Horacio Verbitsky: Apotegmas peronistas – El Cohete a la Luna

Horacio Verbitsky: Apotegmas peronistas – El Cohete a la Luna

Esta semana, reaparece la modesta sección “Yo te lo dije”. El 5 de marzo, en la nota titulada “Adiós”, el Cohete destacó que el Presidente Alberto Fernández “no imagina la posibilidad de un segundo mandato“. Ante la Asamblea Legislativa dijo que “puedo hablar con ustedes francamente de la pobreza, de la inflación, de la inseguridad y de los bajos ingresos”. La nota preguntaba: “Si puede hablar de ellos, ¿por qué no lo hizo? Luego de definirlos como factores estructurales pasó a otro tema, sin una explicación acerca de sus causas ni, mucho menos, una hoja de ruta para superarlos. La ausencia de cualquier propuesta al respecto sugiere que el horizonte que contempla no va más allá del 10 de diciembre”. Así era hace ya un mes y medio.

Y el jueves 20, durante una entrevista en el noticiero central de la Televisión Pública, agregué que la única duda era cuándo anunciaría una decisión ya tomada, e irreversible.

Lo hizo menos de 12 horas después, en un video al estilo de Gabriela Cerruti, con el apotegma peronista: “Primero la Patria, después el Movimiento y después los Hombres”. Las mujeres, bien gracias. Insumió casi ocho minutos para destacar los logros de su gobierno, esta vez sin el yoísmo habitual, y admitió que “no logramos todo lo que nos propusimos”, por lo que “tengo que concentrar mi esfuerzo, mi compromiso y mi corazón en resolver los problemas de los argentinos y las argentinas”. Además se ofreció como garante de la organización de las PASO, para que puedan participar quienes lo deseen. Su idea de entregarle la lapicera a cada militante sugiere una concepción anarquista de escasa viabilidad. Además, como dijo Máximo Kirchner en el plenario de Ferro, hay una justicia que no permite que la militancia escriba con esa lapicera el nombre que prefiere.

Altas y altísimas fuentes

Que Alberto vaya a tener más tiempo para ocuparse de los problemas económicos no es algo que calme los nervios, sobre todo a la luz de los episodios de la última semana, a partir de su almuerzo con el jefe de asesores Antonio Aracre. La mayor tranquilidad proviene de la pérdida del vínculo entre sus palabras y los hechos. La intriga política corrió a través de filtraciones atribuidas a altas o altísimas fuentes.

Cerruti desmintió que el Presidente hubiera pensado en Aracre para reemplazar en el ministerio de Economía a Sergio Tomás Massa. De ese modo, instaló una versión que nadie conocía. Se había publicado en un blog de escasa circulación, que se la endilgó a las “altísimas fuentes”. Cerruti replicó que “en la Casa Rosada ni filtramos ni desmentimos inventos periodísticos”, es decir lo contrario de lo que estaba haciendo. José Ignacio López, volvé, te perdonamos.

La información sobre Aracre fue difundida por un periodista, Leandro Renou, que maneja parte de la información política en varios medios del empresario Víctor Santa María, al mismo tiempo presidente del Congreso porteño del Partido Justicialista, un especialista en esconder la mano mientras observa el impacto de la piedra. Renou lo hizo en un blog de circulación restringida. Santa María, que durante los años del macrismo prohibió notas o fotos de Cristina y Máximo en sus medios, ahora plantea que es la única candidata admisible. “Que se rompa pero que no se doble”, escribió en su despedida el suicida Leandro Alem. Santa María lo entendió al revés.

Cálculo de probabilidades

Lo que nadie niega es que, durante un almuerzo a solas, el lunes 17, Aracre le propuso a Fernández una devaluación del 60% y otro tipo de medidas que antes había comunicado a dirigentes empresariales. El Presidente dijo que lo consultaría con Massa. Otra de esas filtraciones presidenciales que no existen narró la recriminación posterior al jefe de asesores, una vez que Massa amenazó con su renuncia.

