La insolación

La insolación

Por Horacio Verbitsky

En 1990 la NASA lanzó una sonda para estudiar el clima de Marte, pero por un error en las unidades de medida se desintegró en el espacio. La chambonada se repitió ahora, cuando la DEA y el Poder Judicial de Estados Unidos acuñaron la expresión Cártel de los Soles y lo describieron como una organización narco-terrorista dirigida por Nicolás Maduro Moros e integrada por los militares venezolanos. Pero los soles apenas eran referencia coloquial a las insignias en sus uniformes. Esa inexistente organización fue mencionada en el requerimiento que condujo a la captura del Presidente Maduro Moros, que ni siquiera es militar sino chofer de microbuses y subterráneos. Pero su segundo apellido es sospechoso, ahora que ICE también está matando por la espalda a mujeres blancas de clase media nacidas en Estados Unidos, dentro de lo posible en estados que gobiernen los demócratas. Es la primera vez que Estados Unidos bombardea a un país de Sudamérica. Hasta ahora su patio trasero comprendía México y el Caribe insular. Según una investigación del Washington Post publicada el viernes 9, en la Nochebuena de 2025 el Secretario de Estado del Vaticano, Pietro Parolín, quien fue embajador en Caracas, comunicó al embajador de Estados Unidos, Brian Burch, que Rusia estaba dispuesta a conceder asilo a Maduro Moros. El jefe venezolano rechazó ese escape. Ya antes se había difundido la gestión fallida del Presidente turco Recep Tayyip Erdoğan, quien hasta poco antes del ataque estadounidense tuvo dos aviones especiales estacionados en Caracas para extraer al Presidente.

Entonces Presidente Maduro Moros, con ex embajador católico Parolín.

El gobierno de los Hermanos Milei también se insoló, para no desentonar con el Commander in chief de nuestro continente (de ellos). Una vez que Maduro Moros fue secuestrado de su búnker en Caracas, el Ministerio de Justicia de Estados Unidos quitó al Cártel de los Soles de la lista de organizaciones narco-terroristas (otro invento imaginativo). La pérdida del Mars Climate Orbiter le costó a la NASA 500 millones de dólares. Una bagatela comparada con las consecuencias de la operación de la madrugada del 3 de enero.

Según el Ministerio de Defensa del gobierno del Presidente Donald Trump, participaron

  • la Fuerza Delta, entrenada para misiones especiales de alto riesgo.
  • el regimiento 160 de operaciones especiales Acosadores Nocturnos.
  • Fuerzas del Ejército, la Armada, la Infantería de Marina y la Fuerza Aérea.
  • El Comando cibernético.
  • Comandos espaciales.
  • CIA.
  • FBI.
  • Justicia federal.

Para Trump fue extremadamente exitosa, brillante, espectacular, uno de los despliegues más efectivos y poderosos de la fuerza militar de los Estados Unidos en la historia (textuales).

Cuando una periodista le mostró a Marco Rubio los posters en los que se ofrecían recompensas millonarias por la captura de Diosdado Cabello y Vladimir Padrino y le preguntó por qué sólo se habían llevado a Maduro, el ministro de Relaciones Exteriores, hijo de exiliados cubanos de la dictadura de Fulgencio Batista, respondió ofuscado:

–Es muy sencillo. No puedes entrar y llevártelos a todos. No es fácil aterrizar un helicóptero en medio de la base militar más grande… derribar su puerta, agarrarlo, esposarlo, leerle sus derechos, subirlo a un helicóptero… ¿y me preguntas por qué no hicimos eso en otros cinco lugares al mismo tiempo?

La revelación de que antes que Maduro terminara de despertarse le leyeron sus derechos forma parte de la ficción según la cual no se trató de una operación militar sino de un procedimiento policial. Desde 1966 rigen en Estados Unidos los denominados Derechos Miranda (por el trabajador Ernesto Miranda, que confesó ante la policía de Arizona haber violado a una chica de 18 años. Pero como no le informaron que la Quinta Enmienda impide que alguien declare contra sí mismo, la Corte Suprema anuló el fallo. En un segundo juicio, Miranda volvió a ser condenado).

