“El trabajo es con derechos, o es esclavo”
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- 21 de abril de 2026
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El sociólogo Fortunato Mallimaci dialogó con Siempre es hoy, donde analizó el rol de la Iglesia, la figura del papa Francisco y el vínculo entre religión, movimientos sociales y coyuntura política, al tiempo que advirtió sobre la centralidad del trabajo digno en la organización social.
Mallimaci, también investigador en sociedad, cultura y religiones, analizó el impacto del discurso de Francisco en Bolivia durante el gobierno de Evo Morales, donde el pontífice reivindicó a los movimientos sociales y acuñó la consigna de “tierra, techo y trabajo”. Según el sociólogo, ese mensaje marcó un punto de inflexión en el papado al reconocer a esos actores como parte de una dimensión “sagrada” vinculada a la defensa de los sectores más vulnerables.
En ese marco, sostuvo que la Iglesia Católica “no busca la pureza sino la inserción en las culturas”, lo que explica su capacidad histórica de adaptación y expansión. “Una institución que quiere llegar a las masas transforma, negocia y construye junto con las comunidades”, afirmó, al señalar que esa lógica permitió su perdurabilidad a lo largo de los siglos.
El especialista diferenció, además, los distintos niveles de acción dentro de la Iglesia, al subrayar que no es lo mismo el rol institucional que el de los creyentes organizados. En ese sentido, remarcó que la participación social inspirada en valores religiosos no implica necesariamente una intervención partidaria directa, sino una forma de politización vinculada a principios como la solidaridad, la justicia social y la comunidad.
Durante la columna, también se abordó el impacto contemporáneo de los mensajes del papa argentino en un contexto global atravesado por tensiones políticas y sociales. Mallimaci destacó que incluso la lectura del Evangelio, en el actual escenario, adquiere un contenido político al confrontar con modelos económicos excluyentes.
Asimismo, el sociólogo advirtió sobre la emergencia de nuevas sensibilidades sociales, especialmente entre los jóvenes, en torno a demandas de paz, igualdad y justicia. En ese marco, interpretó recientes manifestaciones masivas como expresiones de una búsqueda colectiva de valores comunitarios frente al avance del individualismo.
Finalmente, Mallimaci vinculó estas transformaciones con el eje central de su análisis: el lugar del trabajo en la organización social. “El trabajo es con derechos, o es esclavo”, sostuvo, al reivindicar la necesidad de garantizar condiciones laborales dignas como base de cualquier proyecto social inclusivo.