La diáspora de la ciencia argentina
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- 11 de septiembre de 2026
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La ingeniera nuclear argentina residente en Francia, Julieta Romero, dialogó con Caballero de día acerca de la emigración de científicos y profesionales, el deterioro de las condiciones de trabajo en el sector nuclear y el riesgo de perder capacidades estratégicas construidas durante décadas en el país.
Romero, quien estudió en el Instituto Balseiro y trabajó durante diez años en Nucleoeléctrica Argentina, señaló que la situación económica y el deterioro de las condiciones laborales fueron empujando a muchos profesionales a buscar oportunidades en el exterior. En ese sentido, comparó el escenario actual con anteriores ciclos de emigración de científicos y sostuvo que la investigación atraviesa una situación especialmente crítica por la falta de becas, insumos y posibilidades de desarrollo. “La gente o se decide por otra carrera” o busca alternativas fuera del país, relató, y agregó que incluso recibe consultas de jóvenes que quieren estudiar ingeniería nuclear pero dudan sobre sus posibilidades de futuro.
La especialista explicó que una de las consecuencias más graves es la pérdida de conocimiento acumulado y de la transmisión entre generaciones. Como ejemplo, mencionó las reparaciones de las centrales Atucha, cuyos desarrollos y experiencias fueron construidos en Argentina y no tienen un equivalente directo en otros países. Según explicó, buena parte de ese saber no está registrado en libros, sino que se transmite entre quienes trabajan durante años en el sector. Por eso comparó el proceso con un bosque: “prender fuego es rapidísimo, los árboles crecen rápido, la gente se va y después crece”.
Romero destacó que, a diferencia de Argentina, Francia y otros países europeos sostienen programas nacionales de investigación y valoran la formación científica como un área estratégica, generando oportunidades para profesionales argentinos. Advirtió que el país termina formando especialistas que luego son absorbidos por empresas y organismos extranjeros y que, en algunos casos, debe volver a contratarlos para recuperar una experiencia que fue construida localmente. “Somos recursos apreciados”, sostuvo, y remarcó que recuperar las capacidades perdidas puede demandar muchos años, mientras que su desarticulación puede producirse rápidamente.