La brutalidad del procedimiento, que dejó casi un centenar de muertos, no impide que Maduro Moros sea juzgado en Estados Unidos. Se aplica para ello la doctrina Ker–Frisbie (por un caso de 1886, ratificado en 1852, según la cual el secuestro de una persona, en el extranjero o en cualquier Estado de la Unión, no invalida su enjuiciamiento allí donde sea presentado ante un tribunal). Es otra prueba de la irracionalidad de ese sistema que al mismo tiempo estén vigentes las doctrinas Ker–Frisbie, Miranda y la del fruto del árbol envenenado, que excluye cualquier prueba obtenida en forma ilegal y todas las que se derivan de ella. Por si faltara algo, Marco Rubio agregó que Maduro Moros no era Presidente legítimo de Venezuela, ya que Estados Unidos es uno de los países que no lo reconocieron como tal. Este legalismo es contradicho en el mismo caso por Trump, quien descartó la posibilidad de entregar el gobierno a Edmundo González Urrutia, que para su gobierno se impuso en las elecciones presidenciales de 2024, ni de involucrar en la transición a María Corina Machado, quien fue proscripta en aquellos comicios y que es reconocida como la jefa de la Plataforma Unitaria Democrática. Según Trump, no tiene apoyo ni respeto en Venezuela. Para congraciarse, ella le ofreció compartir su Premio Nobel, y Trump respondió que lo aceptaría de buen grado porque nadie lo merece más que él. La investigación del Washington Post, basada en 20 entrevistas de personas no identificadas por razones de seguridad, afirma que un estudio de inteligencia entregado a Trump fue la base para preferir negociar con la Vicepresidenta Delcy Rodríguez y no con Machado. Tal vez el tiempo esclarezca la disidencia entre quienes creen que Rodríguez colaboró con Trump y aquellos que sostienen que resistió y no se entregará a los planes del imperialismo. El debate evoca el que rodeó en la Argentina el rol de los prisioneros detenidos en los campos de concentración de la dictadura.

La ambigüedad de esta relación restalla en el comunicado oficial del gobierno venezolano. Comienza por denunciar una agresión criminal e ilegítima y como presunta consecuencia termina anunciando que se comenzó a explorar el restablecimiento de relaciones diplomáticas. El objetivo sería abordar las consecuencias de la agresión y el secuestro «del presidente de la República y de la Primera Dama» y «una agenda de trabajo de interés mutuo».

La acumulación de dislates de esta historia fue clarificada por Trump al decirle al New York Times, que lo interrogó sobre sus amenazas a Groenlandia, México, Canadá y Colombia, que el único límite que reconoce es el de su propia moralidad. El día anterior había firmado un decreto por el que Estados Unidos se retira de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, que rige desde 1992, y otros 66 organismos y tratados, en torno de los que se estructura el derecho internacional. Entre ellos:

  • Fondo de Población de la ONU (UNFPA) — agencia vinculada a tratados y cooperación internacional.
  • ONU Mujeres — entidad de la ONU para la Igualdad de Género y Empoderamiento de la Mujer.
  • UN-Habitat — programa de asentamientos humanos.
  • UNCTAD, Conferencia de la ONU sobre Comercio y Desarrollo.
  • Fondo de Democracia de la ONU.
  • Programa de Naciones Unidas para los Asentamientos Humanos.
  • UNITAR- Instituto de Formación e Investigación de la ONU.
  •  Departamento de Asuntos Económicos y Sociales.
  • Comisiones regionales del Consejo Económico Social:

Comisión Económica para África (ECA).

Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL).

Comisión Económica y Social para Asia y el Pacífico (ESCAP).

Comisión Económica para Europa (ECE).

Comisión Económica y Social para Asia Occidental (ESCWA).

