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Pampa Energía cierra la única planta de caucho sintético del país

El secretario general del Sindicato de Petroquímicos Unidos, Mauricio Brizuela, dialogó en Caballero de Día por la Radio de las Madres tras confirmarse el cierre definitivo de la planta de caucho sintético que el holding Pampa Energía posee en el complejo petroquímico de Puerto General San Martín, provincia de Santa Fe. En conversación con Roberto Caballero y Marcos Citadini, el dirigente gremial alertó que se trata de la única fábrica de esta materia prima en toda la Argentina, con casi 60 años de trayectoria y un alto nivel de inversión reciente en su infraestructura. Brizuela denunció que la abrupta clausura responde a un mercado interno profundamente deprimido por el parate productivo que atraviesan firmas emblemáticas de neumáticos como Fate o Cabot y la propia industria automotriz, arrastradas por la apertura irrestricta de importaciones e incrementos de costos implementados por el gobierno de Javier Milei.

La medida afecta directamente a 200 familias —compuestas por 130 trabajadores convencionados y 70 no convencionados—, además de un número similar de empleos indirectos vinculados a la logística y a los servicios del cordón industrial santafesino. El representante sindical explicó que la firma está intentando desvincular al personal mediante ofertas de retiros voluntarios con indemnizaciones superiores a la ley y algunos meses de cobertura médica, presionando a los operarios bajo la amenaza de despidos directos. Frente a este escenario, la organización gremial exige en la sede del Ministerio de Trabajo provincial la reubicación del personal dentro de las otras cuatro plantas integradas del complejo o en nuevos proyectos energéticos, advirtiendo que de no frenarse las desvinculaciones unilaterales se articularán de inmediato fuertes medidas de fuerza en la región.

El referente petroquímico brindó cifras contundentes sobre el proceso de desindustrialización al detallar que la planta tenía una capacidad anual de 55.000 toneladas de caucho sintético —destinando cerca de 30.000 al mercado local y exportando el resto—, pero que durante los últimos seis meses la producción argentina cayó a apenas 250 toneladas, representing tan solo un 10% de su rendimiento histórico. Brizuela trazó un oscuro paralelismo con el desmantelamiento fabril sufrido durante la década de 1990 y enfatizó la gravedad técnica del cierre: a diferencia de otros rubros donde las maquinarias pueden pausarse a la espera de una recuperación económica, una instalación petroquímica de este tipo debe ser desmantelada por estrictos protocolos de seguridad y contaminación ambiental, lo que vuelve prácticamente imposible su reactivación futura aun si cambian las políticas gubernamentales.

Al cierre del intercambio, Roberto Caballero expresó su solidaridad con las familias afectadas y profundizó sobre las asimetrías de un modelo económico que privilegia a sectores extractivos como la minería, los cereales o Vaca Muerta mientras destruye el entramado manufacturero. El conductor remarcó la contradicción de que Pampa Energía tome la decisión de recortar por el eslabón más débil tras resultar beneficiada por el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), un esquema que les otorga importantes exenciones impositivas y estabilidad fiscal por tres décadas. La emisión concluyó denunciando la gravedad de que los argentinos continúen subsidiando los negocios del grupo empresario mientras el congelamiento del consumo interno y la importación indiscriminada provocan la destrucción irreversible de una industria estratégica para la soberanía productiva del país.

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