EE.UU, la guerra contra Irán y su impacto en el petróleo
- Caballero de Día
- 12 de marzo de 2026
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El excanciller y exministro de Defensa de la Nación, Jorge Taiana, y el exsecretario de Energía, Federico Basualdo, analizaron en Caballero de Día la escalada militar entre Estados Unidos e Irán, sus implicancias geopolíticas y el impacto que el conflicto ya comienza a tener en el mercado internacional del petróleo y en la economía global.
Taiana señaló que dentro del propio bloque occidental existen diferencias respecto de los objetivos de la ofensiva militar. Según explicó, el gobierno de Donald Trump parecería buscar una demostración de fuerza militar sin necesariamente avanzar hacia un cambio de régimen en Teherán, mientras que el gobierno de Benjamin Netanyahu tendría una estrategia más profunda orientada a debilitar estructuralmente al Estado iraní.
“Trump parece querer demostrar el poder militar de Estados Unidos y luego retirarse con una victoria política. En cambio, Israel busca atacar más profundamente a Irán y dejarlo destruido como fuerza militar organizada”, sostuvo el excanciller.
En ese contexto, Taiana advirtió que el costo económico del conflicto comienza a generar debate dentro de Estados Unidos. Según cifras difundidas por el propio gobierno norteamericano, en los primeros días de la ofensiva el gasto militar superó los 10.000 millones de dólares, un dato que ya genera cuestionamientos internos en un escenario de precios energéticos en alza.
Por su parte, Basualdo explicó que el mercado petrolero mundial se encuentra en una situación de fuerte tensión debido a dos factores simultáneos: la reducción de la producción en Medio Oriente y las interrupciones en las cadenas globales de suministro.
“Medio Oriente produce alrededor del 30% del crudo mundial. A partir de la guerra ya se recortaron cerca de 10 millones de barriles diarios, lo que equivale a aproximadamente el 10% de la producción global”, precisó.
El especialista agregó que la circulación marítima también se vio afectada por la situación en el Estrecho de Ormuz, una de las rutas estratégicas para el transporte de hidrocarburos. Según explicó, la incertidumbre en esa vía clave está presionando al alza los precios internacionales del crudo.
Ante este escenario, la Agencia Internacional de Energía anunció un plan para liberar alrededor de 400 millones de barriles de las reservas estratégicas de los países miembros con el objetivo de estabilizar el mercado. Sin embargo, Basualdo sostuvo que la medida aún no logró impactar en los precios.
“Ese compromiso todavía no se traduce en barriles efectivos en el mercado y los problemas estructurales continúan. Mientras persista la incertidumbre sobre la circulación por el estrecho de Ormuz, el mercado seguirá tensionado”, afirmó.
Taiana consideró que la disputa no puede explicarse únicamente por el control de los recursos energéticos, aunque reconoció que el petróleo ocupa un lugar central en la ecuación geopolítica. A su juicio, también existe una disputa estratégica vinculada al posicionamiento de las grandes potencias y al intento de limitar la influencia de China en la región.
En ese sentido, advirtió que el conflicto podría derivar en una guerra económica más amplia, con consecuencias sobre el comercio internacional, los mercados energéticos y las cadenas de suministro globales.
Basualdo coincidió con ese diagnóstico y señaló que la interrupción de los flujos energéticos podría tener efectos en múltiples sectores de la economía mundial, desde el transporte hasta el mercado de fertilizantes y la logística internacional.
“Si el conflicto se prolonga, no solo se verá afectado el petróleo. También se encarecerán los fletes, los fertilizantes y otros insumos claves, lo que puede impulsar un nuevo ciclo inflacionario global”, explicó.
Consultado sobre el impacto para la Argentina, Basualdo recordó que el país registró en los últimos años un fuerte crecimiento en la producción energética, impulsado por el desarrollo de Vaca Muerta. Sin embargo, advirtió que las reformas regulatorias impulsadas por el gobierno de Javier Milei modificaron sustancialmente el esquema de funcionamiento del sector.
Según detalló, la desregulación del mercado energético y los cambios introducidos por el DNU 70 y la Ley Bases reducen la capacidad del Estado para intervenir en los precios internos y en la captación de renta petrolera.
“Se eliminó el objetivo de autoabastecimiento como eje estratégico y se estableció un esquema donde prima la maximización de la renta privada, con precios locales cada vez más atados a las cotizaciones internacionales”, sostuvo.
En ese marco, el exsecretario de Energía advirtió que una prolongación del conflicto podría traducirse en nuevas subas en los combustibles en el mercado local, dependiendo de la evolución del precio internacional del barril.
Taiana, por su parte, cuestionó la postura diplomática adoptada por el gobierno argentino frente al conflicto y recordó que la tradición histórica del país se basa en la resolución pacífica de controversias internacionales.
“La Argentina siempre defendió la solución pacífica de los conflictos y el respeto a la soberanía de los Estados, principios que además están vinculados a nuestra propia posición histórica sobre las Islas Malvinas”, afirmó.
Finalmente, ambos especialistas coincidieron en que el desarrollo del conflicto dependerá en gran medida de la evolución de las tensiones entre las grandes potencias, particularmente entre Estados Unidos, China y Rusia, en un escenario global marcado por la disputa energética y comercial.
“Estamos entrando en una etapa de mayor confrontación internacional, donde la energía vuelve a ocupar un lugar central en la política global”, concluyó Basualdo.