Rosatti en Punta del Este y Cristina presa

Rosatti en Punta del Este y Cristina presa

En su editorial en Caballero de Día, Roberto Caballero trazó un retrato político y judicial de época a partir de una escena que, según planteó, condensó las desigualdades estructurales de la Argentina actual: el presidente de la Corte Suprema, Horacio Rosatti, vacacionando en Punta del Este mientras Cristina Fernández de Kirchner permanece detenida y proscripta. Desde ese contraste, el conductor apuntó contra el rol del máximo tribunal, la falta de respuestas sobre decretos inconstitucionales y la naturalización de una Justicia que, lejos de ser neutral, opera como sostén del poder real.

En ese marco, Caballero cuestionó con dureza la inacción de la Corte frente al DNU 70/23, que lleva dos años sin ser tratado. “No expedirse es una forma de expedirse también”, advirtió, y sostuvo que la demora deliberada convierte a la Corte en cómplice de una violación constitucional en curso. Más adelante, remarcó que se trata de un tribunal incompleto, con jueces que ingresaron “por la ventana” y que priorizaron la conveniencia política por sobre la manda constitucional: “Esta Corte de tres incumple con sus propósitos y con su mandato”.

Con el mismo énfasis, el periodista se refirió a la condena contra Cristina Fernández de Kirchner como un caso emblemático de lawfare. “Fue condenada sin pruebas o con pruebas que no constituyen prueba judicial”, afirmó, al tiempo que señaló el silencio de amplios sectores del sistema jurídico y académico frente a una sentencia que derivó en su proscripción política. En ese sentido, cuestionó la ausencia de pronunciamientos institucionales y el disciplinamiento social que genera la persecución judicial: “En la Argentina todos somos iguales ante la ley, pero la ley no es igual para todos”.

Finalmente, Caballero cerró con una reflexión política y moral sobre el tiempo histórico que atraviesa el país. “Esta Argentina desigual y horrible solo es posible porque Cristina está presa”, sentenció, y contrastó la libertad y los privilegios de quienes garantizan el orden judicial vigente con la situación de quien desafió a las corporaciones. Con el mismo tono crítico, sostuvo que la historia juzgará estas decisiones y advirtió que la normalización de la injusticia no es neutral: “Mientras algunos veranean en Punta del Este, hay un país que sufre, padece y espera que la Constitución vuelva a valer”.

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