En su columna económica en el programa La Tarde con Carlos Polimeni (AM530), la especialista Valentina Castro analizó el profundo deterioro de las variables macroeconómicas, el fracaso del relato oficial sobre el «milagro financiero» y el impacto negativo del modelo libertario sobre la economía real. Castro advirtió que la inestabilidad cambiaria se tradujo en una disparada abrupta del riesgo país, que trepó hasta los 925 puntos básicos tras registrar un incremento cercano a los 200 puntos en las últimas cinco ruedas. «El riesgo país subió casi 200 puntos básicos en pocos días, lo que demuestra que nos volvimos mucho menos seductores para la inversión extranjera; con un acumulado negativo de 1.800 millones de dólares en inversión extranjera directa, está saliendo más plata de la que entra al país» señaló la economista.
Asimismo, la analista cuestionó la eficacia de herramientas como el RIGI (Régimen de Incentivos para Grandes Inversiones), señalando que las desregulaciones extremas y la falta de confianza internacional provocaron que ni los beneficios fiscales a treinta años logren reactivar la producción. Castro explicó que la caída de la recaudación y el desplome de la capacidad instalada —que hoy opera con apenas tres o cuatro máquinas encendidas de cada diez— reflejan una contracción brutal del mercado interno y una ola constante de suspensiones y cierres fabriles. «La economía real se deteriora todos los días con el cierre de fábricas y textiles en todo el interior; las empresas no vienen a invertir en un país desregulado y recesivo, sino que asistimos a una repatriación de los grupos locales que se quedan con lo poco que queda» indicó.
En esa misma línea, la especialista repasó cómo los grandes conglomerados económicos nacionales, especialmente aquellos reconvertidos en torno a Vaca Muerta y los sectores energéticos como Teching o CGC, se benefician del proceso de concentración mientras el modelo se vuelve cada vez más excluyente. Castro advirtió que, ante el achicamiento generalizado de la torta económica, la alianza estratégica entre el poder financiero y el oficialismo empieza a mostrar fisuras e incertidumbre de cara al futuro electoral. «El objetivo del equipo económico es puramente financiero y apunta únicamente a llegar al 2027 refinanciando los gigantescos vencimientos con el FMI, pero mientras tanto la gran herencia social será el endeudamiento masivo de las familias y la precarización absoluta de la vida», concluyó.
