«Crecen sectores que no generan puestos de trabajo»
- Caballero de Día
- 24 de junio de 2026
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En diálogo con Roberto Caballero y Marcos Cittadini por AM 530, el economista justicialista Santiago Fraschina analizó la profunda contradicción del modelo económico de Javier Milei, caracterizado por un fuerte incremento de las exportaciones y la actividad macroeconómica que convive con un veloz avance de la desigualdad y la desocupación. El especialista recurrió a la perspectiva histórica para explicar el fenómeno y lo definió como el clásico «crecimiento excluyente», trazando un paralelismo directo con el modelo agroexportador de fines del siglo XIX y principios del XX. Al respecto, recordó que durante el primer centenario de la patria el país exhibía un elevado Producto Bruto Interno (PBI) per cápita y un importante superávit comercial con Inglaterra, pero la alarmante opresión social y la falta de derrame hacia las mayorías populares terminaron desencadenando masivos conflictos sociales que forzaron la reforma electoral y la posterior caída del régimen conservador.
Al desagregar las variables del escenario contemporáneo, Fraschina advirtió que el crecimiento actual está fuertemente focalizado en rubros específicos como la minería, el sector energético y la intermediación financiera. El economista alertó que estas actividades se caracterizan por no ser mano de obra intensiva e incluso, en determinadas circunstancias, por destruir puestos de empleo. En contraposición, remarcó que las drásticas caídas se registran en la construcción, el comercio y la industria, que representan históricamente los pilares motores para la generación de trabajo genuino en el mercado interno. «La situación se comprende cuando uno ve que es un crecimiento excluyente que termina generando desempleo y mayor desigualdad social, donde los dólares que ingresan por el superávit comercial se destinan únicamente a mantener planchado el tipo de cambio para garantizar el negocio de la valorización financiera y para cubrir los vencimientos de la deuda externa», sentenció.
Asimismo, el analista sostuvo que el propósito final de los sectores conservadores que sustentan la gestión actual es consolidar un proceso de «latinoamericanización» de la estructura socioeconómica argentina, tomando como referencia el modelo peruano en sustitución del paraguayo que inspiraba al macrismo. Explicó que la estrategia de las corporaciones dominantes consiste de manera deliberada en acumular elevadas reservas en el Banco Central a costa de mantener una distribución paupérrima del ingreso, ya que un incremento del consumo popular elevaría de forma inmediata la demanda de divisas y desestabilizaría el esquema financiero. Fraschina caracterizó la dinámica en curso como un crecimiento en forma de «K», donde la opulencia de las actividades primarias exportadoras se desentiende de la desestructuración de las pequeñas y medianas empresas y de la consecuente pérdida del poder adquisitivo de la población trabajadora.
Finalmente, al evaluar los intentos oficiales por solidificar estas reformas estructurales mediante iniciativas legislativas de incentivo fiscal como el «Super RIGI», el economista recordó que las fuerzas conservadoras de la década de 1990 también recurrieron a modificaciones constitucionales para perpetuar la privatización y provincialización de los recursos naturales. Sin embargo, se mostró optimista respecto al mediano plazo y subrayó que la historia argentina demuestra que los márgenes para reconstruir el tejido industrial y social siempre permanecen vigentes frente a la voluntad política. «Néstor y Cristina Kirchner demostraron después de la crisis del 2001 que, con fortaleza, inteligencia y mucho trabajo, se pueden revertir las herencias neoliberales más complejas. Cuanto más intenten institucionalizar el saqueo, mayor será la exigencia y la firmeza que necesitará el próximo gobierno popular, pero de ninguna manera es una tarea imposible», concluyó.