En un conversatorio imperdible con Daniel Tognetti y Diego Sztulwark en Siempre es Hoy, el escritor Juan José Becerra presentó su análisis sobre la relación de Javier Milei con la lectura y las palabras. Becerra, autor de un reciente estudio analítico sobre el presidente, sostuvo que Milei posee un «vínculo insano» con las ideas, tratándolas no como posibilidades de pensamiento, sino como dogmas absolutos. «Una idea debería desplegarse, complejizarse, ramificarse. Él, en cambio, tiene una relación mística que lo convierte en un ‘lector bobarista’: alguien que da fe absoluta de lo que lee y se identifica de forma total con el objeto, sin ninguna distancia intelectual», explicó el escritor.
Para Becerra, la operación de lectura de Milei es similar a la de las religiones o el misticismo, donde no hay pérdida de sentido ni adaptación posible a la realidad. «Él cree que sus ideas son las únicas que hay en el mundo y que se pueden aplicar en su totalidad, cuando es evidente que desde el punto de vista de la realidad material son inaplicables», señaló. Según el autor, el presidente encarna las ideas en el peor sentido posible, convirtiéndolas en epifenómenos de lo que define como su verdadera ideología: la «conducta infantil» o puerilidad. Esta voluntad de llevar la letra escrita a la realidad física sin mediaciones es, para Becerra, un rasgo «monstruoso» que escapa a la lógica de la política tradicional.
Finalmente, el escritor analizó el narcisismo místico que rodea al mandatario, diferenciándolo de la religión convencional por su carácter profundamente personal y cerrado. «El misticismo es un encuentro personal con el más allá, y este es un más allá que él mismo inventó, con su propia constelación de dioses donde entran desde Netanyahu y Trump hasta Conan y su hermana», reflexionó. Becerra concluyó que esa pasión total que Milei vuelca en cada etapa de su vida —desde su pasado keynesiano hasta su presente libertario— demuestra una emocionalidad «superlativa» donde el sujeto se funde con el texto, eliminando cualquier rastro de pragmatismo o adaptación al contexto social.