  • Comisión de Derecho Internacional.
  • Mecanismo Residual de los Tribunales Penales Internacionales.
  • Mecanismo de coordinación sobre el agua.
  •  Mecanismo de coordinación sobre energía.
  • Consejo de Coordinación Ejecutiva del sistema ONU.
  • Registro de Armas Convencionales de la ONU.

Cada convención, tratado, agencia u organismo tiene su propio régimen de adhesión y retiro. No basta con el decreto de Trump. En el caso de la Convención del Cambio Climático, luego de la notificación formal debe transcurrir un año. Para suspender los aportes al presupuesto de las Naciones Unidas, Estados Unidos debería salir de la organización, lo cual sólo es posible denunciando la Carta de las Naciones Unidas, algo que difícilmente sería autorizado por el Congreso, porque implicaría el colapso del sistema multilateral construido luego de la Segunda Guerra Mundial.

En diciembre, según una encuesta de la ACLU/YouGov, el 87% de los demócratas, el 53% de los independientes y el 15% de los republicanos, desaprobaron los ataques letales en las costas de Venezuela a embarcaciones que según Trump conducían drogas a Estados Unidos. Pero nunca mostró las pruebas. Es el mismo cargo por el que fue desconocida la elección de Maduro: no exhibir las actas con los votos emitidos, cosa que sí hizo la oposición. Si se aplicara el imperativo categórico de Kant, Trump no podría ser Presidente de los Estados Unidos. Tampoco se hizo pública la opinión legal de la Asesoría Jurídica del Ministerio de Justicia que justificó los ataques antes de que se produjeran y eximió de futuros procesos judiciales a sus autores. El disenso con la decisión de Trump es tan generalizado que alcanzó incluso al más alto comandante militar para la región, el jefe del Comando Sur, almirante Alvin Holsey, quien renunció cuando no había alcanzado ni la mitad de su mandato. Holsey había declarado que en 2024 sólo habían logrado interceptar el 9% de los cargamentos que circularon por las aguas de su jurisdicción, porque el presupuesto para misiones antinarcóticos de la Fuerza de Tarea Conjunta Interagencial del Sur había disminuido.

Milei con el el ex jefe del Comando Sur, almirante Alvin Holsey.

Ni Friedman ni Krugman

Según la transcripción de la cadena de noticias CNN, en la conferencia de prensa sobre el operativo en Venezuela, Trump utilizó 27 veces la palabra petróleo y ni una vez democracia. La relación entre ambas fue desarrollada en una columna de opinión por el principal analista político del diario New York Times, Thomas Friedman. En su artículo pone en duda que Trump consiga su propósito de «llevar al mercado las enormes reservas petroleras no explotadas de Venezuela», con lo que espera «bajar el precio de la nafta en los surtidores hacia 1 dólar el galón y ganar las elecciones de medio término». La razón que esgrime es que ninguna empresa en su sano juicio haría una enorme inversión a largo plazo en un país donde quienes robaron la última elección siguen en el poder —sin su líder— para recibir órdenes de nuestro Don Trump en lugar de su Don Corleone. […] En esencia, a nuestras compañías petroleras se les está pidiendo que inviertan en un país donde la mafia de Trump le dirá a la mafia venezolana qué hacer. ¡Qué gran oportunidad!» Con una cita del experto en economía política global John Rapley, en un ensayo publicado en UnHerd, Friedman concluye que «la infraestructura petrolera de Venezuela está tan deteriorada por años de abandono, y su entorno de negocios es tan difícil de manejar debido a décadas de corrupción y mala gestión, que la magnitud de la inversión necesaria para reactivar la producción, la refinación y las exportaciones es enorme —las estimaciones típicas superan los 100.000 millones de dólares a lo largo de 15 años». Esto parece confirmado por la caída en la capitalización bursátil de las principales compañías petroleras estadounidenses, de entre el 1% y el 4%, luego de la euforia del primer día. Friedman tiene la decencia de precisar que no cree que las compañías petroleras estén más interesadas que Trump en la democracia, pero que quieren un horizonte de estabilidad a 30 años vista y que eso sólo sería posible con un gobierno democrático aceptado por la población. A eso apunta el programa en tres etapas que esbozó Marco Rubio, pero del dicho al hecho hay demasiado trecho. Trump coincide con analistas privados en que elevar la producción de un millón a cuatro millones de barriles diarios requeriría inversiones por 100.000 millones de dólares a lo largo de una década. El viernes tocó el tema en un encuentro con las grandes petroleras. El director ejecutivo de ExxonMobil, Darren Woods dijo que en Venezuela «nos han confiscado nuestros activos dos veces» y agregó que ahora esperan «cambios positivos», que no explicitó. Para Ryan Lance, director ejecutivo de ConocoPhillips, «nuestra empresa está lista para ayudar en el esfuerzo por utilizar el comercio energético, en lugar del conflicto» (sic). Trump aclaró que la inversión debe ser con el dinero de las compañías, no del gobierno. Agregó que el trato es con Estados Unidos, no con Venezuela. Para ratificar el dominio total de la situación del que se jacta, dijo que Rusia y China pueden comprarle todo el petróleo venezolano que quieran a los Estados Unidos. La producción actual de Venezuela hace ilusoria esa sugerencia. Los representantes de una compañía española y otra estadounidense agradecieron y dijeron que estaban listos. Pero no hubo precisión alguna sobre inversiones. Con el dinero que genere ese petróleo, se comprarán bienes producidos en Estados Unidos, añadió Trump.

