Esta Reforma Laboral necesita una CGT entreguista
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- 24 de febrero de 2026
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En su habitual editorial, Roberto Caballero aseguró que la estrategia judicial anunciada por la central obrera frente a la iniciativa de reforma laboral revela una conducción sin vocación de conflicto y funcional al avance del Gobierno.
El periodista Roberto Caballero cuestionó con dureza a la Confederación General del Trabajo (CGT) por descartar un nuevo paro general contra el proyecto de reforma laboral que impulsa el presidente Javier Milei y que podría ser sancionado en los próximos días.
En su editorial, Caballero señaló que la central obrera optó por una “ofensiva judicial” como única estrategia para frenar algunos artículos de la iniciativa, mediante amparos que busquen declarar la inconstitucionalidad de determinados capítulos.
“Esa es toda la estrategia de la CGT para lo que viene”, afirmó, tras advertir que la reforma “no es la primera en la historia argentina”, pero sí una de las más graves por estar basada en el principio de que “los desiguales son iguales ante la ley”, lo que calificó como “un acto de corrupción moral”.
Según el conductor, los paros aislados realizados hasta ahora no resultaron eficaces y la falta de un plan de lucha escalonado dejó al movimiento obrero sin capacidad de incidencia real. “Si hubieran sido eficaces, no estaríamos discutiendo un cuarto o quinto paro que no se va a hacer”, sostuvo.
Caballero también cuestionó la conducción tripartita de la CGT y la ausencia de una voz unificada. “Es una tragedia que tenga tres secretarios generales y no uno para lo que está pasando”, afirmó, y contrastó la situación actual con etapas anteriores del sindicalismo, cuando —dijo— la central desplegaba planes de acción progresivos que incluían asambleas, medidas escalonadas y paros generales con movilización.
El periodista vinculó la reforma con exigencias del Fondo Monetario Internacional (FMI) y consideró que el organismo es “autor ideológico” de la baja salarial en el país. En ese marco, advirtió que la iniciativa consolida la informalidad y avanza sobre el sistema indemnizatorio, al permitir mecanismos que trasladan al trabajador el costo del despido.
Asimismo, puso en duda la viabilidad de la estrategia judicial en un contexto en el que —según planteó— el propio Gobierno avanza sobre el fuero laboral. “¿A quién le van a ir a pedir amparo?”, se preguntó.
Caballero sostuvo que la dirigencia sindical perdió centralidad política y capacidad de representación, y cuestionó la falta de un diagnóstico estructural sobre las causas que habilitan el avance de reformas de este tipo. “Una cosa es denunciar las consecuencias; otra es explicar de qué son consecuencia”, indicó.
Finalmente, planteó interrogantes sobre el rol actual de la central obrera: “¿Qué quiere esta CGT de los trabajadores y trabajadoras? Eso lo sé menos. Todo parece indicar que cuanto menos combativo, mejor”.