—Alberto, te juro que yo no tengo nada que ver, no sé de dónde salió. Es una operación de otro lado.

—No hay forma de que no hayas sido vos, Tony. En el almuerzo éramos dos.

Si eran dos, las probabilidades se distribuyen en partes iguales. El ataque a los tobillos del propio ministro es un clásico, desde el esmerilado al que Carlos Menem sometió a Domingo Cavallo, hasta las insidias de Fernando De la Rúa contra Rodolfo Terragno y las del propio Alberto Fernández dirigidas a Juan Manzur. En cualquier caso, es difícil creer que Aracre haya filtrado su plan sin conocimiento de Alberto, quien lo despidió como a un “querido amigo”. Desde que se resignó a que no podrá postular a la reelección, Fernández se entretuvo demorando el anuncio, para desesperación de quienes le reclamaban un imprescindible ordenamiento del FdT, y raspando a quienes imagina como posibles candidatos. Massa en primer lugar. Como retribución de gentilezas, desde Economía sugieren que fue el gobierno de Estados Unidos el que condicionó el apoyo solicitado al paso al costado del Presidente. “Enorme generosidad”, fue la interpretación de los colaboradores del renunciante. Cerruti llegó a decir que podía ganar la elección cuando desistió.

La chispa que encendió la pradera

La versión sobre Aracre fue la chispa que encendió una pradera reseca, por decirlo con una metáfora pertinente al momento que se vive. Los exportadores de soja retuvieron el grano pese a la vigencia de un dólar especial, a la espera de aún mejores condiciones. Y los mercados financieros respondieron con un incremento del 10% de las cotizaciones paralelas en dos días. Es insólito que un gerente de una multinacional del agronegocio haya sido jefe de asesores de un gobierno que se reclama peronista y que un personaje tan insignificante haya armado tamaño embrollo. Al de estos días hay que sumar su anuncio antes de asumir sobre una reforma laboral, que puso a la CGT en pie de guerra y su contacto frecuente con el ex ministro Mr. MaGoo.

Hace dos semanas dijimos en El Cohete que un Presidente derrotado en las elecciones internas del partido que preside no sería un pato rengo, que es el temor que Alberto invocó para dilatar la decisión, sino un lechón al horno con una manzana en la boca y sobre lecho de escarola, según la receta del lamentado cocinero Cala, que se nos fue pero aún nos guía.

Descartada esa fantasía, Alberto insiste en conducir el proceso electoral para la selección de las candidaturas. Y se ilusiona con ser representado en esa contienda por un candidato antikirchnerista. En el video de renuncia menciona varias veces al ex Presidente del que fue jefe de gabinete, identificándose con él, pero nada dice de Cristina. Y también su protegida, Victoria Tolosa Paz, convoca a Néstor Kirchner como escudo contra su viuda y su hijo. La ilusión de que la contadora Tolosa pueda competir con el gobernador bonaerense Axel Kicillof es otra medida del extravío con el que el Presidente consume sus últimos meses en el gobierno. Derrotada por La Cámpora en La Plata, Madame Albistur piensa en grande. Demasiado grande. En cambio, Máximo Kirchner llamó a elaborar un programa que exprese los intereses populares, para que no se repita la decepción actual, e instó a militar con alegría.