Thomas Friedman.

Esa inversión es difícil de alcanzar y excede largamente lo que queda del mandato de Trump, salvo que contemple en serio el allanamiento de la restricción constitucional que le niega un tercer mandato. Y que además lo consiga. La deserción de cinco senadores republicanos, que votaron junto con los demócratas para impedir que el Presidente emprenda nuevas aventuras militares sin autorización legislativa, es un indicio en contra de esas fantasías imperiales. (En esta misma edición se explica el complicado mecanismo. Lo que se aprobó es someter a votación el ejercicio de los poderes de guerra del Congreso. Si la votación diera el mismo resultado, aún Trump podría vetarla. En la Cámara de Representantes, Trump sobrevivió al intento de revocar dos de sus vetos, pese al apoyo de dos y tres docenas de republicanos que votaron con los demócratas. Y 17 republicanos aprobaron junto con los demócratas un proyecto de ley sobre subsidios de salud). También es significativo el fallo de la Corte Suprema de Justicia que le impidió mantener tropas federales en los Estados sin luz verde de las autoridades locales. Otro tanto implican los resultados electorales contrarios a Trump en los comicios celebrados en 2025. Los demócratas conservaron New Jersey y desplazaron a los republicanos en Virginia; impusieron un nuevo mapa electoral en California, que los favorecerá en las futuras concurrencias a las urnas, y obtuvieron la alcaldía de la ciudad de Nueva York, con un candidato de origen musulmán que se declara socialista. La renuncia de la hipertrumpista Marjorie Taylor Greene redujo la mayoría republicana en la Cámara de Diputados, 218 a 213, con lo que bastan tres deserciones para que se reproduzca allí la derrota del Senado. En la modalidad están verdes, Trump presentó como un gesto personal la suspensión de una segunda ronda de ataques en Venezuela, dada la liberación de nueve presos políticos venezolanos, como si no guardara relación con lo dispuesto por el Senado.

El otro gran columnista liberal de Estados Unidos, el Premio Nobel de Economía Paul Krugman, coincide desde su propio punto de vista. Recuerda que en 2003, cuando George W.Bush invadió Irak, él nunca creyó en la historia de «guerra por petróleo». La principal motivación de la guerra, añade, fue usar una victoria militar ostentosa para asegurar la reelección de Bush. Y lo logró. En cambio, ahora, agrega, se trataría de «una guerra por fantasías petroleras. La vasta riqueza que Trump imagina que espera ser tomada no existe». Y lo explica en detalle:

Las reservas petroleras de Venezuela eran de 100 mil millones de barriles, hasta que Hugo Chávez las triplicó, sin nuevos descubrimientos ni exploraciones importantes. Lo que hizo fue reclasificar el petróleo pesado de la Faja del Orinoco como «probado», es decir, petróleo que puede recuperarse con razonable certeza en las condiciones económicas y operativas actuales. Ese petróleo extrapesado, es de baja recuperación y alto costo de producción. Si las inmensas reservas de petróleo utilizables no fueran más que propaganda política, se hubiera producido un aumento repentino de la producción, cuando ocurrió todo lo contrario.

