El día que echamos al FMI

El día que echamos al FMI

Tras cumplirse un nuevo aniversario del día en que la Argentina decidió echar al Fondo Monetario Internacional, cerrar sus oficinas en el país y recuperar márgenes de soberanía económica. Roberto Caballero recordó que el FMI había tenido presencia directa en el Ministerio de Economía, condicionando decisiones centrales, y que fue una decisión política de Lula y Néstor Kirchner cancelar la deuda con un pago histórico para liberarse de esa tutela. “Se cerró un capítulo muy oscuro de nuestra historia”, señaló, al ubicar el origen de ese vínculo en la etapa posterior a la Revolución Fusiladora.

En ese sentido, Caballero advirtió que el Fondo Monetario Internacional nunca fue un organismo neutral, sino un actor que impuso políticas de ajuste, privatización y desnacionalización. Remarcó que su poder real residió en el respaldo de Estados Unidos y en la lógica del capitalismo financiero, donde lo único que importó fue garantizar el cobro de la deuda. “El Fondo es un salvavidas de plomo”, afirmó, al describir cómo sus recetas restringieron derechos y profundizaron la dependencia colonial de los países endeudados.

Más adelante, el conductor analizó el retorno del FMI durante el gobierno de Mauricio Macri y su continuidad bajo distintas formas, incluso durante la gestión de Alberto Fernández, atravesada por la pandemia y la renegociación de la deuda. Señaló que desde entonces la Argentina quedó atada a políticas restrictivas que hoy el gobierno de Javier Milei aplicó con entusiasmo. “Esta reforma laboral tiene sello del Fondo Monetario Internacional”, sostuvo, al explicar que el ajuste económico y la pérdida de derechos formaron parte de la misma lógica.

Finalmente, Caballero planteó que los años de mayor bienestar coincidieron con la ausencia del Fondo y con una clase dirigente que priorizó al pueblo por sobre los intereses financieros. Recordó que tras el pago de la deuda crecieron los salarios, se recuperaron empresas estratégicas, se expandió la educación pública y se fortaleció la industria nacional. “Nos fue mejor cuando el Fondo estuvo lejos”, concluyó, al advertir que no puede haber un proyecto de emancipación mientras el FMI siga decidiendo el destino de la Argentina desde Washington.

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