Aceiteros: «La mayoría de estos trabajadores no tenían ningún vínculo con lo sindical e incluso tenían una mirada muy crítica sobre éste»
- Caballero de Día
- 16 de diciembre de 2025
- 189
El periodista y autor del libro “Aceiteros”, Pablo Waisberg, afirmó que “la gran mayoría de ellos eran trabajadores que no tenían ningún vínculo con lo sindical y que incluso tenían una mirada muy crítica de lo sindical”.
En diálogo con Caballero de Día, el escritor destacó que “lo que hay es un proceso sindical y político de un grupo de trabajadores que empieza trabajando en los 90 en una aceitera multinacional con puerto propio como es Dreyfus, que en ese momento era la planta productora de aceite del mundo más importante por volumen de producción”.
“Después eso cambió, pero en ese momento como era una planta nueva, era la más importante y ellos tenían, además de salarios muy cercanos a la pobreza, condiciones de trabajo tremendas”, resaltó Waisberg.
Asimismo, sostuvo que “esos trabajadores se empiezan a organizar y se dan una serie de situaciones distintas, se van cruzando con otros dirigentes sindicales, con asesores legales, o sea, trabajan abogados laboralistas y llegan así, llegan hasta 2004 sin poder lograr realmente mejoras”.
“Y la apertura de paritarias libres que se genera en 2004 a partir de un proceso político que viene de la crisis de 2001, un gobierno que necesita generar ciertas condiciones para la redistribución de la riqueza, ellos logran empezar a dar una pelea anclados en el concepto del salario mínimo vital y móvil, según lo plantea la Constitución Nacional y la Ley de Contrato de Trabajo (LCT)”, explicó sobre el proceso de crecimiento en la organización.
En este sentido, indicó que los trabajadores “hacen su cálculo de cuánto necesita un obrero para vivir dignamente y cubrir las nueve necesidades que establece la LCT y empiezan a dar una pelea parados en la huelga como herramienta central y eso les permite ir mejorando el salario en forma progresiva hasta que el salto real lo dan a partir del 2010 cuando eso se nacionaliza”.
Además, planteó que “la característica que a mí más me impactó es que cuando vos ves la foto, decís «bueno, pero acá hay algo, hay unos trabajadores que venían con cierta sindicalización previa, con un proceso político, no sé, más organizado y en realidad, la gran mayoría de ellos eran trabajadores que no tenían ningún vínculo con lo sindical y que incluso tenían una mirada muy crítica de lo sindical”.
“Ellos van dando una pelea que tiene que ver con resolver esas condiciones más mínimas que te digo, por ejemplo, no podían ni siquiera tomar mate y llegan a discutir el salario anclados en el derecho constitucional. Ese proceso se da por un lado, sin despegarse de sus compañeros, los delegados siguen viviendo igual que sus compañeros. Los dirigentes que van convirtiéndose en dirigentes de sindicatos, siguen viviendo igual que a sus compañeros, siguen yendo a trabajar”, destacó Waisberg.
El libro «Aceiteros: Una lucha por el salario, la democracia obrera y la conciencia de clase» fue editado por la Federación de Trabajadores Aceiteros.