Paul Krugman.

Krugman dice que, si a esto se suma la degradación constante de la infraestructura petrolera venezolana, que requeriría años y miles de millones de dólares en inversiones, además de la inestabilidad política, es claro que las grandes petroleras no estén entusiasmadas con la idea de invertir en Venezuela, salvo que el Estado les reembolse lo que inviertan. En cuestión de días, sigue, hemos pasado de imaginar grandes ingresos a subsidiar las inversiones de la industria petrolera en Venezuela a expensas de los contribuyentes estadounidenses.

El vuelo del buitre

Buitre Paul Singer.

Krugman aclara que de todos modos el secuestro de Maduro tiene grandes beneficiarios. Si Trump levantara el embargo que impuso a las importaciones del crudo venezolano, recibirán una enorme ganancia inesperada las tres refinerías en Texas, Luisiana e Illinois, construidas a medida para procesarlo. Pertenecían a Citgo, la antigua filial estadounidense de la petrolera estatal venezolana, y hace unos meses fueron adquiridas por el multimillonario Paul Singer, cuyo fondo Elliot era el mayor propietario de bonos argentinos en default. Formaban parte del 7% que no ingresó en los canjes de 2005 y 2010 y eligió litigar ante la justicia de Wall Street. Krugman se pregunta si Singer tenía información privilegiada cuando compró las refinerías y los demás activos de la empresa venezolana por 5.900 millones de dólares. En 2016, Singer apoyó la candidatura presidencial de Marco Rubio, pero luego se convirtió en el principal donante de Trump. Para presionar al gobierno argentino, Singer creó la American Task Force Argentina (ATFA), que inició la campaña de difamación contra la Presidenta argentina CFK, con avisos de página entera en los principales diarios del mundo e incluso un montaje fotográfico que la mostraba junto al líder iraní de entonces, Mahmud Ahmadinejad.

A través de esa Fuerza de Tareas, Singer financió el documental Los abandonados. Se estrenó dos meses antes de las elecciones presidenciales de 2015, en apoyo de la campaña de Maurizio Macrì, y exaltando las acusaciones del ex fiscal Natalio A.Nisman, que sindicó a Cristina como cómplice de Irán en el atentado contra la DAIA. Macrì había viajado a Israel, donde prometió al ya Presidente Benjamín Netanyahu que cuando fuera Presidente pagaría hasta el último dólar de la deuda en litigio. El film logró una mínima recaudación, que ni remotamente se aproximó a sus altos costos de producción. La plataforma Lobelog, creada por el periodista Jim Lobe, reveló la participación de Paul Singer.

La difamación.

La fábula inmortal

El 24 de enero de 2016 revelé que el multimillonario poseedor de casinos Sheldon Adelson, socio de Paul Singer, financió simultáneamente al Partido Republicano en Estados Unidos, a Netanyahu en Israel y a Nisman en la Argentina. Publiqué incluso el detalle de los 12 pagos por 23.500 dólares cada uno que Adelson le transfirió cada mes a Nisman entre octubre de 2010 y agosto de 2014, por medio de su diario Israel Hayom y la sucursal en la ciudad uruguaya de Colonia del Bank Hapoalim (BHI). En 2016, cuando Macrì ya era Presidente, Antonio Stiuso declaró en la causa por la muerte de Nisman que el fiscal fue asesinado porque Hugo Chávez le pidió a Néstor Kirchner que la Argentina reanudara su colaboración nuclear con Irán. Estas son algunas de las fabulaciones contra Cristina que procura reimplantar ahora la oposición venezolana y sus protectores estadounidenses, como secuela de la operación Resolución Absoluta. También incluirá en el menjunje al valijero Guido Antonini Wilson.

