Desafío 2027:Milei volver FMI, el Peronismo volver a Néstor y Cristina
- Columnas
- 1 de junio de 2026
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Por María Quintero
Arranca el mes de junio y con el mes de junio el segundo semestre de 2026. El último tramo del camino hacia un año electoral clave en nuestro país. El 2027 es un año bisagra en el que el pueblo argentino definirá si abre la puerta hacia un proyecto de país de reconstrucción social, económica y -sobre todo- política, o si quedará estancado en el umbral de un modelo que repite viejas recetas, pero cada vez exacerbadas y psicopáticamente crueles.
Las próximas elecciones, en síntesis, definirán si la gran mayoría de nuestra sociedad, que hoy no llega a fin de mes atravesada por el endeudamiento, la pobreza, la desocupación y la desesperanza, vuelve a quedar afuera o entra hacia un futuro de bienestar y recuperación social y política mediante un proyecto que convoque al conjunto del pueblo y no a los grandes poderes económicos.
Tic Tac efímero
El camino hacia 2027 es complejo y lleno obstáculos, pero además tiene una dimensión subjetiva y una relatividad temporal de acuerdo a quién lo transita.
Para el oficialismo, la dilatación temporal hacia el 2027 comienza a hacerse cada vez más larga. La estrategia que se escucha en los pasillos de la Casa Rosada, para ganar tiempo, oscila entre operar a puertas cerradas sin que la sociedad se entere de que lo que están haciendo – a eso responde el ataque sistemático a la prensa- y dar precarios discursos en reuniones públicas afines desmintiendo la realidad que atraviesan los argentinos y argentinos día a día.
Para los hermanos Milei y su gabinete, el tic tac depende, como todo su modelo, del FMI y la estafa de un nuevo préstamo para sostener la campaña electoral, algo que ya vimos con Macri. Pero, además, esa temporalidad viene atravesada con más y más denuncias. Desde coimas, criptoestafas, malversación de fondos estatales para financiar viajes personales de lujo y compras de viviendas con cascadas, hasta audios que muestran a un desagradable Presidente más preocupado por su vida sexual con prostitutas vip que por la vida de los argentinos y argentinas que van quedando en el camino.
No hay pan en la mesa porque no hay trabajo, no hay opciones de conseguir trabajo porque hay un planificado industricidio y porque todos los días cierran las persianas de pymes, crecen los empleos precarios que no alcanzan para cubrir la canasta básica de alimentos y un techo digno. Cierran las persianas porque hay apertura indiscriminada de importaciones, y no hay consumo, ni siquiera de carne. Se aplica un plan económico financiero de ajuste y deuda sostenido en el equilibrio fiscal y la meta del déficit cero. Un proyecto de país que beneficia a unos pocos.
La relatividad del tiempo para quienes no pueden llevar el plato de comida a la mesa, sin duda, ya es eterna y las 24 horas de cada día les resultan interminables.
Para la oposición peronista, la principal oposición de este cogobierno Libertario y Pro, la dimensión del tiempo se acorta cada vez más. Si quiere ser opción hay que mostrarse como tal. Màs allá de los nombres candidateables que suenan y que son varios, lo primero que necesita el peronismo es dejar claro qué proyecto de país le propone a una sociedad que está rota y con pocas esperanzas. Sin dudas, el peronismo tiene una experiencia tangible hacia dónde remitirse y llevar la memoria colectiva que, si sabe utilizar bien, puede revertir el futuro al que nos condenó la derecha como país.
Los gobiernos de Néstor y de Cristina han representado la esperanza y el bienestar del pueblo y aunque, en esto de la relatividad del tiempo, a algunos les parezca más cercano volver a Perón que a Cristina, lo cierto es que la década ganada está, paradójicamente, a una a una década perdida de distancia. Volver a Perón, pero pasando por Néstor y también por Cristina pareciera ser la mejor herramienta empírica que tiene hoy el peronismo.
