«El desafío es seguir construyendo lo colectivo»
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- 25 de junio de 2026
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En una entrevista realizada por Cintia García y Marcos Cittadini en el programa La García por AM 530, la radio de las Madres, el secretario general del sindicato de las telecomunicaciones (FOETRA), Claudio Marín, analizó el complejo escenario laboral y rechazó el discurso oficial que intenta instalar la idea de un milagro económico ajeno a la realidad de los trabajadores. El dirigente señaló que normativas de entrega estructural como el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) consiguen aprobación parlamentaria debido a una legitimidad de origen que el movimiento obrero debe disputar mediante la construcción de nuevos consensos sociales. Frente a los debates internos sobre la intensidad de las respuestas gremiales, Marín enfatizó que las movilizaciones y paros generales de 24 horas discuten el poder real en el plano intermedio, exigiendo una participación genuina que logre transformar la parálisis cotidiana del transporte en un freno colectivo y duradero frente al desguace institucional de los derechos.
El referente de la CTA de los Trabajadores apuntó con dureza contra el proyecto de reforma laboral del Ejecutivo, afirmando que denominarlo «modernización» constituye un uso falaz de las palabras para ocultar un envejecimiento de las relaciones contractuales que retrotrae la legislación a lógicas del siglo diecinueve, previas a la existencia de la jornada regulada de trabajo. Desmintió de forma categórica que los convenios colectivos se encuentren congelados desde 1975, argumentando que las organizaciones sindicales negocian de manera constante la mejora de las condiciones laborales a través de la firma regular de actas acuerdo con los sectores empresariales. Asimismo, alertó sobre las consecuencias inmediatas de la nueva normativa en el sector privado, remarcando que la eliminación práctica de las horas extraordinarias representa un beneficio financiero brutal para las patronales al permitirles netear discrecionalmente las jornadas a fin de mes, precarizando la vida de los operarios y desalentando de raíz la creación de nuevos puestos formales.
Al evaluar el rol institucional de las organizaciones de base, Marín denunció la existencia de una campaña gubernamental permanente orientada a la estigmatización y persecución de los núcleos sindicales bajo la premisa de presentarlos como estructuras obsoletas o fuera de moda. En contraposición a esta ofensiva oficial, el dirigente definió que la esencia primordial de un sindicato radica en la reunión, la discusión permanente de ideas y la participación colectiva entre compañeros de tareas, elementos fundamentales que anteceden a la estructura administrativa o edilicia y que permiten resistir la desigualdad actual de la contienda laboral, la cual describió de manera gráfica recurriendo a la metáfora de un escenario regido por las reglas de «el mono atado y el tigre suelto». Sostener ese funcionamiento comunitario en los lugares de empleo representa la única vía para cruzar la orilla política actual y revertir las asimetrías impuestas por el modelo libertario.
Finalmente, el titular de FOETRA describió un panorama alarmante al señalar que las reformas regresivas se imponen sobre un mercado laboral donde más de la mitad de los trabajadores ya padece la informalidad y la precarización, una debilidad estructural consolidada durante años que hoy se profundiza con la uberización de la economía de plataformas y el fenómeno del pluriempleo entre personal registrado. Esta desregulación del capital impacta directamente en el deterioro de la salud obrera, provocando un aumento sostenido de los siniestros en los puestos de trabajo, muertes laborales y un abandono sistemático de los programas médicos preventivos. Concluyó denunciando la ausencia absoluta de interlocución con una Secretaría de Trabajo que se limita a emitir notificaciones por casilla electrónica, argumentando que la actual matriz extractiva gubernamental —orientada a la exportación de materias primas sin valor agregado— considera al factor humano como un insumo descartable, diseñado para un esquema productivo que margina a la mitad de la población argentina.