El biólogo molecular y director del Instituto de Biodiversidad y Biología Experimental y Aplicada de la UBA, Mario Lozano, sostuvo en Caballero de día que el episodio protagonizado por una diputada antivacunas expone el deterioro institucional y el avance de discursos sin evidencia científica que ponen en riesgo la salud pública.
Lozano calificó como “tremendo” el episodio ocurrido en el Congreso, al advertir que no se trató de un hecho aislado sino de una señal del “desgaste del tejido institucional” del país. “No pasó en un bar ni en una casa: pasó en un ámbito central de la República Argentina”, sostuvo, y apuntó contra quienes “juegan con la idea de dos campanas” cuando, dijo, no existe equivalencia entre posicionamientos basados en evidencia y afirmaciones sin sustento.
El especialista remarcó que no puede considerarse un debate legítimo cuando “de un lado hay gente formada, con trayectoria, y del otro alguien que dice cualquier cosa”. Y advirtió que sectores económicos suelen aprovechar la ignorancia para promover desinformación, incluso recurriendo a personas vinculadas al sistema científico. Recordó, en ese sentido, el origen del movimiento antivacunas: “Wakefield publicó datos falsos sobre la triple viral y el autismo. Era mentira, igual que ahora”.
Lozano también señaló que el fenómeno excede Argentina: “En Estados Unidos, Trump y muchos de sus seguidores promueven la no vacunación. El propio ministro de Salud de su gobierno impulsó campañas antivacunas. Estamos en un mundo complicado”.
Consultado por los brotes actuales, explicó que la baja cobertura de la triple viral llevó a que la última dosis tenga hoy “solo 46% de aplicación, cuando históricamente era del 80 o 90%”. Esto genera un riesgo grave: “La mitad de los chicos que entran a la escuela están desprotegidos contra el sarampión”.
En ese marco, consideró razonable que Chile haya declarado alerta epidemiológica por casos provenientes de Argentina y detalló la caída de las coberturas en otras vacunas obligatorias, como la de la tos convulsa, que ya provocó muertes infantiles. “Las vacunas protegen a los vacunados y a quienes no pueden vacunarse. Cuando baja la cobertura, esas personas quedan expuestas”, dijo.
Mario aseguró que la solución requiere una política activa del Estado. Cuestionó que las escuelas hayan dejado de exigir el carné de vacunación y recordó que la AUH incluía controles estrictos de salud y educación. “Era una de las mejores políticas públicas del país; garantizaba un piso mínimo desde el cual cada familia podía progresar”.
El científico subrayó que enfermedades como la tos convulsa vuelven a circular cuando disminuye la inmunización en adultos. “No podemos dejar desprotegidos a los niños. El objetivo debería ser vacunar a los adultos para cortar la circulación”.
Respecto del comunicado difundido por el Ministerio de Salud tras el escándalo, afirmó que resultaba necesario ratificar la importancia del calendario obligatorio. Pero cuestionó el posicionamiento del PRO: “Es cinismo que saquen un comunicado mientras mantienen en sus filas a referentes antivacunas. No es la primera diputada que hace algo así. Actúan como si no tuvieran responsabilidad”.
“Estas personas le hacen daño a la población —concluyó—. Y cuando hablamos de daños en salud pública, hablamos de vidas. La desinformación mata.”
