En su columna de Historia en Caballero de día, Sergio Wischñevsky repasó el origen y las consecuencias de la Ley de Entidades Financieras sancionada durante la última dictadura cívico-militar y advirtió sobre el impacto que tuvo en el sistema bancario argentino, al favorecer la concentración y la especulación financiera por sobre el crédito destinado a la producción.
Wischñevsky vinculó la vigencia de esa norma con el actual escenario de endeudamiento y las elevadas tasas de interés que enfrentan los argentinos. En ese sentido, señaló que el costo efectivo anual de algunos préstamos ofrecidos por plataformas financieras puede superar el 1.300% y sostuvo que la rentabilidad del sistema bancario argentino se encuentra muy por encima de los niveles registrados en otras regiones. También recordó que millones de personas recurren al crédito para afrontar gastos cotidianos y que una parte importante ya acumula atrasos en sus pagos.
El historiador explicó que la norma impulsada en 1977 por el entonces ministro de Economía José Alfredo Martínez de Hoz significó un cambio estructural del sistema financiero y derivó en la desaparición de una gran cantidad de bancos, especialmente entidades nacionales y cooperativas de crédito. Según señaló, estas últimas tenían un fuerte vínculo con sindicatos, clubes y organizaciones sociales y otorgaban préstamos destinados a la producción y al consumo, mientras que el nuevo esquema favoreció un sistema orientado crecientemente al negocio financiero. Wischñevsky también recordó el papel de Adolfo Diz, entonces titular del Banco Central y vinculado a la escuela económica de Chicago.
Finalmente, sostuvo que la Ley de Entidades Financieras fue reformada en numerosas oportunidades desde el retorno de la democracia, pero nunca fue reemplazada y continúa vigente casi medio siglo después de su sanción. Destacó que durante los gobiernos de Néstor Kirchner y Cristina Fernández se aplicaron mayores regulaciones para orientar el crédito hacia la producción, pero consideró que la modificación integral de la norma continúa siendo una deuda pendiente de la democracia. “¿Qué hacemos con los bancos?”, planteó, al advertir que el actual esquema mantiene un sistema financiero volcado al endeudamiento y la especulación.