Desde Economía, además de los diálogos presidenciales con Aracre señalaron a la Sociedad de Bolsa Max Capital, que envió a sus clientes en el exterior un mail en inglés anunciando como un hecho sabido que mañana el peso se devaluaría el 50%. La empresa se disculpó con Massa por carta por lo que llamó la difusión irresponsable de un rumor sin fundamentos, lo que tal vez la salve de la denuncia penal, pero no del sumario de la Comisión Nacional del Valores. Quien firma la disculpa es el socio director Juan Rodríguez Braun, un ejecutivo de finanzas con antecedentes en el banco de los Hermanos Lazard. El hermano mayor de Juan es Alberto Rodríguez Braun, un montonero arrepentido que se radicó en España, donde asumió las posiciones liberales extremas de Pilar Rahola. También comparte el Consejo Académico de la Fundación Libertad y Progreso, que preside Alberto Benegas Lynch (h) y que integran, entre otros prohombres del liberalismo neo, Ricardo López Murphy, Emilio Cárdenas, Alejandro Fargosi, Héctor Mairal, Marcos Aguinis, Jorge Vanidossi y el ex secretario de hacienda del dictador Leopoldo Galtieri, Manuel Solanet, Entre sus financistas están la Red Atlas, la Fundación Friedrich Naumann, el CATO Institute, The Heritage Foundation y el Instituto Acton.

La única verdad es la realidad

El peronismo tiene un apotegma para cada circunstancia, y a este caso corresponde el que su fundador y Rogelio Frigerio le tomaron en préstamo a Aristóteles en 1971: “La única verdad es la realidad”. Es decir que el ordenamiento del proceso electoral sólo puede realizarlo CFK, en alianza con Sergio Massa y con un alto número de gobernadores e intendentes que entienden que ese es el único camino viable para resistir la ofensiva de cambiemitas y libertarios, que avanzan con sus cartuchos de dinamita en mano, contra los derechos de género, laborales y previsionales, la educación y la salud pública, tal como se vanagloriaron en el hotel más suntuoso de la Argentina.

Cristina anunció en diciembre que no sería candidata a ningún cargo electivo este año. Lo hizo dos veces, con rabia el día en que se leyó la sentencia del tribunal que sin ninguna prueba la condenó a seis años de prisión e inhabilitación perpetua para ocupar cargos públicos, y con calma y buenos argumentos políticos dos semanas después en el plenario de Avellaneda. Nada hace pensar que pueda retractarse, pero a lo que no renunció es a la conducción política del sector que requiere del Estado para subsistir. La idea de una interna que enfrente a un candidato de Alberto con otro de Cristina, es otra quimera. No hay nadie con la voluntad suicida de repetir la experiencia de 2017, cuando CFK perdió por un par de puntos la elección senatorial con Esteban Bullrich, pero ratificó que nadie en el peronismo podía hacerle sombra. Precisamente, un Sarmiento contemporáneo podría escribir “¡Sombra terrible de Randazzo, voy a evocarte!” El Movimiento Eguita aprendió la lección, y a pesar de los centenares de miles de millones que Alberto le permitió manejar, anunció que militaría por la reelección de Kicillof en la provincia de Buenos Aires, pero no por la del Presidente. Es el problema con los oportunistas: cuando más se los necesita, se evaporan para corporizarse en el bando opuesto.

Hasta el gobierno de Córdoba, que es la provincia donde el kirchnerismo tiene menos incidencia, debe recurrir ahora a Cristina. Luego del anuncio de que la psicóloga camporista Gabriela Estévez, aliada con el intendente de Embalse, Federico Alessandri, de la línea interna del ex senador Carlos Caserio, presentarían lista propia en las elecciones provinciales, el candidato del gobernador Juan Schiaretti a sucederlo, el intendente de la capital Martín Llaryora, pidió una reunión urgente. Cristina recibió en el Senado a Estévez y Alessandri y esto desató el pánico en el gobierno provincial.

“Estamos varios puntos por debajo de Luis Juez y Rodrigo de Loredo”, arguyó Llaryora. Le respondieron que le harían el contacto con quien puede tomar alguna decisión. Ni siquiera allí, donde Macrì en 2015 se impuso con el 70% de los votos, el peornismo provincial puede sostener el ninguneo al kirchnerismo que está en su ADN.

