza.

Alfredo Cornejo pretendía que se convocara a una sesión especial ayer para tratar sobre tablas un proyecto que ni siquiera existía, que cumpliera la promesa de Massa a los gobernadores, de compensar de alguna manera la detracción de ingresos por la eliminación del impuesto a las ganancias para la cuarta categoría. Una vez sancionado en Diputados, el proyecto debía girarse al Senado, para que lo convirtiera en ley horas antes de la Asamblea Legislativa para que asumiera el nuevo mandatario. Una locura que no podía prosperar.

El rumbo de la motosierra

Por más que Milei haya disminuido la cifra del achique propuesto, la composición del gasto ilustra la dificultad de cumplir esa tarea de Hércules. Su diputado puntano Carlos D’Alessandro dijo que el o los proyectos de ley que Milei firmará hoy no incluirán la privatización de YPF ni de Aerolíneas, que lo mismo que la dolarización, quedaría para 2026, si antes los libertarios se impusieran en las elecciones de medio término. Es decir el larguísimo plazo al cual nadie puede prever hoy cómo llegará Milei.

Por ahora, se limitaría al ajuste fiscal. Pero el 44% de las transferencias corrientes discrecionales del Tesoro a las provincias está formado por el Fondo de Incentivo Docente (regulado por ley) y el Fondo de Fortalecimiento fiscal de la provincia de Buenos Aires, y otro 10,5% por transferencias a cajas previsionales. En el improbable caso de que se cortaran todas esas transferencias, sólo se habría reducido el gasto en el 0,7% del PIB, a cambio de enfurecer a centenares de miles de docentes y jubilados.

Un informe del Centro de Economía Política CEPA, una de cuyas directoras, Julia Strada, asumió el jueves como diputada nacional de JxP, consigna que desde el 1° de enero hasta el 3 de diciembre de este año, las transferencias del Tesoro a la totalidad de las empresas públicas no llegaron al 1% del PIB (6.500 millones de dólares). El 87% se concentró en tres destinos:

  • el gasoducto (que conecta Vaca Muerta con la red de gas del país y permite la exportación),
  • agua potable y cloacas, y
  • ferrocarriles (transporte de pasajeros, de carga y recuperación de vías férreas).

Del resto,

  • el déficit de los medios públicos (TVP, Télam, Contenidos SE) es tan sólo 0,017% del PBI, un valor insignificante para los 5 puntos de recorte que propone Milei, y cuya repercusión nacional e internacional sería inevitable.
  • Arsat, mencionada como objeto de privatización, registra transferencias corrientes insignificantes. Las de capital –para inversión que significa conectividad–, representan sólo 0,0169% de PIB.
  • Las transferencias a la empresa de Corredores Viales apenas llegan al 0,0245% del PIB, explicado por inversiones.

Las otras empresas públicas que se mencionan hasta el hartazgo en los medios comerciales son YPF, Aerolíneas Argentinas y el Banco Nación. Este es el detalle de su situación registrado por CEPA:

  • Este año, el rendimiento de YPF antes de deducir los gastos financieros (un indicador que se denomina EBITDA) fue de 1.000 millones de dólares en cada trimestre, su mejor desempeño de los últimos 25 años.
  • Aerolíneas Argentinas no recibió transferencias del Tesoro en 2023 y se encamina a reportar superávit comercial de 32 millones de dólares.
  • El Banco Nación tuvo un balance positivo por cuarto año consecutivo. Desde enero a octubre de este año tuvo un beneficio neto de inflación de 667.000 millones de pesos. Su Patrimonio Neto creció sustancialmente desde 2019 hasta 2023: más de 332% al tipo de cambio oficial y 116% al tipo de cambio del dólar MEP. A mayor patrimonio neto, más capacidad prestable.

Es decir que el frenesí liquidador y/o privatista apenas rasguñaría el gasto público, sindicado como origen de todos los males. Habría buenos negocios para los amigos (por ejemplo, la venta del predio en la avenida Figueroa Alcorta donde funciona la televisión pública) pero ninguna solución para los problemas de la economía que, por el contrario, se agravarían por la pérdida de ingresos.

La desregulación de la política de precios que anuncia el nuevo gobierno ha sido definida por el periodismo como “inflación reprimida”, una adjetivación reveladora de que los controles frenaron una remarcación inflacionaria del 40 al 60% adicional. Las consecuencias de la devaluación anunciada para la semana que viene son previsibles. A esto se sumarían:

  • Fin del programa Precios Justos
  • Fin del Fideicomiso del Aceite
  • Fin del Fideicomiso del Trigo
  • Fin de la política de cupos para maíz, trigo y carne
  • Desregulación del precio de los combustibles
  • Desregulación de las tarifas de luz, gas y agua
  • Desregulación del precio de las telecomunicaciones
  • Derogación de la Ley de Alquileres
  • Devolución del IVA, que caduca el último día del año.

Todo esto implicará una fenomenal transferencia de ingresos de los trabajadores a las empresas: si la inflación fuera de 20% en tres meses consecutivos, y si quienes negocian paritarias lograran aumentos del 10% en el mismo lapso, la inflación acumulada sería del 72,8% y la suba de salarios del 33,1%. Esto implicaría una pérdida de poder adquisitivo de 23% en sólo un verano, estima CEPA.

