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«La palabra presidencial es una palabra insultante»

El escritor, ensayista y docente Martín Kohan pasó por el estudio de La García para presentar su más reciente novela, La separación. Durante la charla, el autor analizó cómo la trama aborda las complejidades del amor y el desamor no como instancias contrapuestas, sino como fases de un mismo ciclo atravesado por lo enigmático y lo imprevisto. Frente al clima de época, Kohan planteó que la principal amenaza para los vínculos afectivos hoy no es el odio, sino una propensión a la indolencia y una constante pretensión de controlar, codificar y pautar previamente las emociones para no dejar que nada nos afecte.

A partir de su experiencia en las aulas y en diferentes encuentros literarios del país, el intelectual reflexionó sobre el rol de la cultura y la enseñanza como espacios comunitarios de resistencia frente al agobio y la agresión social. Al respecto, cuestionó con dureza las políticas oficiales orientadas a supervisar y cercenar el pensamiento crítico en la educación superior, señalando que la habilitación de mecanismos de denuncia estatal contra docentes busca instalar un ideal donde las clases transcurran sin reflexión. No obstante, remarcó que los estudiantes no son sujetos pasivos y logran contrarrestar esa lógica a través del debate activo y la circulación de ideas.

En relación con el contexto político actual, Kohan advirtió sobre la profunda degradación del lenguaje público impulsada desde la máxima magistratura, destacando que «la palabra presidencial es una palabra insultante». Ante este escenario de desprecio y maltrato sistemático, reivindicó el valor de la literatura, las clases y las ferias del libro ya no desde una postura escapista, sino como verdaderos refugios que permiten recuperar ámbitos donde el desacuerdo no implique agravio y donde la violencia verbal no llegue a ocuparlo todo.

Finalmente, el escritor indagó en la noción de la nostalgia y la melancolía a partir de la mirada de Walter Benjamin, proponiendo una forma de añoranza capaz de despedir lo que se va e insinuar lo nuevo sin caer en el mero conservadurismo. Desde esa perspectiva, relacionó los tiempos de la narración con la vivencia de los viajes y la tecnología, concluyendo que la creación artística y la práctica docente continúan siendo herramientas esenciales para sostener el pensamiento, la sensibilidad y el sentido de comunidad frente a la indiferencia colectiva.

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