Ni hablar en la provincia de Buenos Aires. El Presidente imaginó que Daniel Scioli pudiera ser su gladiador contra el kirchnerismo. (Para bajarle el precio lo rebautizaron “cristicamporismo”, porque verdaderos kirchneristas serían Alberto, el empresario gastronómico Fernando Navarro y la Chica Plástica.)

Pero el encuentro del ex gobernador con la intendenta de Quilmes, Mayra Mendoza, lo llamó a la realidad. No es una fórmula electoral, pero ayuda a pensar salidas posibles para el intríngulis.

En este caso, el principal inconveniente es la tirria que no se ha disipado entre Scioli y la familia Massa-Galmarini. “Con vos todo mal, pedazo de forro” no califica como apotegma peronista pero permanece en el catálogo de las actualizaciones doctrinarias. En cualquier caso, es difícil imaginar candidaturas sin el visto bueno de la Vicepresidenta, quien no está pensando en pronunciarse por alguna en particular. El patético acto del viernes donde se juntaron para advertir que ganarían, tres históricos perdedores: Santiago Cafiero, de San Isidro; la Chica Plástica, de La Plata, y Aníbal Fernández, de Quilmes. Si esto es todo lo que tiene Alberto, se comprende su desistimiento, aunque sigue en las brumas por qué envía a buenos compañeros a correr la suerte que él evitó. Las agresiones del Ministro de Seguridad a La Cámpora, muestran una penosa regresión, próxima al maccartismo duhaldista.

Scioli tiene una ventaja sobre el resto y es que su campaña ya está hecha: basta con difundir los puntos principales del debate en 2015 sobre Macrì, donde el candidato del FdT anunció todo lo que haría el hombre de negocios turbios con el Estado si llegaba al gobierno. Fue un fiel vaticinador de lo que se escondía tras un discurso mentiroso. Hoy es peor, porque se jactan de lo que antes ocultaban.

Espejismos

Otro espejismo instalado desde los grandes medios comerciales es que el kirchnerismo da por perdida la elección presidencial y piensa en atrincherarse en la provincia de Buenos Aires, donde la candidatura de Kicillof aventaja a todas las demás. Nadie menos convencida de esa posibilidad que Cristina, quien por el contrario, cree que se gana o se pierde en ambas contiendas. La estadística sirve para complementar los análisis basados en sondeos preelectorales. En las cuatro décadas de elecciones los resultados nacionales coincidieron seis veces con los bonaerenses:

  • Raúl Alfonsín y Alejandro Armendáriz en 1983;
  • Carlos Menem y Eduardo Duhalde, en 1995;
  • CFK y Daniel Scioli, en 2007 y 2011;
  • Maurizio Macrì y María Vidal, en 2015, y
  • Alberto Fernández y Axel Kicillof, en 2019.
  • La única excepción se produjo en 1999, donde Fernando De la Rúa obtuvo la presidencia, pero Carlos Rückauf, se alzó con la gobernación bonaerense.
  • Los sucesivos oficialismos no tuvieron la misma suerte en las elecciones intermedias o cuando la presidencia y la gobernación se disputaron en fechas diferentes.

Estos datos históricos también precaven contra la tentación de correr a Kicillof de la disputa bonaerense a la presidencial, porque nadie retiene tantos votos a Cristina como él. Pero sería desvestir a un santo para vestir a otro: no hay un solo aspirante provincial con perspectivas de defender la gobernación en mejores condiciones que él. Kicillof fue el vocero de la brevísima reunión del Consejo Nacional del PJ, que difirió hasta el Congreso Nacional del 16 de mayo, la definición de cómo serán las PASO y las elecciones generales. Del mismo modo, el plenario de la militancia que se realizó ayer en Ferro postergó las definiciones sobre Cristina hasta el 27 de abril, cuando la Vicepresidenta encabezará un acto en el Teatro Argentino de La Plata, sede histórica de sus lanzamientos.

