«Las deudas son nuestras, los minerales son ajenos»

«Las deudas son nuestras, los minerales son ajenos»

En Caballero de Día, Valeria Di Crocce presentó su columna titulada “Las deudas son nuestras, los minerales son ajenos”, con un recorrido político y geopolítico sobre el acuerdo que el gobierno de Milei firmó con Estados Unidos por los llamados “minerales críticos”. La periodista partió del encuentro del 4 de febrero en Washington, convocado por el secretario de Estado norteamericano Marco Rubio, donde la Argentina —a través del canciller Pablo Quirno— selló no uno sino dos acuerdos estratégicos. “No es una foto aislada: es una agenda de entrega”, advirtió Di Crocce al contextualizar la gira previa del canciller con reuniones con petroleras, mineras y corporaciones vinculadas al extractivismo.

Más adelante, Di Crocce detalló que el acuerdo no beneficia al país sino a Estados Unidos. Citó el propio documento del Departamento de Estado: “Los minerales críticos y las tierras raras son esenciales para nuestra economía, nuestras tecnologías más avanzadas y nuestra seguridad nacional”. Y agregó: “Nosotros no producimos chips ni inteligencia artificial: tenemos materias primas. Lo que se firmó es garantizarles a ellos el suministro y dejar a China fuera de la ecuación”. En el mismo tono, remarcó que se trata de un esquema desigual: “Estados Unidos puede comprarle a quien quiera, pero nosotros solo podemos venderles a ellos”.

En el mismo bloque, la columnista vinculó el acuerdo minero con el tratado comercial que amplía la exportación de carne. “Mientras celebran los exportadores, en los barrios la carne subió entre 30 y 40 por ciento”, señaló. Y subrayó: “Bloomberg lo dijo sin vueltas: esto ayuda a bajar el precio de la carne molida en Estados Unidos, no en la Argentina”. Para Di Crocce, el combo es claro: minerales para la industria y la defensa norteamericana, carne para su mercado interno, y acá más dependencia, más reprimarización y menos valor agregado.

Por último, la periodista cerró con una lectura política de fondo: “Esto confirma lo que Cristina Fernández de Kirchner advirtió: el RIGI es el estatuto legal del coloniaje del siglo XXI”. Y concluyó con una definición que atravesó toda la columna: “Patria sí, colonia no. Trabajo sí, esclavitud no. Si quieren que seamos una colonia, necesitan trabajadores esclavos. Esa es la discusión que está en juego hoy”. Con un tono claro y crítico, Di Crocce dejó planteado que el acuerdo con Estados Unidos no es integración al mundo, sino subordinación.

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