Nada excepcional

Si alguien piensa que se trata de un caso excepcional, mejor que levante la vista en el mapa y observe lo que está ocurriendo en Estados Unidos, donde otro animador de la televisión, aparece como el amplio favorito para recuperar dentro de un año la presidencia que perdió en 2020, cuando no pudo conseguir la reelección. Cuando aún faltan tres meses para que el Partido Republicano designe a sus candidatos, nadie pone en duda que Donald Trump será el nominado y la discusión pública gira en torno de una cuestión que nadie hubiera imaginado hace apenas un lustro: ¿su segunda presidencia derivaría en una dictadura? El tema fue suscitado el 30 de noviembre por Robert Kagan, columnista del Washington Post y especialista en política internacional, que fue asesor en la materia del ex Presidente George W.Bush pero rompió con el Partido Republicano en 2016, y se pronunció por Hillary Clinton contra Trump. Su columna declara que

  • Es inevitable la victoria de Trump en la interna republicana.
  • También prevalecería sobre el actual Presidente Joe Biden.
  • Está utilizando los juicios en su contra como una demostración de poder, burlándose de cualquier límite institucional.
  • Si fuera electo, tomaría represalias contra quienes se opusieron a su intento de golpe de estado del 6 de enero de 2021.
  • Desconocería la 22ª Enmienda a la Constitución, que prohíbe que alguien ocupe la presidencia más de dos veces, de modo de permanecer en forma indefinida en el poder.

Esta perspectiva le parece comparable a una probabilidad del 50% de que dentro un año un asteroide impacte sobre Norteamérica, y esa es la urgencia que le asigna a la necesidad de hacer algo para impedirlo.

Mientras nadie se anima contra él en el partido Republicano, los demócratas expresan crecientes dudas sobre Biden. Ya se ha registrado una deserción de dos dígitos entre votantes negros y jóvenes,  hay dos demócratas que se presentarán como candidatos independientes y un tercero que medita hacerlo. Ni siquiera tiene la ventaja de la experiencia sobre Trump, ya que es la primera vez que competirán dos Presidentes, pero sólo el actual debe rendir cuentas por las guerras de Ucrania y Medio Oriente, la inflación, la desastrosa retirada de Afganistán y la insatisfacción general con el sistema democrático, que Biden personifica. El antecedente de pasar por encima de las reglas, en ese contexto no perjudica a Trump, lo beneficia.

Sobre el ánimo con que Trump asumiría, recuerda sus palabras recientes: “Hay que extirpar a los comunistas, marxistas, fascistas y matones de la izquierda radical que viven como alimañas dentro de los confines de nuestro país, mienten, roban y hacen trampa en las elecciones, y harán todo lo posible, ya sea legal o ilegalmente, para destruir a Estados Unidos, y el sueño americano”. Para Trump, el sueño americano es Trump. Además estará rodeado por gente con sus propias listas de enemigos a purgar, como los gauleiters locales de Hitler, que no necesitaban instrucciones para anticiparse a los deseos del Führer, fortaleciendo de paso su propia influencia y poder, dice Kagan. Ya hay un tufillo a un nuevo macartismo, cuando partidarios de Trump llaman comunista al propio Biden, antesala de la criminalización. En el tramo más pesadillesco de su visión,  recuerda el enorme poder legal del gobierno para perseguir a las personas por un término tan flexible como terrorismo, sin contar la evasión fiscal y la supresión de exenciones impositivas a ONGs y asociaciones civiles. Ni el Congreso, ni Fox News denunciarán la persecución infundada a los adversarios de Trump y la propia prensa, a la que Trump declaró enemiga del Estado, estará bajo presión constante.

“Habrá amplios precedentes para quienes deseen justificar la persecución. Abraham Lincoln suspendió el hábeas corpus, el gobierno de Wilson clausuró diarios y revistas críticos de la guerra; Franklin D. Roosevelt hizo una redada de norteamericanos de origen japonés y los encerró en campos de concentración. Pagaremos el precio de cada transgresión cometida contra las leyes que protegen los derechos y las libertades individuales”. Tampoco puede esperarse un levantamiento popular. La dictadura de Trump no será una tiranía comunista donde todos sienten la opresión. La mayoría podrá seguir con sus actividades diarias y no se preocupará. Por supuesto los demócratas lo denunciarán, pero si no se suman los republicanos parecerá la misma grieta partidaria de siempre. Mucha gente saldrá a las calles a protestar, pero en tal caso Trump aprovecharía para aplicar la ley contra la insurrección. ¿Quién lo detendrá, los colaboradores militares designados por él? Además de improbable, se pregunta Kagan, “¿queremos que los militares desobedezcan a un Presidente constitucional?”

En el mismo Washington Post, el columnista Greg Sargent le respondió en una columna titulada “Basta de fatalismo con una dictadura de Trump”, en la que sostiene que la sociedad estadounidense tiene instituciones y cultura cívica como para resistir esa deriva autoritaria, cosa que ya ocurrió en 2017, cuando el Presidente intentó prohibir el ingreso de musulmanes al país. Un muro institucional también le impidió desconocer los resultados electorales de 2020.

El propio Trump opinó sobre el tema, cuando el columnista de Fox News, Sean Hannity, le preguntó si prometería no abusar de su poder en caso de resultar electo. Ante una primera respuesta evasiva, Hannity le lanzó otro centro, que Trump volvió a desaprovechar. “Salvo el primer día”, fue su amenazante respuesta. Con la mayor coherencia, está pensando lo que el sitio Axios llama “un gabinete infernal”, que incluiría a Steve Bannon y Tucker Carlson.