Entre China y Estados Unidos

Durante el último viaje a Estados Unidos, tanto Alberto como Massa solicitaron el apoyo del gobierno de Joe Biden en las negociaciones con el FMI y, más aún, el suministro de fondos frescos. Es decir, más endeudamiento, que es lo que el Presidente dijo que no haría cuando ganó las PASO de 2019. Por su parte, Estados Unidos pretende que se paralicen los acuerdos con China, cosa que no es fácil para la Argentina porque tienen una significación económica superlativa. El embajador argentino en Beijing, Sabino Vaca Narvaja, recrimina al ministro de Relaciones Exteriores, Santiago Cafiero, por dilatar la concreción de los pasos pendientes en la negociación con China, lo que a su vez posterga el viaje de Massa al Asia.

En ese contexto llegó por segunda vez al país la jefa del Comando Sur de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos, generala Laura Richardson. Clarín atribuyó a altas fuentes del gobierno estadounidense que la generala había rechazado una solicitud de entrevista de la Vicepresidenta CFK.

El año pasado, cuando Richardson se reunió con Cristina en el Senado, Clarín sostuvo que el encuentro había sido pedido por la Vicepresidenta. Entonces, y ahora, la embajada lo desmintió. Clarín lo consignó a su manera. Dijo que Cristina “intentó desmentir el ofrecimiento de la reunión y acusó al medio de ‘mentir'”. No fue ella, sino la oficina de prensa de la embajada, que no intentó desmentir sino que desmintió, dos pequeños detalles que al diario de la vallada sede de la calle Tacuarí, que rechaza la conciliación obligatoria por el despido de medio centenar de trabajadores, no le parecen significativos.

Fuera del metaverso, Richardson sólo mantuvo tres encuentros:

  • Con el jefe de Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas, Martín Paleo.
  • Con el ministro de Defensa, Jorge Taiana, y
  • Un asado en el quincho de la Dirección de Remonta del Ejército, con los jefes de las tres Fuerzas Armadas, al que también asistió el secretario de Asuntos Internacionales del Ministerio, Francisco Cafiero.

Taiana siempre estuvo al control de la situación. Paleo y Cafiero le informaron en detalle de sus respectivos encuentros.

El ministro estaba en una buena semana. Luego de un mes había conseguido concertar los detalles con la gobernación de Santa Fe, el municipio de Rosario y el Ministerio de Seguridad, para concretar la improvisada promesa presidencial de que los zapadores militares abrirían calles y tenderían caños de agua en el Tío Rolo, uno de los barrios que claman por ayuda ante la deserción del Estado en un territorio en disputa sangrienta entre diversas banditas de menudeo de sustancias narcóticas de venta prohibida por las autoridades sanitarias.

También acordó con la intendenta de Moreno, Mariel Fernández, el uso dual de la base Moreno que solían usar los aviones Mirage, hoy inexistentes. El macrismo se la dio en concesión a la transportista privada Vía Bariloche. Pegado a la base hay un Parque Industrial y se prevé erigir un centro logístico para aviación de carga, con la pista reparada por el municipio. Nadie del gobierno le advirtió a Taiana sobre compromisos asumidos con Estados Unidos que pudieran ponerse sobre la mesa con Richardson. De hecho, fue una visita rutinaria, en tono cordial, no vino a dar lecciones sino a escuchar.

Ella tenía la sensación de que algo había hecho mal, probablemente sus declaraciones en el Atlantic Council, en enero. Según la grabación difundida por la revista centroamericana de periodismo de investigación Expediente Público, Richardson dijo allí que China y Rusia eran actores malignos en la región que sostenían una competencia estratégica con su país. También señaló a Cuba, Venezuela y Nicaragua, cuyos equipos militares son rusos. Les pidió que los donaran a Ucrania y que los reemplazaran con sistemas de armas estadounidenses. Luego habló del triángulo del litio y la posibilidad de “eliminar a nuestros adversarios” e hizo una provocativa referencia al Amazonas que causó irritación en Brasil.

