En su columna de historia en Caballero de día, Sergio Wischñevsky habló acerca de la historia de la pobreza en el país, su evolución desde el siglo XIX y las transformaciones sociales y económicas que llevaron a la consolidación de una pobreza estructural durante las últimas décadas.
Wischñevsky cuestionó la forma en que se aborda el índice de pobreza y planteó que debería analizarse en paralelo con la evolución de la riqueza para comprender cómo se distribuyen los recursos. En ese sentido, explicó que la medición de la pobreza como categoría estadística comenzó a utilizarse en la Argentina recién hacia fines de la década de 1980, mientras que durante buena parte del siglo XX la pobreza era considerada un fenómeno marginal y estaba fuertemente vinculada con la falta de trabajo. “La novedad ahora es que tenés un trabajo durante ocho horas por día y, aun así, sos pobre”, señaló.
El historiador repasó además los orígenes de la cuestión social en el siglo XIX, cuando, según explicó, existía una crónica falta de mano de obra y se implementaron mecanismos para forzar a los trabajadores a incorporarse al mercado laboral asalariado. En ese contexto ubicó las leyes contra los denominados “vagos y mal entretenidos”, la inmigración masiva y la aparición de los conventillos, los sindicatos y las organizaciones obreras. También destacó el Informe Vialet Massé de 1904, que documentó las precarias condiciones laborales de los trabajadores, y señaló que el crecimiento económico de la Argentina convivía entonces con una fuerte desigualdad social.
Finalmente, Wischñevsky repasó la evolución de la pobreza desde mediados del siglo XX y señaló un fuerte incremento a partir de la última dictadura militar, al pasar de niveles que consideró marginales a una situación de pobreza estructural. Según los datos mencionados durante la columna, la pobreza rondaba el 4,6% en 1974, alcanzó el 21,55% en 1982 y llegó al 40% durante la hiperinflación de 1989, mientras que en 2001 alcanzó el 50%. También destacó la reducción registrada durante los primeros años del kirchnerismo y sostuvo que, pese a las distintas políticas aplicadas, la pobreza estructural permaneció como un problema persistente. “Llevamos cuatro décadas de pobreza estructural que se normaliza”, afirmó, y llamó a evitar que esos niveles sean considerados una situación natural de la sociedad argentina.
