El secretario general de la Federación de Trabajadores de Correo, Alberto Cejas, habló con Caballero de Día sobre el conflicto salarial en el sector, el impacto de los retiros voluntarios y la situación general del movimiento obrero.
El titular de la Federación de Trabajadores de Correo, Alberto Cejas, advirtió sobre el deterioro de las condiciones laborales en el Correo Argentino y confirmó el inicio de un plan de lucha con “estado de alerta y asamblea permanente” desde el 6 de abril, tras dos años sin recomposición salarial.
“Venimos reclamando mejoras salariales y laborales en una empresa que primero se excusaba en el déficit. Después de un retiro voluntario masivo, con más de 6.500 trabajadores menos, dicen que ahora hay superávit. Pero es lógico: redujeron personal y congelaron sueldos”, señaló.
Según detalló, el ajuste tuvo un impacto directo en la operatividad del servicio. “Hay ciudades donde había seis carteros y hoy no quedó ninguno. La empresa quedó prácticamente no operativa en muchos lugares”, sostuvo. En ese marco, denunció además la tercerización de tareas: “En vez de reincorporar personal, contratan transporte externo para hacer la distribución, con un costo mayor”.
Cejas también cuestionó la política salarial de la empresa. Indicó que un distribuidor con diez años de antigüedad percibe alrededor de 700.000 pesos mensuales, mientras que cargos jerárquicos superan ampliamente esa cifra. “El superávit que anuncian sale del esfuerzo de los trabajadores, que hoy hacen el doble o triple de tareas”, afirmó.
El dirigente alertó sobre la situación social de los empleados del sector. “Hay compañeros que no llegan a cubrir lo básico. Muchos buscan changas adicionales, pero ni así alcanza. La gente ya no da más”, remarcó.
En relación al contexto general, Cejas consideró “oportuna” la convocatoria a medidas de fuerza impulsadas por la CGT y advirtió sobre un creciente malestar social. “Se pidió esfuerzo, pero el esfuerzo siempre cae del mismo lado. Hoy el trabajador está al límite, incluso dispuesto a perder el empleo porque el salario no alcanza para vivir”, expresó.
Asimismo, denunció prácticas intimidatorias dentro de la empresa. “Están llegando telegramas cuestionando asambleas, en un intento de avanzar de hecho con una reforma laboral que ni siquiera está vigente”, señaló.
Finalmente, el sindicalista cuestionó la orientación del Gobierno nacional. “Para Milei somos un gasto, pero para nosotros esto es nuestra dignidad. No se puede sostener un modelo que deteriora las condiciones de vida de los trabajadores y desmantela lo estatal”, concluyó.
