«Cristina Libre es pelear por más democracia, sin proscripción»
- La tarde con Carlos Polimeni
- 1 de abril de 2026
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En una charla con Pablo Hacker y el equipo de La Tarde con Carlos Polimeni (lunes a viernes de 14 a 16hs), el secretario General de SECASFPI, Carlos Ortega, analizó el reciente fallo judicial que frenó 82 artículos de la reforma laboral. Si bien celebró la medida cautelar, el dirigente advirtió que no es momento de pasividad. «Es un excelente fallo, pero si no viene acompañado de un plan de lucha y compañeros en la calle defendiendo un modelo distinto al de Milei, va a tener patas cortas porque siempre llega la Corte Suprema», sentenció Ortega.
El titular del gremio de los trabajadores de la ANSES hizo especial hincapié en la perversidad del Fondo de Asistencia Laboral (FAL), uno de los puntos suspendidos. «Es la tormenta perfecta: nos obligan a autofinanciar nuestros propios despidos mientras desfinancian el Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS), lo que garantiza que no habrá mejores jubilaciones», denunció. Ortega comparó el proceso actual con la década de los 90, describiendo un intento de llevar al organismo a un «estado residual» para destruir el círculo virtuoso de inclusión generado durante los gobiernos de Néstor y Cristina Kirchner.
En el plano político, Ortega fue contundente respecto a la reorganización del campo nacional y popular. «Pelear por Cristina Libre es pelear por mayor democracia y fundamentalmente por la no proscripción; ella representa a millones de ciudadanos», afirmó, marcando una distancia clara de sectores que plantean alianzas con figuras del oficialismo. Asimismo, criticó con dureza la gestión de Sandra Pettovello y los intentos de despidos masivos en el Estado: «Estamos resistiendo esta expresión macabra de quienes quieren hacer retroceder los derechos sociales».
Finalmente, el referente sindical cuestionó los recientes datos de pobreza difundidos por el INDEC, calificándolos de «sesgados y perversos». «Uno lo ve cotidianamente en el mercado: la gente que no tiene un laburo fijo ya no va ni de casualidad; estamos viviendo una etapa de simetría cada vez más cruel», concluyó. Para Ortega, el desafío del movimiento obrero es generar un «estado de movilización» que no solo piense en lo electoral, sino en un nuevo rol del Estado que proteja a todos los sectores vulnerables dañados por el modelo actual.