«La dictadura dejó un país que no sabe conversar»
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- 25 de agosto de 2026
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Roberto Caballero y Cynthia García abordaron en El Pase la dificultad de la sociedad para debatir y confrontar ideas sin recurrir al insulto, analizaron los límites del progresismo y cuestionaron la moderación de los gobiernos populares frente a los poderes concentrados.
Durante el programa, Caballero y García plantearon que una de las consecuencias más profundas de la última dictadura fue la pérdida de la capacidad de la sociedad argentina para debatir. En ese sentido, señalaron que el insulto y la estigmatización terminan anulando la discusión pública y recordaron la experiencia del programa 6,7,8, al que García definió como una intervención que rompió el consenso mediático dominante y cuestionó el poder corporativo de los grandes medios.
La conversación también giró en torno al llamado progresismo y su relación con la moderación política. A partir de las declaraciones del expresidente chileno Gabriel Boric, quien reivindicó la necesidad de una autocrítica de las izquierdas sin renunciar a sus principios, los periodistas analizaron los límites de los gobiernos que llegan al poder con objetivos transformadores pero no avanzan sobre cambios estructurales. En ese marco, mencionaron las experiencias de Boric, Alberto Fernández y Gustavo Petro y advirtieron que el fracaso de los gobiernos de representación popular puede generar las condiciones para el regreso de derechas más radicalizadas.
Caballero y García también discutieron la relación entre progresismo, poder y soberanía, y reivindicaron procesos latinoamericanos como los encabezados por Hugo Chávez y Evo Morales, además del rechazo al ALCA, como momentos en los que los gobiernos populares utilizaron su poder para enfrentar intereses concentrados. La charla incluyó además referencias al empresario José Luis Manzano y al vínculo entre política, negocios y la denominada «casta», así como una crítica a los sectores que, bajo la bandera del progresismo, terminan priorizando la moderación y evitando confrontar con estructuras de poder.
Finalmente, ambos coincidieron en reivindicar el debate como una herramienta central de la democracia. «La única mala idea es no discutir ideas», recordó Caballero, al evocar una experiencia editorial destinada a promover el intercambio entre posiciones diferentes. La conversación concluyó con una pregunta abierta sobre la relación entre progresismo y populismo, mientras García admitió no tener una respuesta inmediata: «Qué buena pregunta».