«La solidaridad de la CGT de antes ya no existe»
- Caballero de Día
- 9 de febrero de 2026
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El secretario gremial de esa central sindical, Osvaldo Lobato, dialogó con Caballero de día acerca de la interna del movimiento obrero frente a la reforma laboral impulsada por el Gobierno y advirtió que “es muy difícil negociar cuando lo que se busca es terminar con los derechos y con la representatividad sindical”.
El secretario gremial de la Confederación General del trabajo (CGT), Osvaldo Lobato, cuestionó la estrategia dialoguista de un sector de la central obrera y aseguró que el movimiento sindical atraviesa una crisis de representación que se arrastra desde hace años, en medio del avance de la reforma laboral promovida por el oficialismo.
“Las instancias de negociación nunca estuvieron realmente sobre la mesa, porque no era negociación, era imposición”, sostuvo el dirigente en declaraciones radiales, al justificar la decisión de su organización de convocar a movilizaciones y a un paro con concentración frente al Congreso.
Lobato señaló que la conducción sindical optó en un primer momento por agotar el diálogo, aunque –según dijo– el resultado fue el previsible. “La mayoría decidió intentar conversar. Nosotros creíamos que no iba a haber respuestas. El tiempo nos dio la razón”, planteó.
El dirigente confirmó que tras movilizaciones en Córdoba y Rosario, la medida de fuerza se concretará con un cese de actividades desde las 10 y una marcha a la Plaza del Congreso, con la participación de delegaciones de todo el país.
Consultado sobre la falta de una convocatoria formal a un paro general por parte de la CGT, evitó confrontar abiertamente con la conducción, aunque dejó entrever diferencias. “En una organización democrática prevalece la mayoría, pero no todos los sectores viven la misma realidad. No es igual un gremio de servicios sin despidos que uno industrial donde cierran fábricas todas las semanas”, afirmó.
En ese sentido, describió un panorama crítico para la industria metalúrgica y textil, y sostuvo que incluso cámaras empresarias han manifestado reparos a la reforma. “No es una modernización de las relaciones laborales, es un retroceso. Y forma parte de un proyecto económico más amplio”, advirtió.
Lobato también cuestionó a gobernadores que respaldan la iniciativa oficial pese al impacto en sus distritos. “Van a tener más desocupación y más problemas sociales en sus provincias. No están viendo que los despedidos son sus propios ciudadanos”, afirmó.
El dirigente reconoció, además, que el movimiento obrero perdió representatividad con el paso del tiempo y que no logró recomponer plenamente el vínculo con los trabajadores. “Ese deterioro no empezó ahora. Es una deuda pendiente”, admitió.
Sobre la interna sindical, fue más tajante: “A veces pienso que es el sálvese quien pueda. La solidaridad de la CGT de antes, la que yo conocí, ya no existe. Es una reflexión personal, pero cuesta entender por qué hay tanta diferencia cuando lo que está en juego son los derechos de los trabajadores”.
Finalmente, subrayó que la movilización debe tener como protagonistas a las bases. “Los dirigentes no somos los más perjudicados. Los que van a sufrir las consecuencias son los trabajadores. Por eso hay que estar en la calle”, concluyó.