Si CFK está proscripta, el peronismo también
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- 27 de abril de 2026
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En su habitual columna editorial, el periodista Roberto Caballero se refirió a la “farsa” del superávit fiscal proclamado por el gobierno y a la “colonización pedagógica” de sectores de la oposición que intentan separar la figura de la expresidenta Cristina Kirchner del destino del peronismo.
Caballero señaló que que el superávit proclamado por el gobierno de Javier Milei es una «farsa» basada en la postergación de gastos esenciales, como infraestructura, salarios docentes y jubilaciones, lo que deriva en un modelo de «indignidad» para la sociedad.
“Estaba leyendo hoy una nota que decía que los docentes universitarios con Milei, perdieron un 32% del salario. En un momento vas a tener que pagar. Las jubilaciones de hambre que se pagan en la Argentina, en algún momento se van a tener que recomponer. Entonces, este equilibrio fiscal es una farsa, es una mentira. En realidad es postergar pagos, hundir a la gente en la indignidad y creer que esto es un modelo de país. Esto es cualquier cosa, esto es una porquería”, afirmó.
Frente a esta situación, Caballero sostuvo que “no sé si hay una reacción tan fuerte como uno quisiera, pero también es cierto que la mayoría de la gente está muy ocupada sobreviviendo, preocupándose de las cosas de la vida política, de la vida económica, de la vida en sociedad. Cuando una persona trabaja 12 horas, 13 horas, 14 horas por día, después le cuesta un poco pensar, a su vez, en qué cosas puede ayudar a otros que están tan jodidos como él”.
“Eso va a cambiar, pero va a cambiar cuando haya esperanza. Y la esperanza no se decreta. Yo veo a muchos que están como tratando de decretar esperanzas, vemos la salida con tal o la salida con para cual. A mí me parece que decretar la esperanza es una de las cosas más zonzas que hay en política. Y me parece que parte de esa zoncera es creer que si Cristina está proscripta, condición para que ocurra todo lo demás, el peronismo no lo está”, puntualizó.
El conductor de Caballero de Día, cuestionó la idea de que la solución sea simplemente un cambio de gobierno. Argumentó que el problema central son las «ideas de fondo» que comparten distintos sectores de la derecha.
“Es como cuando decían los periodistas, ‘hay que sacrificar a los Cuca, los periodistas Cuca, los periodistas militantes, esos son todos una basura’, qué sé yo, ‘pero nosotros somos buenos’, ¿se acuerdan? Bueno, ahora a esos mismos que no tienen ninguna vocación Cuca ni nada que se le parezca, no lo dejan entrar ni a la Casa Rosada. Entonces, el problema no eran los cucas, el problema no eran los periodistas militantes, el problema, como siempre en la Argentina es la derecha”, fustigó.
“Y es precisamente eso lo que tiene que acreditar un sector grande que hoy piensa más o mejor en alianzas con Rodríguez Larreta que con Cristina o con el hijo de Cristina. A ese absurdo hemos llegado. Como Rodríguez Larreta dice que hay olor a pis y eso ya es una crítica fuerte, lo consideran un compañero y a los que son compañeros los consideran enemigos. Entonces llegan a decir barbaridades como que ‘la que está presa y proscripta es Cristina, pero el peronismo no. El peronismo tiene que presentar un candidato competitivo’, porque dale que va y qué sé yo”.