«El mismo sistema laboral que expulsa a mi papá, lo rompe como trabajador»

«El mismo sistema laboral que expulsa a mi papá, lo rompe como trabajador»

Paula Marussich, hija de Carlos, relató en #CaballeroDeDía la historia de su padre que falleció luego de una enfermedad ocasionada en su lugar de trabajo. 

Paula Marussich reconstruyó la historia de su padre en una crónica titulada “Morir esperando justicia”, donde relata “los últimos diez años de la vida de mi papá, que además era una persona muy joven”.

Carlos tenía 57 años cuando murió, pero, como explicó su hija, “toda su pesadilla comienza diez años antes”, cuando fue apartado de su trabajo en una fábrica de baterías tras quedar gravemente afectado por la exposición al plomo.

“Decir que a los 47 años mi papá ya era una persona contaminada con plomo, con estudios que decían que tenía un 70% de incapacidad y que no se iba a poder reincorporar al mundo del trabajo”, señaló Marussich.

En ese sentido, remarcó que se trató de “un sistema laboral que lo expulsa y también lo rompe para siempre como trabajador”, ya que el plomo “no se va del cuerpo” y la enfermedad se agrava con el paso del tiempo.

La periodista describió el recorrido judicial como una experiencia devastadora. “La historia de mi papá resume esa odisea: la de buscar justicia, la de vivir esperando que alguien repare el daño moral y físico que te hicieron, el derrumbe de toda tu vida, y que a veces eso ni siquiera llega”, afirmó.

Carlos murió sin llegar a cobrar la indemnización que había esperado durante más de una década, luego de que una dilación final impidiera que el dinero se acreditara a tiempo.

Marussich cuestionó con dureza el discurso oficial sobre la denominada “industria del juicio laboral”. “Nunca vamos a echar luz sobre la tragedia que es para un trabajador quedar fuera del sistema laboral para siempre y la pesadilla que es recorrer tribunales cuando no es tu vida ni lo que conocés”, sostuvo.

Y agregó: “Hacer un juicio laboral es una pesadilla, no es nada grato”, en respuesta a quienes presentan a los trabajadores como oportunistas.

Por último, desmintió que estos litigios destruyan empresas. “La empresa donde trabajaba mi papá no quebró”, afirmó, y explicó que “quienes pagan los costos de enfermar y arruinarle la vida a un trabajador son las aseguradoras de riesgo de trabajo”.

Incluso, señaló que la fábrica “sigue siendo una de las que más facturan en el mercado” y concluyó: “Mi papá siempre quiso volver a trabajar y había quedado incapacitado para siempre; esa es la parte de la historia que casi nunca se cuenta”.

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