En su habitual columna de historia por Caballero de Día (AM 530 – La Radio de las Madres), el historiador Sergio Wischñevsky trazó un recorrido por los episodios menos divulgados y las paradojas políticas de la vida de Juan Bautista Alberdi, desde su juventud polifacética en Tucumán y Buenos Aires hasta sus posturas críticas sobre la economía y la geopolítica de la Argentina del siglo XIX.
Wischñevsky destacó que, en sus comienzos, Alberdi dividía su tiempo entre la lectura, el estudio del derecho y una profunda vocación musical que lo llevó a componer piezas para piano y a publicar en 1832 el ensayo El espíritu de la música. En esa misma etapa formativa, en 1837, fundó y dirigió La Moda, la primera revista de su tipo en la historia argentina. Bajo el pseudónimo de Figarillo, concibió a la indumentaria y los modales finos («la paquetería») no solo como distinción social, sino como un discurso ideológico para oponer el ideal civilizatorio europeo a la realidad del territorio local.
El análisis de la trayectoria de Alberdi abordó también su complejo exilio y su producción periodística y teatral. Desde Montevideo —donde redactó la revista de combate Muera Rosas— escribió en 1841 El gigante Amapolas, una obra satírica que cuestionaba tanto a Juan Manuel de Rosas como a la propia dirigencia opositora, a la que criticaba por su parálisis interna y por sobredimensionar la fortaleza del régimen encarnado en el «gigante». Años más tarde, ya radicado en Chile, publicó escritos proféticos sobre el expansionismo comercial de los Estados Unidos y redactó sus célebres Bases, texto fundacional para la redacción de la Constitución Nacional de 1853 por encargo de Justo José de Urquiza.
Asimismo, la columna puso de relieve las agudas controversias que Alberdi mantuvo con Domingo Faustino Sarmiento respecto a los modelos de desarrollo social y democratización, así como su tenaz oposición a la Guerra de la Triple Alianza frente a Paraguay, postura que le valió la postergación política durante la presidencia de Bartolomé Mitre.
En materia financiera, Wischñevsky rescató los escritos donde Alberdi advertía de manera temprana sobre el peligro de las deudas contraídas bajo el pretexto de obras públicas, señalando que muchas veces «las obras públicas son la excusa para el negocio del préstamo en sí mismo» y planteando que el espíritu de la Constitución debía apuntar a una distribución equitativa de la riqueza. El recorrido concluyó recordando la singularidad de su legado material: tras residir décadas en Europa y fallecer en París en 1884, Alberdi cuenta con tres monumentos funerarios históricos (París, Recoleta y Casa de Gobierno de Tucumán), reposando actualmente sus restos en su provincia natal.
