En su habitual editorial, Roberto Caballero cuestionó la defensa realizada por el juez del Tribunal Oral Federal 2, Jorge Gorini, de la condena contra la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner y advirtió sobre el deterioro del sistema democrático argentino.
“Cuando naturalizamos lo que sucede con Cristina, cuando no levantamos la voz, estamos también mutilando la democracia”, sostuvo Caballero, y reclamó recuperar una conciencia democrática transversal que permita defender el Estado de derecho más allá de las pertenencias partidarias.
Caballero consideró que la intervención pública de Gorini constituye una defensa de la sentencia que él mismo dictó y sostuvo que la presentación realizada por la defensa de Fernández de Kirchner ante organismos internacionales genera preocupación en sectores del Poder Judicial. En ese marco, cuestionó la pérdida de confianza social en la Justicia y atribuyó parte de ese deterioro a la politización del sistema judicial durante los últimos años. “Cuando la sociedad pierde la confianza en el Poder Judicial, estamos en problemas todos y todas”, afirmó.
El editorialista también vinculó la situación de la expresidenta con el intento de magnicidio de 2022, la represión de las protestas y la creciente militarización de los conflictos sociales. Sostuvo que la democracia no puede reducirse a un mecanismo electoral y reclamó defender los derechos humanos, la división de poderes, la protesta y la posibilidad de dirimir las diferencias mediante el debate. “No puede haber ni atentados, ni intentos de magnicidio, ni meter presos a inocentes”, planteó, al advertir que el deterioro institucional termina afectando al conjunto de la sociedad.
Finalmente, Caballero llamó a “volver a poner de moda la palabra democracia” y a reconstruir un sistema que, además de garantizar elecciones, permita una distribución más equitativa de la riqueza y condiciones de vida dignas. “No nos tenemos que dejar más robar la democracia”, afirmó, y sostuvo que la Argentina necesita recuperar la participación ciudadana, el funcionamiento de sus instituciones y la capacidad de “pensar en grande” para superar el actual escenario de desigualdad, represión y deterioro del Estado de derecho.
