Paro en el fútbol argentino
- Caballero de Día
- 24 de febrero de 2026
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El periodista deportivo Alexis Szewczyk analizó el conflicto en la AFA, denunció una ofensiva judicial y mediática contra Claudio “Chiqui” Tapia y vinculó la disputa con el negocio de las sociedades anónimas deportivas.
En diálogo con Caballero de Día, el analista encuadró el conflicto en una disputa política y económica más amplia que tiene como eje el control del negocio del fútbol y el avance del modelo de sociedades anónimas deportivas.
“Hoy la AFA es la marca número uno de la Argentina. Es la asociación del fútbol argentino de la selección campeona del mundo. Imaginen la cantidad de dinero que genera”, afirmó, al citar declaraciones recientes de Leandro Petersen, director comercial y de marketing de la entidad.
Szewczyk señaló que detrás de la ofensiva contra el presidente de la AFA, Claudio Tapia, existe un interés por recuperar el control del negocio futbolístico. En ese marco, mencionó antecedentes vinculados al intento de intervención durante el gobierno de Mauricio Macri y la creación de una comisión normalizadora con aval de la FIFA, bajo la presidencia de Gianni Infantino.
El periodista también apuntó contra el Grupo Grupo Clarín, al que acusó de impulsar una campaña mediática tras perder derechos de transmisión del ascenso. “Es un ejemplo claro de lawfare: no importa si la denuncia es verdadera, lo central es instalarla y amplificarla”, sostuvo.
En ese sentido, cuestionó la actuación del juez federal Marcelo Martínez De Giorgi —a quien identificó como uno de los magistrados intervinientes en causas vinculadas al fútbol— y consideró que la investigación contra dirigentes de la AFA responde a una estrategia coordinada entre sectores judiciales y mediáticos.
Szewczyk vinculó el trasfondo del conflicto con el impulso oficial a las sociedades anónimas deportivas y mencionó el caso de Estudiantes de La Plata como ejemplo de ese modelo. “Van por un botín multimillonario. Nadie pretende sanear nada”, afirmó.
Asimismo, planteó que el Gobierno aprovecha un clima de opinión pública adverso hacia los dirigentes del fútbol. “Nunca nadie sacó una bandera por un dirigente”, señaló, y advirtió que la medida de fuerza tiene un fuerte impacto político por tratarse de una actividad de alta sensibilidad social.
Finalmente, consideró que la suspensión del fútbol exhibe una interna de poder en la dirigencia y anticipó que el desenlace dependerá de la evolución judicial y de la capacidad de la AFA para sostener su unidad interna frente a las presiones externas.