En su habitual editorial Roberto Caballero advirtió sobre los alcances de la nueva doctrina de seguridad adoptada por el Gobierno de Javier Milei y cuestionó la utilización de criterios de “radicalización” para investigar anticipadamente a ciudadanos, especialmente jóvenes, a partir de su actividad en redes sociales y comunidades digitales.
“¿Ustedes dejarían en manos de Javier Milei o de la ministra de Seguridad Nacional, Alejandra Monteoliva, la decisión de quién es terrorista o no en la sociedad argentina?”, planteó el periodista, al alertar sobre los riesgos que implica ampliar la definición de terrorismo y extremismo.
Caballero señaló que una guía elaborada por organismos vinculados a la investigación del terrorismo incorpora como elementos de análisis la participación en comunidades gamer, el uso de memes, humor irónico, referencias a videojuegos, lenguaje codificado y plataformas como Discord y Telegram, además de cambios de conducta, aislamiento social, consumo de propaganda y participación en grupos cerrados. “La portación de edad los convierte en un universo pasible de ser examinado, investigado y potencialmente considerado terrorista”, sostuvo, y vinculó estos criterios con prácticas de persecución ideológica utilizadas durante la última dictadura militar.
El periodista cuestionó además que la Argentina adopte una doctrina de seguridad alineada con Estados Unidos y recordó la histórica incapacidad del Estado para esclarecer atentados terroristas, al mencionar entre otros casos el bombardeo de Plaza de Mayo de 1955 y el atentado contra la AMIA. En ese marco, afirmó que la nueva normativa puede convertirse en una herramienta de persecución contra quienes cuestionen las políticas oficiales. “Esto es una declaración de guerra a la democracia”, sostuvo, y advirtió que “el poder no se investiga a sí mismo”, al considerar que la extrema derecha que debería ser objeto de investigación forma parte del actual esquema de poder.
Finalmente, Caballero llamó a defender activamente las libertades democráticas y sostuvo que la sociedad argentina debe recuperar la experiencia de las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo, que enfrentaron la represión sin abandonar la lucha. “No hay que tener miedo”, afirmó, antes de cerrar con una reflexión de Néstor Kirchner sobre la necesidad de recuperar la autoestima colectiva y construir alternativas frente al discurso del fracaso. “Si Néstor Kirchner fue presidente, si Cristina fue presidenta, entonces tenemos esperanza”, concluyó.