Krugman también cuestiona la creencia de Trump de que el petróleo en el subsuelo es un activo preciado, porque está barato según estándares históricos. Este es el precio real del petróleo —ajustado a la inflación general— desde el año 2000:

Precio real del petróleo en 2025 (dólares por barril)

Estos bajos precios se deben según Krugman al aumento de la oferta gracias al fracking. El precio de equilibrio del barril de petróleo obtenido mediante fracking ronda los 62 dólares en las regiones productoras más importantes de Estados Unidos. Pero en la Faja del Orinoco, el punto de equilibrio estimado es superior a 80 dólares. Es decir que no sería rentable aun sin riesgos políticos. La conclusión de Krugman es que Trump padecería una fantasía irrealista, aunque de verdad controlara un país que, en la práctica, «aún esta en manos de los mismos hampones que lo controlaban antes del secuestro de Maduro».

Krugman dice que Trump necesita bajar el precio del barril para ganar las elecciones, pero omite que por el contrario el petróleo venezolano elevaría el precio de ese petróleo o, en términos realistas, no conseguiría inversiones para extraerlo y ponerlo en el mercado. O todos hemos vivido equivocados, o la incompetencia de Trump tiene tan pocos límites como su poder.

Pum pum

Trump también decidió incrementar el presupuesto del Ministerio de Guerra (que hasta hace poco se llamaba de Defensa). Del actual billón de dólares (trillion, en inglés), el Pentágono pasaría a consumir 1,5 billones al año. Tucker Carlson, un periodista que solía estar tan o más a la derecha que Trump, sostuvo que este presupuesto bélico hace pensar en la proximidad de la Tercera Guerra Mundial.

La serie La diplomática presenta una explicación acerca de la importancia de Groenlandia para las grandes potencias debido a su riqueza en petróleo y minerales y por su ubicación estratégica para cerrarle el paso a Rusia y a China hacia el Círculo Polar Ártico. Y también muestra atentados y el hundimiento del ficticio portaaviones británico Courageous, en una operación encubierta de Estados Unidos. De ahí a preguntarnos por la Antártida hay apenas un paso. Estados Unidos ya lo ha dado y, en apariencia, Milei también. Sus diálogos con la ex jefa del Comando Sur, generala Laura Richardson, incluyeron un sondeo sobre la posibilidad de que Washington desplazara a Londres en el control de las Malvinas, en asociación con la Argentina. Esto que parecía impensable hasta hace pocos meses, hoy no desentonaría en el nuevo puzzle mundial. Bajo el control de sus relaciones exteriores por Dinamarca, Groenlandia es parte de la NATO. Menos conocido es que también está cubierta por el Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR), pero es improbable que alguno de sus miembros latinoamericanos se dé por aludido si Trump cumple sus amenazas, o se sume al reclamo europeo por el atropello, en ejercicio de los derechos y obligaciones del TIAR.

Asesor Stephen Miller y el mapa de Groenlandia con barras y estrellas de su esposa Katie.

Por ahora, Milei intenta organizar un bloque de diez países con intereses económicos y posiciones ideológicas afines a los de Trump, y dirigidos a aislar a Colombia y Brasil, donde Gustavo Petro y Lula buscarán su reelección dentro de cuatro y nueve meses. Una gran incógnita es si esta sumisión entusiasta será retribuida con nuevos aportes económicos del Tesoro estadounidense para impedir el default argentino, a lo que los principales bancos y el propio FMI son reacios. De hecho, para completar el pago de deuda del viernes 9, fue necesario un repo por 3.000 millones de dólares, a un año, con una tasa de interés del 7,4% y con garantía de bonos argentinos, y es un secreto cómo se pagaron los 2.500 millones de dólares activados del swap del Tesoro estadounidense. La Trumparencia es contagiosa.

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