En el programa Bonavitta por AM 530, el sociólogo y politólogo Atilio Borón y el exdiputado venezolano Ricardo González analizaron el escenario político en Venezuela y el rol de Estados Unidos en la región. En ese marco, Borón planteó que la ofensiva norteamericana respondió a una crisis estructural de su hegemonía global y sostuvo que, lejos de lograr sus objetivos, Washington no consiguió erosionar ni la base social ni la conducción política del chavismo.
Más adelante, Borón describió un escenario internacional marcado por el avance de China en los planos tecnológico, comercial y financiero, y advirtió que las sanciones impulsadas por Estados Unidos terminaron debilitando al propio dólar. “Estados Unidos quedó tecnológicamente y comercialmente superado por China, y financieramente en disputa”, afirmó, al tiempo que explicó que el recurso restante fue el incremento del presupuesto militar y el uso del soft power a través de los grandes medios y la industria cultural. En el mismo tono, remarcó que la oposición venezolana careció de base social real y que muchos de los llamados “presos políticos” respondieron, en realidad, a hechos delictivos concretos.
Por su parte, Ricardo González sostuvo que uno de los principales objetivos de la estrategia estadounidense fue quebrar la unidad del movimiento bolivariano, algo que —según afirmó— no ocurrió. “No han podido quebrar la voluntad del pueblo venezolano ni generar un divorcio entre la base popular y la dirigencia del chavismo”, aseguró. Además, destacó la cohesión política, social y militar del proceso bolivariano y señaló que el entramado de comunas y consejos comunales siguió siendo una de las principales fortalezas del proyecto iniciado por Hugo Chávez.
Finalmente, ambos coincidieron en que la democracia comunal fue una de las claves para comprender la resistencia del chavismo frente a los intentos de desestabilización. Borón recordó la consigna de Chávez —“comuna o nada”— y subrayó que se trató de una concepción de democracia profundamente participativa, opuesta a los modelos formales de la región. En ese sentido, el análisis dejó una conclusión contundente: pese a las presiones externas, Venezuela mantuvo intacta su estructura política y social, frustrando una vez más los intentos de injerencia de Estados Unidos en América Latina.
