«No es reforma laboral, es una reforma patronal y esclavista»

«No es reforma laboral, es una reforma patronal y esclavista»

La historiadora e investigadora del Conicet, Victoria Basualdo, dialogó con Caballero de Día acerca del proyecto oficial que se debate en el Congreso y advirtió que la iniciativa implica un retroceso histórico en materia de derechos laborales y una ofensiva más amplia sobre la organización sindical.

Al comienzo de la entrevista, Basualdo sostuvo que el proyecto de reforma laboral impulsado por el Gobierno constituye “una reforma patronal y esclavista” y advirtió que su eventual aprobación marcaría “un punto de inflexión muy grave” en la historia social argentina.

En declaraciones radiales, la especialista en historia económica y del trabajo enmarcó la iniciativa en una secuencia de ofensivas contra el movimiento obrero que, según señaló, se remontan al golpe de Estado de 1976. “No estamos ante algo inédito. Cada vez que hubo intentos de reestructuración profunda del modelo económico, el foco estuvo puesto en limitar la organización y los derechos de la clase trabajadora”, afirmó.

Basualdo cuestionó la narrativa oficial que presenta la flexibilización como una herramienta para generar empleo y reducir la informalidad. “No existe evidencia empírica, ni en la Argentina ni en el mundo, que demuestre que quitar derechos crea más trabajo. Al contrario, los períodos de mayor crecimiento coincidieron con ampliaciones de derechos y fortalecimiento del mercado interno”, sostuvo.

Entre los puntos más críticos del proyecto mencionó las restricciones al derecho de huelga, la ampliación de actividades consideradas esenciales, la limitación de asambleas en los lugares de trabajo y la promoción de negociaciones por empresa en detrimento de los convenios por rama. También cuestionó la introducción del banco de horas y la posibilidad de fragmentar vacaciones según la conveniencia patronal. “Es poner en suspenso principios básicos del derecho laboral”, resumió.

Para la investigadora, la iniciativa no puede analizarse de manera aislada, sino en el marco de una política económica más amplia que, a su juicio, promueve una transferencia regresiva de ingresos y una desarticulación del entramado productivo. En ese contexto, consideró que los sindicatos se convierten en un “obstáculo central” para el proyecto oficial.

Basualdo también alertó sobre el incremento de la judicialización y la presión sobre dirigentes gremiales, al señalar que la política laboral se complementa con una estrategia represiva. “No se trata solo de cambiar normas, sino de disciplinar socialmente”, indicó.

Consultada sobre la posibilidad de que el Gobierno logre consolidar un escenario de menor protección laboral y menor conflictividad, respondió que la historia argentina muestra procesos imprevisibles y giros inesperados. “Hubo momentos en que todo parecía cerrado y, sin embargo, emergieron procesos de organización y disputa que modificaron el rumbo”, señaló, al mencionar antecedentes como 1945 y la crisis de 2001.

Finalmente, Basualdo advirtió que el fenómeno excede las fronteras nacionales y forma parte de una tendencia global de reconfiguración del vínculo entre capital y trabajo. “Lo que está en juego no es solo una ley, sino un modelo de sociedad”, concluyó.

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