El Secretario General Adjunto de la UOM Capital, Roberto Bonetti, dialogó con Caballero de día acerca de la estrategia del movimiento obrero frente al ajuste, las tensiones internas en la CGT, la pérdida de peso de los gremios industriales y la necesidad de recuperar la calle como herramienta central de disputa.
Al inicio de la entrevista, la principal figura de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) Capital, Roberto Bonetti, sostuvo que la falta de una respuesta unificada del movimiento obrero frente a las políticas del Gobierno se explica por debates internos aún no saldados y remarcó que “esto se gana en la calle”, en línea con la tradición histórica del sindicalismo argentino.
Bonetti señaló que dentro de la CGT conviven miradas distintas sobre la estrategia a seguir. “Hay compañeros que pensamos que esto se gana en la calle y otros que no. Es un debate interno que respeto, pero que no puede extenderse demasiado porque el tiempo juega en contra de los trabajadores”, afirmó.
El dirigente valoró el inicio de la nueva conducción cegetista, que debutó con una movilización en Plaza de Mayo, y destacó el contenido de los discursos. “Marcaron la cancha y hubo un cambio respecto a la etapa anterior. No es menor que después de once años se haya vuelto a escuchar la marcha peronista en un acto de la CGT”, subrayó.
Bonetti apeló a la historia del movimiento obrero para justificar su posición y recordó la figura de Saúl Ubaldini y el plan de lucha contra la dictadura. “Se peleó contra una dictadura genocida, no contra el miedo a un carpetazo. Esa lucha culminó el 30 de marzo de 1982, cuando se empezó a quebrar el régimen”, señaló, y trazó un paralelismo con la resistencia a la Ley Mucci durante el gobierno de Raúl Alfonsín. “No nos sentamos a discutir nada que fuera a la baja, y la ley se cayó”, recordó.
En ese marco, fue categórico: “No podemos sentarnos a discutir nada si nos están imponiendo cosas. Para discutir hay que hacerlo para ganar algo, no para perder. Lo que se pierde se resiste”. Según explicó, la negociación sólo es posible cuando existe un equilibrio de fuerzas construido previamente mediante la movilización.
El dirigente también analizó el rol actual de la CGT y la pérdida de peso de los gremios industriales, producto —dijo— de décadas de desindustrialización iniciadas con la dictadura y profundizadas en los años noventa. Detalló que la UOM pasó de tener 600.000 afiliados a apenas 250.000, lo que debilitó su influencia dentro de la central obrera. “Los gremios industriales estábamos acostumbrados a pelear todos los días en la fábrica. Hoy la conducción está en manos de gremios de servicios o estatales, con otra dinámica”, explicó.
Bonetti cuestionó además la apertura económica y la orientación primarizadora del modelo actual, advirtiendo que el ingreso irrestricto de importaciones golpea de lleno a la industria nacional y al empleo. En ese sentido, afirmó que el esquema vigente “es un emulo de los años noventa, pero potenciado”, y alertó que con los actuales niveles de pobreza e indigencia “este modelo no puede durar mucho”.
Por último, reivindicó las políticas industriales de los gobiernos de Néstor y Cristina Kirchner, a los que atribuyó la recuperación del empleo metalúrgico y la reactivación productiva. “A Perón le debemos el ser, pero a Néstor Kirchner los metalúrgicos le debemos la existencia”, afirmó, y cerró con una advertencia: “Sin industria, sin trabajo y sin organización colectiva, no hay futuro para los trabajadores ni para el país”.
