Cecilia De Vincenti: «El dolor y el amor las unió»
- Caballero de Día
- 30 de abril de 2026
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En una entrevista con Roberto Caballero por Caballero de Día, Cecilia De Vincenti, hija de la fundadora de Madres de Plaza de Mayo, Azucena Villaflor, recordó el primer paso de aquella marcha histórica iniciada el 30 de abril de 1977. De Vincenti relató que la convocatoria nació de la desesperación y la búsqueda individual en comisarías y cuarteles, hasta que su madre, frente a las respuestas evasivas en el Vicariato Castrense, propuso: «Vayamos todas juntas a la Plaza para pedirle a Videla que nos diga dónde están nuestros hijos». Aquella primera tarde fueron solo 14 mujeres, quienes decidieron cambiar los sábados por los jueves para marchar, simplemente porque los viernes «era día de brujas», un detalle que refleja la cotidianidad de aquellas amas de casa de barrio que no tenían formación militante previa.
Cecilia recordó a su madre como una mujer de personalidad fuerte y profundamente solidaria, que antes de la tragedia ya se organizaba en su barrio de Sarandí para pedir por el gas natural o colaborar en la cooperadora escolar. «Mi mamá siempre adoró a Evita y guardaba sus fotos incluso en tiempos difíciles», reveló, aclarando que, aunque se suele decir lo contrario, el delegado gremial en la familia era su padre y no Azucena. Esa veta solidaria y su capacidad de organización fueron claves para que las demás Madres encontraran en ella una referencia y una fuente de coraje cuando el miedo acechaba ante la magnitud del golpe genocida.
La entrevista también abordó el trágico destino de Azucena Villaflor, secuestrada el 10 de diciembre de 1977 tras la infiltración de Alfredo Astiz, para luego ser arrojada viva al mar en los «vuelos de la muerte». De Vincenti destacó la valentía inaudita de las Madres que, lejos de amedrentarse tras la desaparición de su núcleo fundacional (Villaflor, Esther Ballestrino de Careaga y María Ponce de Bianco), volvieron a la Plaza el jueves siguiente. «El dolor de no saber nada de sus hijos les dio ese amor y esa salida colectiva que es un ejemplo de vida», afirmó, subrayando que las Madres supieron ver antes que nadie la naturaleza única y atroz de esta dictadura.
Finalmente, De Vincenti vinculó la lucha de los 30.000 desaparecidos con la defensa de un proyecto económico que favoreciera a la mayoría del pueblo trabajador, contraponiéndolo a los modelos «expulsivos» que, a su criterio, representaron las dictaduras, el menemismo, el macrismo y la actual gestión de Javier Milei. Asimismo, agradeció la decisión política de Néstor Kirchner, que permitió la reapertura de los juicios y el encarcelamiento de los responsables. «Las Madres cambiaron para siempre la historia de la Argentina y del mundo», concluyó, reafirmando que su resistencia fue el pilar fundamental para recuperar la democracia.