Pero claro, esa especie de recuperación ideológica y de valentía política de transformación en favor de las mayorías pareciera obligarnos a hacer algunas preguntas claves para estos tiempos: De qué depende la gobernabilidad de un país, a quién le hablan los candidatos, a la sociedad o a los mercados; a las luces de los resultados actuales, se puede pensar hoy en un proyecto económico que siga hablando de equilibrio fiscal…
Desde el entorno del diputado Máximo Kirchner lo dejan claro y sin matices, no hay equilibrio fiscal que discutir si eso implica que quienes lo van a sostener van a seguir siendo quienes menos tienen. Esta línea política entiende que hablar hoy de equilibrio fiscal y déficit cero está solo direccionado discursivamente para seducir a los mercados. No hay proyecto de país que se pueda proponer si no prioriza el bienestar de la gente, aun cuando esto implique que los mercados se asusten un poco o que se desequilibre el fisco.
En todo caso, si se piensa en equilibrar el fisco, entonces debieran aportar quienes más tienen. El impuesto a las grandes fortunas en momentos de crisis fue indudablemente una herramienta que ha dado buenos resultados.
Hay que enfrentar a Milei, queremos enfrentar a Milei, aseguran los allegados a Kirchner. Respecto a la interna dentro del espacio, sobre todo con el espacio del gobernador de la Provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, aclaran que están abiertos al diálogo, como lo hicieron siempre.
Reniegan de sostener una pelea que solo implique pensar en los nombres, pero sí remarcan que van a discutir todo lo que haya que discutir, y eso también implica qué se hace y si se reestructura la deuda externa.
Desde esta parte de la fuerza política sostienen un buen diálogo y debate con dirigentes como Grabois, Pichetto, Massa y Uñac.
Todos tienen que caminar, hoy se gana caminando los territorios y no hablándole a los mercados, argumentan. Y si bien apuestan a una síntesis, no descartan la posibilidad de las PASO. Todos tienen que caminar, todos pueden competir, recalcan.
Sin embargo, y también lo dejan claro, no hay que olvidarse ni naturalizar que la única que no puede competir en este 2027 es Cristina Fernández de Kirchner, la que más votos acumula de la fuerza de la política y quien este 10 de junio cumplirá un año de estar proscripta y de ser una presa política.
Cristina está proscripta por enfrentarse al poder. Y volviendo a la subjetividad del tiempo, sin dudas, la relatividad del tiempo de Cristina vuelve a estar alineada con la del pueblo y el encierro y la prohibición de visitas debieran hacer de cada día, una jornada eterna. Sin embargo, allegados a la ex Presidenta, aseguran que esto no la doblega y que Cristina está fuerte y entera.
Y es que San José 1111 se trasformó en un emblema de la resistencia peronista actual.
Desde el kirchnerismo también hablan de Néstor, y manifiestan que tuvo equilibrio fiscal pero que no fue a costa del bienestar de la gente. Si se pide volver a Néstor volvamos a un Néstor completo, afirman. También son tajantes: a Cristina le pasa todo lo que le pasa porque es mujer. Si hubiese sido Néstor, en primera instancia seguramente no se hubiesen animado a meterlo a preso, pero si hubiese pasado, muchos de los que hoy le sacan el cuerpo a Cristina, lo estarían apoyando.
El camino hacia el 2027 sigue el curso indefectible del tiempo para todos, aun con la relativización temporal de cada quien.
Pero entre tanta incertidumbre, asoman algunas certezas: No se puede hablar de equilibrio fiscal ni déficit cero si eso implica destrucción del empleo y los salarios, endeudamiento y hambre; ante la profunda crisis económica de nuestro país, no se puede dar prioridad al pago de la deuda sin contemplar qué consecuencias tiene para el bienestar del pueblo, pues “los muertos no pagan”. No hay chance de defender una democracia que no esté cooptada por un partido judicial si la principal referenta de la oposición está proscripta y presa injustamente, y si, ante esta situación, lo que prima es el miedo y el aleccionamiento.
Los tiempos actuales demandan valentía. Cabeza, corazón y coraje, diría Cristina.
Desde el entorno de Máximo sostienen que volver a Néstor es también tener la valentía de pensar en ganar con un proyecto para el pueblo, aunque las batallas sean difíciles, e incluso aunque las chances de ganar sean mínimas.
La flecha está en el aire.