Expresó preocupación por los avances de China, que no es democrática ni respeta los derechos humanos, a la que definió como maligna, y manifestó voluntad de cooperar, al cumplirse 200 años de relación diplomática. La reunión se extendió por una hora, con los respectivos intérpretes, pese a que Taiana vivió en Washington y habla un inglés perfecto. No tanto como el de su hijo Francisco, que nació en la capital estadounidense y recién vino a la Argentina a los ocho años, y es un sinólogo de prestigio académico, cuestión que Richardson no mencionó.

Taiana dijo que el gobierno anterior tomó un crédito que superó más de tres veces al máximo de lo que correspondía, que ese dinero se fugó, y no quedó nada más que la deuda. Esto fue parte del apoyo de Trump para la reelección de Maurizio Macrì. Además de esa deuda impagable el nuevo gobierno se encontró con la pandemia, donde cumplieron un rol importante las Fuerzas Armadas, luego la sequía y ahora el año electoral. Richardson escuchó atentamente la descripción de este cuadro complejo y frágil, tomó algunas notas y dijo que no desean que esto termine mal. Le preguntó cuál consideraba que sería su legado como ministro y ante la respuesta de Taiana reconoció el valor de la política de defensa nacional, expresada en los nuevos decretos y directivas, la puesta en marcha del Fondo para la Defensa, Fondef, también la jerarquización salarial de las Fuerzas Armadas. Coincidió en que era mucho para un solo mandato.

La desNATización

Cuando Richardson expresó preocupación por la presencia china en el Atlántico Sur, Taiana replicó que el único problema allí, en las islas y en la Antártida, es la presencia de Gran Bretaña en Malvinas. Mientras tanto el canciller Cafiero participaba en Cabo Verde, en el acuerdo de zona de paz del Atlántico Sur. Estados Unidos ofrece los cazas F16, de la Lockheed Martin, en poder de Dinamarca. Pero esas conversaciones no dieron lugar a acuerdos por escrito.

  • La experiencia de Chile es desalentadora: una hora de vuelo para entrenamiento requiere un gasto de 15.000 dólares.
  • Es posible que en vez de vendérselos a la Argentina, los envíen a Ucrania.
  • La transferencia de esas armas letales requiere un acuerdo político con Estados Unidos y la autorización de su Congreso, que antes de dar su aprobación supervisa la desNATización de los aparatos, es decir, el desmontaje de los sistemas tecnológicos más avanzados establecidos por la NATO y su reemplazo por otros de menor alcance o poder.
  • Además hay partes de producción por empresa de Gran Bretaña, que a cuatro décadas de la guerra aun no ha levantado el embargo.
  • El jumbo francés retenido en Buenos Aires a solicitud de Estados Unidos fue vendido por Irán a Venezuela sin desNATizarlo.
  • En la década de 1990, Menem compró un lote de A4 Skyhawk, de la década del ’60, modernizados. Pero en total sólo llegaron dos misiles para 36 aviones. Una inversión inútil.

China, en cambio, ofrece aviones con la tecnología más avanzada, sin control de Estados Unidos o Gran Bretaña y financiados en su propia moneda.

La mayor amenaza que preocupa a Estados Unidos es la adopción por Brasil y la Argentina de la tecnología 5G, en la que la empresa china Huawei tiene superioridad sobre sus competidores pro-occidentales, la noruega Nokia, la sueca Eriksson y la surcoreana Samsung. Pero sobre ese punto, vinculado con la adquisición de datos fundamentales para el desarrollo de la Inteligencia Artificial, Richardson sólo dejó un folleto del Departamento de Estado, que advierte sobre los riesgos de la presencia china, lo cual redimensiona el carácter de las presiones que se ejercen sobre un gobierno de salida.

El argumento principal es que por una puerta trasera de la aplicación, China podría tener acceso a información de los usuarios. Es decir, lo que hacen como hábito Estados Unidos e Israel.

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