«No creo en el superávit fiscal, el desequilibro lo genera la valorización financiera»
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- 19 de mayo de 2026
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En diálogo con los estudios de la AM 530, el doctor en Ciencias Sociales, magíster en Economía Política e investigador de CIFRA y FLACSO, Pablo Manzanelli, trazó una cruda radiografía sobre el estado de la economía real en este 2026 y desarmó el relato oficial del superávit. El economista advirtió que la leve reactivación de fines de 2024 quedó completamente sepultada tras las corridas cambiarias de 2025 y las exigencias recesivas del FMI. «Hoy estamos en una película distinta: se paralizó la actividad económica y los sectores que más empleo generan, como la industria, la construcción y el comercio, sufren caídas interanuales en torno al 10%. Esto destruye la heladera de los argentinos; de hecho, los salarios ya están un 13% abajo respecto a 2023», detalló el especialista.
Manzanelli puso el foco en la trampa del modelo libertario, al que definió como un «crecimiento sin distribución» concentrado de manera excepcional en la minería, el agro y el fracking de hidrocarburos, actividades que expanden sus ganancias pero destruyen puestos de trabajo registrados. Ante este escenario de parálisis, alertó sobre una inminente insostenibilidad externa debido a la brutal demanda de divisas que el gobierno de Milei arrastrará hasta el final de su mandato: «Haciendo una cuenta conservadora entre el atesoramiento de personas humanas, que se ubica en 2.200 millones de dólares mensuales, los 15.000 millones de puros intereses de deuda no refinanciables, y el déficit por servicios, el gobierno necesita juntar 95.000 millones de dólares. Con una bonanza comercial que en el mejor de los casos llegará a los 22.000 millones, la brecha es gigantesca y tarde o temprano va a presionar sobre el tipo de cambio, generando más inflación y mayor contracción» gráfica el economista, señalando además el fracaso en Wall Street ante la pelea entre los megacreedores por ver quién cobra primero ante un eventual default.
De cara al futuro y pensando en la hoja de ruta para un próximo gobierno nacional y popular, el investigador de CIFRA rechazó de plano que la prioridad deba ser el superávit fiscal: «Yo no creo en eso. Ningún programa busca el desequilibrio público, pero el superávit viene ex post; no puede ser un punto de partida programático porque ese debate esconde lo central, que es la distribución del ingreso y la estrategia productiva». En ese sentido, propuso tres ejes estratégicos para desarmar la matriz instalada desde la última dictadura militar: atender la crisis de deuda litigando contra el FMI por su corresponsabilidad política; regular a los grandes grupos económicos legislando contra la fuga de capitales —ejemplificando cómo firmas como Techint triangulan ganancias declarando ventas millonarias en Uruguay donde no tienen plantas industriales—; y finalmente, revertir la crisis de ingresos aplicando una fuerte política industrial orientada a potenciar a las medianas empresas.